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Las aspiraciones presidenciales están generando cada vez más polémicas declaraciones. No cabe duda que vivimos el tiempo de los cínicos y que cada día habrá más políticos que quieran venderse como los redentores de la República.

En una entrevista que concedió a René Delgado en la emisión de teve en el portal de internet de Reforma, Andrés Manuel López Obrador dictó otra de sus homilías: ganará por 15 puntos a su adversario más cercano; los empresarios que mejor le caen hoy son Ricardo Salinas, Emilio Azcárraga, Olegario Vázquez, Carlos Slim, María Asunción Aramburuzavala, todos ellos, con excepción de la mujer, dueños de medios de comunicación que él necesita para llegar a la presidencia. Les digo que no da paso sin huarache y a quienes antes fueron miembros la mafia del poder ahora les hace un guiño.

De la mafia del poder sólo nombró a Salinas, a Calderón porque le robó la presidencia, a Fox, a Roberto Hernández y a Claudio X. González. Nadie más, todos los demás ya fueron perdonados porque le han dicho que lo apoyan, que están con él y su proyecto. Lino Korrodi merece una segunda oportunidad igual que Bartlett o Elba Esther. Ni hablar, vaya congruencia.

Del nuevo aeropuerto no le importa que se pierdan los empleos, que se atrasen las obras, que se pierda lo invertido, que las empresas no puedan pagar sus créditos, que las aerolíneas vean qué hacer para sus conexiones, que quienes llegan de Yucatán al Benito Juárez pasen tres o cuatro horas en esos 20 kilómetros de ciudad que distan al aeropuerto militar de Santa Lucía porque los vuelos nacionales llegarán a uno y los internacionales a otro. ¡Qué cosa! Cancelado.

Pero no sólo Andrés Manuel cocina alucinantes. En el PRI, los autollamados inconformes se niegan a aceptar que el abanderado sea un personaje que le deba la candidatura a la cúpula y le exigen que no sólo sea militante sino que se gane la nominación en un proceso democrático.

Los ex gobernadores Ivonne Ortega, Ulises Ruiz, Antonio González, y los ex integrantes del Comité Ejecutivo Nacional  José Ramón Martel, José Encarnación Alfaro y Beatriz Pagés Rebollar parecieran no darse cuenta que son los priistas -en pleno uso de sus facultades- los que han llevado a su partido a ser la tercera fuerza política en las simpatías de los ciudadanos.

Argumentan los tres primeros que ellos, elegidos por el dedazo y al más viejo estilo del tricolor, ya no ven al partido que los postuló como “competitivo” y menos si eligen a un no militante y menos si lo hace una cúpula que no proceda democráticamente. Qué tal: como si estuvieran para desacreditar a nadie, como si no necesitaran candidatos externos con prestigio y buen nombre.

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Repartámonos el partido, parecieran decir los burócratas del PRI, que nadie entre, sólo nosotros podemos privilegiarnos a nosotros mismos y vaya que lo hicieron y por eso el descrédito.

¿No hay elementos de censura para la corrupción de Ivonne Ortega?, ¿no es Ulises Ruiz el menos indicado para exigir prestigio?

Es como si Manuel Bartlett alegara que él como secretario de Gobernación no tuvo nada que ver con los comicios en que salió “vencedor” Carlos Salinas. Pobres, creen que alguien les hace caso. ¿Podrían ellos convocar a una reunión cívica, honesta y honrada?

Sin embargo, tienen razón: todo lo que huela a Peña Nieto saldrá peor para el PRI. El candidato oficial no gana y menos uno que salga del gabinete presidencial actual, tan desprestigiado como lo pintan las encuestas.

Empero, no den por perdido al tricolor. En el 2018 habrá una suerte de efervescencia por ser candidatos y como se ve el panorama pareciera que todos irán por la libre: en el PAN hay siete aspirantes, uno por cada día de la semana; en el PRD pareciera haber sólo uno Miguel Mancera o el candidato de la Coalición con el PAN, quien quiera que sea; Convergencia no dice esta mano es mía pero está tentado a aliarse con Morena, que ya tiene candidato, claro; el Verde cree que puede ir solo; el PT sabe que irá con Andrés Manuel o con quien le ofrezca más; y el Panal y el Social Demócrata solos o con quien les voltee a ver.

Y claro, están los independientes: El Bronco, más que gobernar Nuevo León se auto promueve; Juan Ramón de la Fuente y  Pedro Ferriz de Con más los que se sumen esta semana.

¿Podría alguien negar que las estructuras mejor organizadas serían las ganadoras? No sé si con el 10, 20, 30% o más votos ganarían la elección, pero en política nunca hay enemigo pequeño, y vaya que todos lo saben lo mismo que el aliado de hoy es el adversario del mañana. ¡Qué cosas!.