La semana pasada acudimos un gran número de campechanas y campechanos a un desayuno organizado con el fin de recaudar fondos en beneficio de la excelente labor que el Albergue San José realiza en esta ciudad y puerto de San Francisco de Campeche, para ayudar a quienes a sus instalaciones llegan de comunidades del interior del estado a internar a un familiar en un hospital, y carecer de recursos suficientes para encontrar alimentos y hospedaje gratuito.

Cabe señalar que los usuarios de esos servicios que el Albergue proporciona son en ocasiones, particularmente en cuanto alimentos, también para personas carentes de trabajo, ancianos, indigentes, a quienes en la medida de las posibilidades de apoyo que se tengan, se les atiende siempre afectivamente.

Hacer tanto para tantos, y con tan poco, se antoja una tarea difícil y compleja. De ahí la importancia de que esa altruista labor se conozca y se valore para que cada vez sean más los que apoyen, ya sea con recursos económicos o en especie, ese diario quehacer que en el Albergue San José tiene lugar todos los días del año, abriendo sus puertas y su generosidad a quienes ahí acuden.

Creado en octubre de 2010 inició su tarea formal en marzo de 2011. Su Patronato, inicialmente conformado por 8 integrantes, atendía de 10 a 12 personas al día; cabe señalar que hoy en el 2018, 25 personas colaboran en el funcionamiento de sus instalaciones y se proporcionan un poco más de 60 alimentos al día.

Aparte de los alimentos y del hospedaje temporal el Albergue ofrece orientación y apoyo psicológico a familiares de enfermos y personas en situación de pobreza o marginación, con necesidad de refugio temporal y alimentación.

Hablar de esa labor de apostolado que el Albergue lleva a cabo, debe ser tarea permanente de reconocimiento a ese entusiasta equipo de campechanas y campechanos y a sus benefactores, que mediante un Patronato han construido durante 8 años de ininterrumpida y pródiga labor los cimientos de un proyecto de servicio al prójimo cuya resultante, el Albergue San José, es muestra irrefutable del valor tan grande que la fe representa en toda obra por realizar.

También podría interesarte  La convocatoria y el concláve
Sin ese espíritu motivador, ante la desafiante y difícil problemática de las muchas responsabilidades y compromisos que cumplir, y los escasos recursos para salir adelante, tal vez quienes no hubieran tenido esa fortaleza, esa convicción tan decidida de servicio, hubieran fracasado en esa empresa apostólica de siempre dar, sin esperar por ello recompensa alguna.

Conocer las muchas necesidades de apoyo que el Albergue requiere para la continuidad de esa tarea que tanto ayuda a nuestros hermanos que con sus familiares enfermos requieren de alimento y hospedaje, y de un trato cordial, fue el espíritu motivador que se hizo sentir entre todos quienes asistimos a ese desayuno, buscando con nuestras aportaciones apoyar un tanto esos muchos requerimientos que tanta falta le hacen al Albergue para cada día resolver sus muchas necesidades.

La tarea de buscar que cada vez sean más los “padrinos y madrinas” comprometidos y comprometidas en no dejar solo al Patronato y a su extraordinario equipo de auxiliares que en las instalaciones preparan los alimentos, hacen el aseo, procuran que nada falte, proporcionan los servicios sociales que se ofertan, mantienen en excelentes condiciones su bella capilla, vigilan su seguridad… no solo no debe detenerse nunca, pues siempre se requerirá de ellos, sino que debiera alentarnos a todos a ser más generosos en la respuesta a ese llamado de solidaridad que el Albergue, su Patronato, y sus colaboradores nos hacen, en busca de apoyo.

Justo es reconocer la invaluable ayuda de instituciones como el DIF Estatal y el Municipal; los significativos apoyos de la Diócesis de Campeche; a los donantes cuyo altruismo perseverante abona generosa la semilla que hace 8 años se sembrara y que hoy se ha convertido en un frondoso árbol cuya sombra cubre y protege a hermanas y hermanos nuestros, que a el se acercan.

Servir como el Albergue San José hace durante todos los días del año a quienes a sus puertas acuden en busca de apoyo, merece sin duda nuestro reconocimiento, y sobre todo nuestra ayuda.