Esa ansia, esa necesidad, esa desesperación por posicionarse y “jugar” para la siguiente elección, los cambios de gabinete, los posibles diputados, los enroques, en fin, ese sinnúmero de futuros posibles de nuestra clase política. No obstante, esos futuros pasan por un filtro, uno que ni tú ni yo, ciudadanos comunes (pero nunca corrientes) tenemos vela en el entierro, es decir, todos los que nos están regalando sonrisas y fotos en redes sociales mientras “cumplen sus compromisos visitando a las colonias X o Y” serán seleccionados por sus respectivos partidos políticos, en otras palabras, los posibles contendientes a representar a la mayoría, serán previamente elegidos por una minoría.

Este juego de poder en el que unos cambiarán de “encomienda” y otros tendrán el privilegio de ser “nuestra voz” no tendría nada de malo si el trabajo previo los respaldara, si antepusieran el beneficio de la sociedad por encima de las líneas que les marcaron pero, eso sería pedir demasiado.

Parte del trabajo de los legisladores es gestionar recursos, revisar el presupuesto de ingresos y aprobar el de egresos (además de cumplir su función principal de hacer leyes en beneficio de los campechanos), en otras palabras, el diputado de tu distrito es igualmente responsable del deterioro de las calles (puedes pedir que vaya a tu colonia y apadrine el bache para que nos sirvan de guía, algo así como: vivo cruzando el bache “diputad@ Fulanit@ de Tal”), de la falta de luminarias, de que la luz siga con una tarifa alta y que tus impuestos se pierdan en quien sabe que cartera… No estoy diciendo que todos sean malos pero lamentablemente, se preocupan más por sus grillas que por su servicio (a menos que sea para la foto por supuesto).

Ahora bien, si los partidos políticos son los que avalan a sus candidatos (recordemos que ellos los seleccionan) entonces los partidos políticos deben ser responsables solidarios de los errores, transas y moches que estos hacen y como tales, los partidos políticos deberían pagar lo que sus “gallos” se llevaron, quizá así, se tomarían un poco más de tiempo en analizar los perfiles de los que pretenden imponernos en las boletas, quizá así, no tendríamos que pagar triple, primero con los impuestos, después con sus sueldos y luego para tapar el hueco financiero que dejaron mientras ellos disfrutan de sus mansiones y vida de magnates a costa del sudor y sangre de los que ganan un salario mínimo que solo alcanza para la canasta sin los productos básicos.

También podría interesarte  Las elecciones y el Internet

Sería la persona más feliz si nuestros representantes realmente entendieran  y sirvieran al pueblo y no a sus intereses, lamentablemente esa idea solo queda en los preciosos  y sensibles discursos dados en campaña y después se diluyen en la búsqueda del siguiente cargo, del siguiente puesto, de la siguiente encomienda.

Qué sucedería si aprovechando las redes sociales, la ciudadanía hiciera una selección de sus candidatos independientes donde apareciera la doña de la tiendita de la esquina que conoce a todos los de la colonia y a sus hijos, al señor de la esquina que cada mañana sale a limpiar el parque comunitario pues sus nietos juegan ahí, el taxista que vive enfrente y que cuando sale a su ruta va levantando vecinos para acercarlos a sus lugares de trabajo o el hijo de doña C. que cuando termina su servicio sale a darse una vuelta por las calles de su oscura colonia teléfono en mano saludando a los vecinos y avisándole a sus colegas si encuentra algo raro.

Qué sucedería si todos los que no tienen partido político y hartos de que les vendan cuentas y espejitos deciden participar como candidatos independientes y buscan a otros, de otro distrito, para hacer propuestas conjuntas, para crear consciencia en los miles que no desean votar por el rojo, el azul, el amarillo, el guinda, el verde, el turquesa o el color que les traten de imponer.

Qué sucedería si en lugar de ser reactivos a los que nos imponen para que nos digan que son la mejor opción, les decimos que este ciudadano de a pie, este que no ha militado, este que lleva años mejorando su comunidad por gusto y no porque es su trabajo es nuestra única opción, que es lo que queremos y que pareciera que también los partidos lo entienden ¿o no están quitando todas las trabas?

Nosotros, sociedad, queremos representantes dignos, honestos, íntegros y comprometidos con el servicio a la gente. Si los partidos políticos no lo entienden así, quizá sea hora de recordarles que nosotros podemos vivir sin partidos políticos pero ellos… Ellos no pueden vivir sin nosotros.