I. Vicente Fox entraba a la Presidencia con una aprobación de 80.2%, y en los seis años previos (1994-2000) el PRI había perdido 11 gubernaturas y el Distrito Federal. El PRI iniciaba el sexenio de Fox, y el siglo XXI, sacudido políticamente, con 20 gobernadores priistas y sin mayoría absoluta en el Legislativo. Empezó a sentir que los ciudadanos estaban dando ‘manotazos’ en las urnas y las prácticas electorales para retener gubernaturas, alcaldías y diputaciones dejaban de ser rentables al PRI.

Los 20 gobernadores priistas sintieron la necesidad de agruparse y de organizar una instancia que sirviera como plataforma política paralela para hacer frente al gobierno panista. En agosto del 2001, en Mazatlán, los gobernadores del PRI empezaron a proyectar la idea de responder unidos al gobierno federal, preocupados por el nuevo equilibrio de poderes. La idea maduró, y Fox contaba los primeros 18 meses de su mandato cuando los gobernadores priistas se reunieron en Cancún en julio del 2002 y decidieron ‘rebelarse’ formalmente. El gobernador de Quintana Roo, Joaquín Hendricks Díaz, era quien debía informar formalmente al Presidente de la República y a los poderes Legislativo y Judicial sobre la idea de crear la Conferencia Nacional de Gobernadores.

Fox estalló contra los mandatarios estatales, y estos se afianzaron más a la idea: “Se constituye la Conferencia Nacional de Gobernadores como un espacio libre e incluyente, abierto al análisis de la problemática de las entidades federativas y de soluciones convenientes entre el gobierno federal y estatal…”, decía el primer borrador, que solo incluía la firma de gobernadores priistas.

Después de 55 reuniones ordinarias, durante tres sexenios, Andrés Manuel es el cuarto presidente mexicano en sentarse con la Conago.

II. En 2018 la Conago está lejos de ser lo que había sido. Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto transitaron con un organismo ‘a modo’ que sirvió más para confirmar que para diferir. Integrada por gobernadores del PRI y el PAN en su mayoría, durante los dos últimos sexenios la Conago fue una ‘dama’ de compañía a dos presidentes a los que había mucho qué cuestionar, pero la dependencia alzó la voz muy poco.

En mayo pasado, el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco asumió la presidencia de la Conago. Después del triunfo de Andrés Manuel, los gobernadores se reunieron en dos ocasiones con el presidente electo. El papel que ha jugado Velasco en el proceso ha sido clave, pero ha tenido costos políticos para él. Conectado con el equipo de López Obrador facilitó la interlocución con varios gobernadores, pero para otros Veslasco “había dejado de ser uno de ellos”. Su período debió concluir en octubre pasado, pero la tensión generada por los gobernadores del PRI, PRD y PAN postergaron la convocatoria para concluir su presidencia. Con Velasco aún en Conago ganaban varios gobernadores, ganaba Obrador y el Presidente de México, que es lo mismo, pero no es igual.

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III. El 13 de junio pasado, dos semanas antes de las elecciones federales, ‘Golpe de Timón’ adelantó que el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno tomaría la presidencia de la Conago en el primer tramo del nuevo gobierno federal, posiblemente el de Obrador. Largos meses de declaraciones encontradas, diferencias y posturas de confrontación que venían del propio Alejandro Moreno, en una plenaria del PRI, al decir que tomaría las calles para protestar si hiciera falta, y otras posturas de los gobernadores de Chihuahua, Michoacán y Jalisco. Negociaciones y acuerdos para decidir la presidencia en el momento más importante del país, después de aquél lejano año 2000.

Este martes, desde las 3 de la tarde se reunieron todos en una comida en el antiguo Palacio del Ayuntamiento, durante dos horas se mantuvieron ahí, despidieron a los gobernadores que concluían su mandato y unánimemente votaron a favor de Alejandro. Cruzaron al Palacio Nacional y dejaron saber a Obrador que aceptaban a los ‘superdelegados’ con una condición: que tuvieran ingerencia solo en los temas de asistencia social.

El escenario es distinto, la Conferencia de Gobernadores actual es la más plural de su historia: 12 gobernadores del PRI, 12 del PAN, cinco gobernadores de Morena, uno del PRD, uno de Movimiento Ciudadano y un gobernador independiente. Unificar criterios y posturas será una gran desafío.

En la reunión con el mandatario mexicano sólo hablarán tres gobernadores, a nombre de los demás: Silvano Aureoles, de Michoacán, Héctor Astudillo, de Guerrero, y Francisco Domínguez Servín, de Querétaro.

La Conago buscará jugar un papel determinante, los gobernadores quieren ejercer su poder para hacer frente al centralismo federal e intentará ser un contrapeso que está ausente en otros espacios del país. Sólo ahí el PRI y el PAN son mayoría: suman 24 gobernadores que jugarán en la cancha acordando, pero presionando.

Es una Conago intensa, es la Conago de Javier Corral, de Claudia Scheinman, de Enrique Alfaro, de ‘El Bronco’, de Alejandro, pero Obrador no es Fox, por lo que faltará ver cómo se reparten los cascabeles, los cascabeles y los latigazos.