La puesta en práctica de un programa turístico con metas evaluables, es fundamental. En Campeche esas acciones comienzan a evidenciar un trabajo conjunto que ha permitido competir con éxito ante el incuestionable empuje de las entidades hermanas de Chiapas, Yucatán y Quintana Roo.

Habría que no ignorar la magnitud de ese desafío; lograr una más equilibrada competencia no es tarea fácil. Lo anterior, teniendo como referente inmediato tan solo el escenario peninsular y nacional. Pareciera que estamos llegando un poco tarde a ese encuentro; sin embargo los sorprendentes resultados que hoy se observan con la mayor afluencia de visitantes al estado, principalmente a la capital, alientan a la continuidad de las políticas para hacer del turismo una de las principales palancas para ese tan anhelado desarrollo de Campeche.

El turismo representa un invaluable recurso cuyos alcances solo son limitados por la disposición y capacidad que se tengan para aprovechar sus beneficios. Con un extraordinario potencial de atractivos turísticos, Campeche ha continuado fortaleciendo la infraestructura necesaria para captar a un mayor número de visitantes.

Playas, pesca, caza, monumentos prehispánicos y coloniales, historia, gastronomía, folklore. Lo heterogéneo y bello de sus distintas regiones con el atractivo de sus ferias populares, son algunas de las muchas oportunidades para la recreación del turismo nacional y extranjero. La consolidación del turismo en Campeche ha tenido, afortunadamente, no solo continuidad sino también apoyos efectivos. El poco a poco ir construyendo una clara conciencia de la necesidad de entender que como actividad aislada el turismo no tiene futuro promisorio, ha permitido que estos primeros avances sean firmes.

El cabal aprovechamiento de lo anteriormente realizado, sus experiencias, han permitido mediante el rediseño de estrategias un interesante proyecto de desarrollo turístico que pretende convertir en realidades esas muchas buenas perspectivas que ese sector ofrece.

El gobierno del estado ha dado muestra de su decisión al respecto. El querer hacer y el hacer han sido acciones conjugantes, no basta con tan solo presumir la mágica belleza de los atractivos que se tengan, habría que insistir en el cumplimiento a carta cabal de ese proyecto conjunto, corresponsable, de un desarrollo turístico estatal en beneficio de una mayor cantidad de campechanos.

No es tarea sencilla competir para que cada vez más turistas nos visiten, y permanezcan más tiempo. El sur-sureste del país muestra un mosaico de impresionantes y bellos atractivos. Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo, pasando por Campeche, representan una muy rica y variada oferta a los viajeros nacionales y extranjeros. Sus muchos testimonios históricos, la vastedad multicolor de sus distintas regiones, sus expresiones culturales. Ante esa competencia, hacer de nuestro estado un polo de desarrollo turístico, competitivo, requiere no solo de buenas intenciones.

Todavía hasta hoy, mucho menos que antes, resentimos los efectos de ese turismo de paso que llegaba, dormía, y al día siguiente continuaba su trayecto hacia Mérida y Cancún. Invertir en serio, con programas de calidad, corresponsables, entre el gobierno y la iniciativa privada, haría posible la consolidación de ese desarrollo turístico que al paso de los años se ha venido construyendo en el estado, y que en estos días, tal vez como pocas veces había sucedido en estas fechas, se observa a un gran número de visitantes disfrutando los muchos atractivos de nuestra ciudad capital de San Francisco de Campeche.

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Lo anterior es una generalizada agradable visión en cuanto a los beneficios que la derrama económica significa para ese amplio sector de ofertadores de servicios turísticos. Sin embargo habría de tenerse mucho cuidado en la valoración de estos avances. Competir en el mercado turístico seria como entrar a “las Grandes Ligas” de ese sector, implica un trabajo más profesional de acciones al detalle, sistemáticas. Obliga a una revisión y evaluación permanente de todas y cada una de las acciones emprendidas a efecto de mejorar las estrategias y ampliar el universo de captación de turistas, en particular de los extranjeros.

Cerrar ese mágico círculo abriría las puertas de Campeche hacia escenarios más promisorios de desarrollo, donde una de sus principales palancas para impulsarlo seria la actividad turística, que ahora comienza a mostrar alentadoras señales.

Los desarrollos turísticos no pueden limitar su oferta de servicios a espaciados y breves periodos vacacionales, su accionar es permanente con una capaz visión parra ofertar y hacer más interesantes sus atractivos en ese muy competido mercado. Difícil lo anterior, sin embargo, habría que reconocerlo, ese proceso se esta dando ya. El gobierno del estado a través de la Secretaría de Turismo le ha dedicado a este coyuntural sector, especial atención. Cabe señalar como un aliado importante, a la Secretaría de Cultura, con sus muchos programas de recreación que cada vez, en todo el estado, atraen a públicos más numerosos convirtiéndose así por su variada oferta en un apoyo valioso.

Consolidar al turismo en Campeche requiere, más que de buenos deseos, de comprometidas y solidarias acciones. Hacer por hacer, sin una planeación previa, solo conduciría al fracaso. De ahí el cuidado de las estrategias a seguir.

Continuar esos alentadores avances del turismo en la entidad, obliga a no olvidar la muy rica oferta nacional existente, particularmente la inmediata, la peninsular: Yucatán y Quintana Roo. En ese sentido, diseñar planes y programas de acción bien estructurados, atractivos para todos los potenciales visitantes a nuestro estado , nacionales o extranjeros, seguramente permitiría una competencia más equilibrada con los beneficios correspondientes, ante entidades que hasta hoy tenían –aun tienen- una muy marcada mayor captación de visitantes por ser polos de desarrollo turísticos consolidados.

Parece ahora ser la hora del turismo en Campeche. ¿Le apostamos?