“Crecer es perder unas ilusiones, con el fin de adquirir otras”. Virginia Wolf, escritora (1882-1941)
Es muy común encontrar en redes sociales una gran cantidad de publicaciones y memes en los cuales “chavos” (digamos entre 24 y 40) que se encuentran en el pleno de su vida económicamente activa, hacen burla de sí mismos sobre situaciones que viven en esta edad iniciando con la frase “sabes que eres adulto cuando…”.
En estas publicaciones hacen referencia en un modo chusco a situaciones particulares donde ahora ellos tienen que tomar decisiones de actos en los cuales antes -cuando eran infantes- no lo hacían. Traigo este tema a colación porque muchos de los actos a los que se refieren estas publicaciones, tienen que ver con decisiones de carácter económico, como puede ser ahorrar, contratar un crédito, pagar deudas, etc.
Y si, en el momento en que empiezas a trabajar, se te acaba el mundo de fantasía en el cual has vivido y te empiezas a dar cuenta de que hay cosas que tienes que enfrentar hoy, y sobre las cuales tienes que tomar decisiones si no es que quieres pagar (literalmente) por no haber tomado la decisión correcta.
En particular acabo de leer una publicación en Facebook la cual amargamente alguien se quejaba de los intereses que había pagado durante dos años de un crédito de Infonavit, y sobre los cuales hizo un muy detallado análisis matemático sobre el gran sobreprecio que iba a terminar pagando sobre la propiedad que compró.
Si bien este habitante de las redes sociales se llevó un “10” en matemáticas, lo que yo reflexionaba al final es: ¿Qué tan responsable fue de estudiar las condiciones del crédito y responsabilidades que adquiría a la hora de contratarlo?
Recuerden chavos (incluidos chavos, chavo-rucos y rucos), que todo servicio financiero, ya sea crédito, ahorro, seguro, ahorro para el retiro, entre otros, se rige por contratos de los cuales emanan derechos y obligaciones que tienes que entender -como todo un adulto responsable- antes de que firmes y lo empieces a utilizar.
Entender un producto financiero antes de contratarlo es responsabilidad del usuario, no del banco o del intermediario que lo presente (estos tienen sus propias responsabilidades y obligaciones). Lo importante es que como usuario del sistema financiero adquieras al final del camino “tranquilidad económica” para atender la necesidad y situación que en el momento requieras atender.
Si sintieron que esto fue un regaño, no fue así. Fue la auto reflexión de un “chavo” que más de una vez se ha dado topes por -jugar- a las finanzas, sin poner atención como debería.
Si tienes dudas o comentarios, por favor házmelos llegar a mi correo, que con gusto las responderé. Y claro, si te sirvió esta información, por favor compártela.
¡Ah!… y recuerda, la lana viene y va, pero porque tú la dejas escapar.
¡Hasta la siguiente colaboración!
Adolfo Vargas