En días pasados el presidente del INE, Lorenzo Córdova, pidió coadyuvar para la recuperación de la confianza ciudadana en sus instituciones, pues solo el 38% de los mexicanos creen en ellas y los demás consideran que no existen procesos electorales democráticos.

Habría que reflexionar acerca de lo manifestado por el presidente del INE cuando agrega que las elecciones del 1 de julio serán las más grandes en la historia del país por la cantidad de puestos de elección popular que estarán en juego.

Habría que insistir, como punto de partida en la búsqueda de esa credibilidad, en que las campañas electorales no se conviertan en escenarios de enfrentamientos en los que la diatriba, las calumnias, así como la insistencia de prejuzgar y encasillar a los buenos y a los malos sustituyan lo que debiera ser parte fundamental de una estrategia política respetuosa de la opinión ciudadana.

Es tiempo de escuchar de cada uno de candidatos su oferta respecto al proyecto de gobierno que pretendan realizar.
Ese, “me cae bien, pues es muy simpático”, como único requisito para lograr seguidores, si bien es una decisión merecedora de respeto habría que analizarla con cuidado pues no necesariamente la simpatía implica capacidad. La determinación de quienes estarán en las boletas electorales; ese espacio –abstracto- de tiempo que las precampañas tuvieron, con la percepción ciudadana que distintas encuestas dieron a conocer, señalando con objetividad hasta este momento las ubicaciones de: Margarita Zavala, Andrés Manuel López Obrador, Jose Antonio Meade y Ricardo Anaya, si bien es un valioso referente para los analistas, la otra parte del proceso electoral a continuación, las campañas, permitirán mostrar de cuerpo entero a los aspirantes; verlos y escucharlos más continuamente y a profundidad, respecto no solo a lo que pretenden lograr para México y los mexicanos sino más importante…cómo.

Las promesas de soluciones mágicas a problemas en que pareciera con tan solo buenas intenciones estos desaparecerían, son hoy, ante un escepticismo al que mucho tiempo de incumplimiento ha hecho crecer, puntas de un iceberg de inconformidades a las que hay que dar respuestas creíbles.

Esta elección del 1 de julio de 2018, es, por su magnitud e importancia, sin precedente en la historia del país: la de la Presidencia; la de 9 gobernadores en los Estados de Yucatán, Tabasco, Veracruz, Chiapas, Puebla, Morelos, Jalisco, Guanajuato, y Ciudad de México; el Congreso federal y 30 elecciones locales de presidentes municipales con sus respectivos diputados. Casi nada…Un total de 88.7 millones de mexicanas y mexicanos tienen la validación del INE como ciudadanos para votar por quienes consideren ser merecedores de ese apoyo. Es sorprendente el número tan grande de cargos a elegir, contando desde síndicos a la Presidencia de la República: un aproximado de 18 mil .

Recordando como al inicio de esta colaboración hiciera respecto al Presidente del INE, la trascendencia de su respuesta a una pregunta expresa que le hicieron en días pasados respecto a lo que el INE estaba haciendo de cara a las elecciones de 2018 fue: “preparándose para la tormenta perfecta”.

En la campaña por iniciar a partir del próximo mes de Abril, aparte de las actividades de los distintos equipos de campaña, de la habilidad de sus operadores para hacer permear más convencidamente las propuestas de sus candidatos, lo que cada uno de estos demuestre respecto a lo que el electorado realmente demanda habrá de reflejarse en los resultados de las nuevas encuestas.

Si a lo anterior agregamos los 3 debates programados por el INE con los candidatos presidenciales, se antoja importante ver y escuchar lo que cada uno manifieste respecto al México de hoy, su problemática, así como la visión al respecto de sus proyectos que respondan a los retos que hoy parecieran poner en riesgo las perspectivas de un mejor futuro.

El proyecto de Nación que cada uno de ellos ofrezca en esos debates, pasará sin duda por el delgado tamiz de una opinión publica cada vez más reflexiva y juiciosa.

Los debates podrían ser por la oferta creíble y de calidad de los participantes, como un trampolín cuyos resortes elevarían sustancialmente en las encuestas las posibilidades de triunfo de quienes mejores actuaciones tengan; o podrían ocasionar, todo lo contrario.

Quedan aun 3 meses para las elecciones del 1 de julio. No lo olvidemos, las campañas intensas, decisivas, comienzan en abril.