Vladimir de la Torre_3

Con las visitas del secretario de Sedesol, Luis Enrique Miranda; el aspirante presidencial panista Rafael Moreno Valle; el presidente del PRI, Enrique Ochoa; de los líderes  del encuentro regional de la Red de Jóvenes por México; y días antes, con Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador, antecedidos por la visita del coordinador parlamentario del PRI, Cesar Camacho y  la comida con Carlos Salinas, concluyeron los días con mayor adrenalina política en mucho tiempo. Una cadena de mensajes explícitos y en códigos, que obliga a hacer un paréntesis.

MIRANDA.  Proveniente de Yucatán, donde la agenda no se desahogó con fluidez por el incumplimiento de algunos programas, llegó a Campeche el titular de Sedesol. El teatro Renacimiento rebosado por beneficiarios de los programas federales con quien Miranda interactuó más de lo que lo hace frecuentemente.  Firmó un acuerdo de coordinación para certificar la educación preescolar a niños de estancias infantiles. Un alivio para padres de familia que trabajan. Sintió que pisaba piso firme, y se emocionó, y en la emoción anunció la construcción de 50 nuevos comedores para atender a personas en desventaja económica y dio un espaldarazo a la gestión del delegado estatal, Christian Castro.

Destacó que en Campeche el programa Prospera afilió en 2016 a cerca de 60 mil beneficiarios, y en lo que va del 2017 se ha cubierto 70 por ciento de la meta anual, la entidad más avanzada del país.

MORENO.  El PAN está en un escenario inédito. Por primera vez sus candidatos presidenciales buscan ganar sin la injerencia de un presidente de su partido sentado en Los Pinos. No hay candidatos oficiales para la sucesión (Creel, 2006; Cordero, 2012). Eran los candidatos de Vicente Fox y Felipe Calderón pero ambos perdieron en la interna, porque los panistas poco perdonan.

Moreno Valle llegó y se fue viendo sentado frente a él a varios funcionarios federales campechanos de los tiempos del Calderonismo, y que negaron a asistir al encuentro con Margarita Zavala. Algunos, se ve ahora, fueron panistas a conveniencia y otros funcionarios circunstanciales. Pero la mayoría terminaron inconformes porque el favoritismo hacia unos fue más fuerte que el compromiso. Ahí estaba Moreno, cubriendo a los que rechazaron a Margarita que hizo mucho por volverlos a convocar. “Hola soy MZ estaré en Campeche este domingo”, fue el mensaje por whatsapp que llegó a varios exdelegados, de los que no recibió respuesta.

Francisco Portela, otro excalderonista, de los pocos que se quedaron en el PAN después del 2012,  se levantó de la banca para alzarse con la coordinación temporal de Moreno en Campeche. Yolanda Valladares finalmente no fue, no fue pero ganó, se dividieron sus adversarios.

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OCHOA. Regresó el color rojo. El presidente del PRI, Enrique Ochoa, entró y encontró a dos mil priistas uniformados, era un ejército. Fue el primer encuentro priista del país que tomaría protesta a los 23 delegados que viajarán a la Asamblea Nacional del 12 de agosto. Un evento de dos horas para presentar las propuestas que impulsarán en su agenda para el 2018.

Tres discursos: Ernesto Castillo, presidente del PRI; el gobernador, Alejandro Moreno; y el dirigente nacional Ochoa Reza. Tres discursos y un mensaje, el PRI no está derrotado. Reconocen que hay mucho trabajo que hacer pero nada está perdido. Van por conquistar a los jóvenes, por conservar el voto de las mujeres y por el respaldo de los padres de familia.

Van por revisar todo y revisarse. Que al hacerlo aparatarán lo que es desechable y se quedarán con su esencia. Aceptan que hay condiciones adversas pero están convencidos de reventirlas, el papel de la oposición en México lo pone fácil. Dijo Moreno Cárdenas que los cimientos de este país fueron creados por los gobiernos del PRI, y no les falta razón.

LA RED. Tres mil jóvenes priistas de siete entidades se reunieron el sábado a las 6 de la tarde. Delegaciones de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Chiapas, Tabasco, Veracruz y Oaxaca y los presidentes estatales juveniles de los 32 estados del país.  La Red de Jóvenes por México, bajo el mando del campechano Pablo Angulo, los recibió en su casa. En la arena del exdirigente nacional del Frente Juvenil Revolucionario y hoy gobernador, Alejandro Moreno.

Moreno, el primer gobernador en México, expresidente juvenil, les hizo una promesa, en el 2018, para los jóvenes, una de cada tres candidaturas. Un mensaje hacia fuera y hacia adentro y un espacio idóneo para llegar al país. Una inyección de adrenalina para quienes la tienen más difícil. Subestimados en las estructuras de poder, en mucho de sus estados de origen, y atacados por su generación, por sus posturas políticas.

Aceitaron la maquinaria, para una jornada electoral donde 14 millones de jóvenes votarán por primera vez. Las próximas semanas parecen decisivas para este partido que abrió la puerta para mantener su permanencia política. Lo saben, lo reconocen y lo han dicho, van a luchar en la madre de todas las batallas.