The Institute of Economics and Peace dice que Campeche es la entidad del país que ocupa el primer lugar por sus condiciones para la inversión y la ausencia de criminalidad.

Señala: “En los últimos 10 años, el país experimentó un incremento de la violencia, lo que contribuyó al decrecimiento de su índice de paz en un 27 por ciento…”

“Los estados con los niveles más altos de paz son: Hidalgo, seguido por Yucatán, Querétaro, Campeche, y Tlaxcala. A nivel regional, se encontró que el sureste de México es la zona más pacífica”, señala el estudio de 2015.

En el Índice Global de Impunidad México, Campeche ocupa el último sitio, pero Quintana Roo es el primer lugar y Yucatán el octavo, en un país que sólo es peor Filipinas.

En México sólo se denuncia 7 de cada 100 delitos y la cifra más oscura es del 92.8 por ciento de impunidad donde de los 33 millones de delitos cometidos en el país son 21 veces más que los denunciados oficialmente.

En Campeche los dos delitos más señalados son el robo a casa habitación y la violación, pero su magnitud no los hacen un tema extraordinario y por el contrario son ambos menores a la media nacional lo que no debe tampoco significar motivo de descuido.

En la comparativa nacional de la incidencia delictiva, que se mide por cada 100 mil habitantes, Campeche es el último de una tabla que lidera Baja California Sur y en la que Yucatán es noveno sitio mientras que Tabasco ocupa el tercer lugar y Quintana Roo el 21, todos con frontera con Campeche.

En el reporte Lantia, que contabiliza ejecuciones, Campeche no aparece.

La realidad es que la violencia le cuesta al país 4.4 billones de pesos lo que significa el 27.7 por ciento del Producto Interno Bruto, el doble de lo que se destina a educación y si cada uno de los mexicanos tuviéramos que sacar de nuestra bolsa para su combate nos costaría algo así como 37 mil pesos al año.

Campeche, hasta ahora, se mantiene en una posición que entre 2015-2016 se ha mantenido en los primeros cuatro lugares como una de las entidades más pacíficas y tranquilas del país, a pesar, como se comentó el martes pasado, que la situación económica de la entidad ha sido muy desfavorecida y sus más solidos embates se han visto en Ciudad del Carmen, donde la atención del gobierno local es personal del mismo gobernador.

También podría interesarte  De panistas sin convicción

Esos resultados tienen que ver con la atinada decisión de armar un equipo de seguridad con gente no sólo probada y de calidad sino con la experiencia nacional suficiente para encarar a la delincuencia: Carlos Miguel Aysa González y Jorge Argáez, una pareja que demuestra no sólo que sabe coordinarse sino que sabe cómo se opera para que las cosas sucedan.

De las decisiones del gobernador, la de esos dos personajes son de las que le permiten ponerse una medalla en su primer informe, porque este par de nombramientos, como señalan todos los índices consultados sobre criminalidad y combate a la delincuencia, mantienen a Campeche en los primeros cuatro lugares de las entidades más seguras, muchas veces sobre Yucatán cuyo Escudo, hasta ahora, sólo ha dejado ver un problema de capacitación policiaca, sobre todo en los municipios, donde se sigue practicando la tortura en sus formas más primitivas.

Pero el primer lugar también amerita acciones alternas que deben tomarse si se desea que esos índices se mantengan ahí: Campeche se incluyó en las Zonas Económicas Especiales en las que originalmente no estaba, pero gracias a la gestión del gobernador Moreno apoyándose en las cifras económicas del daño ocasionado por la crisis de Pemex y del petróleo a una entidad que ha sido la menos valorada a pesar de sus aportaciones.

Como se puede ver en sus cifras, Moreno consiguió apoyos que ni un otro gobierno ha logrado en su primer año de gestión además de conseguir que se desbloquee la zona de exclusión que Pemex mantuvo en toda  la zona del Golfo donde tenía operaciones. Su relación con el presidente Peña Nieto ha sido usada para lograr temas y beneficios que no hubiera sido posible sin el desfile de secretarios del gabinete.

Esa apertura permitiría incentivar la pesca mientras se detonan los proyectos industriales y educativos para cambiarle la vocación a una entidad que le urge repuntar en turismo y actividades secundarias.

El próximo domingo seguro sabremos de cosas que no se han dicho, de otras que se han hecho y muchas más que están por hacerse. En el camino, no dejemos de reconocer que si al gobierno le va mal, le va mal a los campechanos y esa apuesta, en días de crisis, es una apuesta al suicidio.