Mucha gente no lee los temas económicos y cree que se exagera cuando se habla de ellos y las repercusiones políticas que tienen en el costo del dinero y en el manejo de la economía. Sin embargo, también hay que admitir que vivir en un mundo global genera nerviosismos y eso quedó claro en la cotización del dólares del miércoles al jueves de la semana que hoy termina.

La bolsa también aportó una muestra de lo que sucede cuando las expectativas generan incertidumbre y hasta miedo o euforia.

El triunfo –muy discutible si se quiere- del PRI en el Estado de México mandó una señal de tranquilidad a los mercados financieros que no sólo asimilaron un entorno agradable para la economía sino que lo reflejaron en varios puntos: subió la bosa de valores, se apreció el peso aunque luego se depreció por el posible juicio político contra Donald Trump, y muchos de los capitales que estuvieron dudando en regresar lo hicieron también porque se vence el plazo para hacerlo.

Para los que son dueños del dinero y generan empleo y realizan proyectos, la incertidumbre política no representa oportunidad y menos cuando el que aspira a ser presidente de la República asevera que va a cancelar obras, que va a abandonar otras y que las inversiones de otros más se quedarán en el limbo de llegar a la presidencia.

No se trata de asustar con el petate del  muerto. Para más de uno, me incluyo entre ellos, debería darnos pánico seguir viviendo en un país donde la impunidad y la corrupción van tomadas de la mano mientras la inseguridad y la violencia siguen subiendo de tono.

Sin embargo, la seguridad económica no sólo es indispensable en el país sino es básica para el desarrollo que, a cuenta gotas, no se ha detenido en México a pesar de los índices nefastos de desvíos de dinero que leemos se continúan a diario.

¿En qué lugar del desarrollo estaríamos si contáramos con los bienes y servicios que debieron hacerse y la infraestructura que debió construirse con todo ese dinero malversado de las arcas públicas y que nunca terminan por regresar a las hacienda pública?

Es probable que en un sitio más respetable, pero también debemos de entender que como ciudadanos hemos sido incapaces de darnos gobiernos distintos porque el círculo vicioso de la apatía ciudadana y de quienes llegan al poder termina cuando llega la decepción y vemos que los milagros políticos y económicos no se dan cuando cambiamos de presidente o de partido en el gobierno.

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Nuestra realidad también está acompañada de esa versión chafita que hoy se nos vende de que como estamos hartos de ladrones, pues dejemos que otros nos roben sólo como un escarmiento a quienes lo han hecho en la alternancia y en el regreso del PRI. Es un error pensar así. La idea no es tener otras croquetas sino dejar de ser perro y mientras dejemos que nos sigan viendo así, la medicina sólo servirá para hacer más crónico el mal.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador el temor a su gobierno no sólo es justificable. ¿Se imagina ud. que se cancele la inversión de 180 mil millones de pesos y medio millón de empleos?

Si eso sucediera hoy, se quedarían tirados 54 mil millones de pesos y se perderían esos 500 mil empleos; si se modificase el manejo de la bolsa de valores, las inversiones en ella lo más seguro es que también se retirarían hasta que tuvieran certezas o encontraran mejores mercados.

Si Andrés Manuel aprendió algo en la elección del Estado de México debería ser que su soberbia lo está dañando. Más perdió Delfina con el berrinche de las alianzas condicionadas que si López no hubiera salido a dar el ultimátum a sus opositores y hasta subir en puntaje a Zepeda del PRD al retarlo. Zepeda aceptó y eso le ganó puntos que le quitó a Delfina.

López tendría que definir muchas cosas antes de seguir su campaña: la economía y cómo operará; las obras en proceso y cómo terminarán; la cárcel o el perdón a los pillos que gobiernan, pero sobre todo si se seguirá rodeando de gente nefasta que él mismo calificó y que ahora redime por estar sumándosele a sus aspiraciones.

En fin, él sabe lo que hace.

PD. Vaya decepción del llamado debate: Tito era el que tenía más qué perder porque el representa al gobierno que tanto condenan los de Morena, pero le ganó a un tipo que siempre acreditó una fiereza y una argumentación que no demostró ya frente a frente del diputado tricolor.

Vaya que Manuel Zavala dejó pasar una oportunidad de oro para medir los argumentos de quienes ellos tanto descalifican.

Hoy queda claro que son argumentos chafas o no tienen valor para acreditarlos de frente.