Lo primero que quiero hacer el día de hoy es ofrecer una sincera disculpa porque en el programa de radio en el que participo -‘Círculo del Poder-’ me ofusqué y me extralimité al agredir verbalmente al candidato del PAN a la presidencia municipal de Campeche, Don Eliseo Fernández Montúfar, quien se merece todo mi respeto y profesionalismo del cual adolecí al contestar de mala manera una agresión suya que debió haber sido la única que hubiera en dicho programa. Sin embargo, tengo que señalar que las preguntas que le hice ese día no son más que el genuino interés de los ciudadanos por estar enterados con completa transparencia de quienes son los que pretenden gobernar este municipio y así lo había hecho esa misma mañana en la televisión al preguntarle al candidato del PRI a esa misma posición, Claudio Cetina, con referencia a las demandas que se encuentran instauradas en su contra por presuntos hechos de corrupción. Así debe de ser, para eso estamos los periodistas que solamente somos los interlocutores de la sociedad y si no hubiera habido esa entrevista, nadie estuviera hablando de los temas que ahí se tocaron, al margen de las ofensas que nunca debió haber habido.

Don Eliseo me reclamó al aire que desde que es candidato a la Presidencia Municipal de Campeche ha recibido agresiones periodísticas mías, lo cual es incorrecto, pues lo único que he hecho es reproducir en mis programas y esta columna lo que es “noticia”, como fue el caso de las bardas que hacían apología de la violencia y lo que sí he hecho es “preguntar”. Nunca encontrará usted una difamación o una alusión a su vida personal en cualquiera de mis colaboraciones en medios, porque nunca he estado de acuerdo con este tipo de cosas y por eso mismo no utilizo mis espacios para cobrarme afrentas porque no es profesional ni ético y así me educaron. Aunque también tengo que señalar que es mi deber y obligación para con los campechanos, el señalar hechos de corrupción e irregularidades de cualquier político o candidato que pretenda venir a gobernarnos a los que en este estado vivimos y no porque me difamen, agredan o lastimen voy a dejar de hacerlo, porque precisamente es la intención de algunos.

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Por mi parte, fue solamente una entrevista más, en la que reconozco que me extralimité al ofender a mi invitado y por ello de manera inmediata pedí una disculpa pública al candidato en cuestión, porque de ninguna manera un periodista debe de faltar el respeto a sus interlocutores aun cuando esté siendo agredido y atacado por estos, porque para ello tenemos que privilegiar el respeto a los ciudadanos y a la propia casa editorial que nos acoge. No sé qué hice bien o mal, pero ese día recibí decenas y decenas de llamadas y mensajes con muestras de apoyo, pero también de reclamo las cuales son más que bienvenidas. En redes se dijo de todo y no tengo más que agradecer a los que hablaron bien y mal de mí, pues recibí mil 200 “solicitudes de amistad” en un solo día, que por cierto no puedo aceptar porque estoy en el límite y ofrezco ya dar a conocer a la brevedad la “fanpage”. A los que me brindaron su apoyo, millones de gracias, a los que me criticaron propositivamente, más gracias todavía porque eso nos ayudan a ser mejores y a los que me insultaron y despotricaron en mi contra también gracias y que Dios me los bendiga. Sobre el tema no tengo más que decir, fue una entrevista más con muchas lecciones de lo que se debe y no se debe hacer.