El hecho de que ningún atleta campechano nunca haya ido a los Juegos Olímpicos no nos quita que desde este espacio les entreguemos medallas a ciertos personajes, principalmente de la política. Quienes encabezan la lista para las preseas de oro, sin duda alguna, son los diputados locales panistas por su excelente nado… ¡de muertito! Todos ellos han mostrado ser unos maestros en la piscina porque meten la cabeza, se zambullen y nunca abren la boca tal y como ocurrió en las comparecencias de los secretarios en el Centro de Convenciones. Bueno, sí la abrieron, pero nada más para repetir lo mismo que les dijeron los secretarios y para delatarse que ni siquiera leyeron el Infor, ¿verdad diputada María Asunción Caballero?

L a s medallas de plata podríamos colgárselas a los titulares de las delegaciones de la Semarnat y la Profepa, Rocío Abreu Artiñano y Luis Enrique Mena Calderón, respectivamente, por sus soberbias actuaciones en el ping pong. Ambos funcionarios no se han cansado de echarse la pelotita de un lado al otro en el conflicto de la descontrolada invasión de cockteleros en las orillas de Playa Norte, allá en el municipio de Carmen. El ayuntamiento encabezado por Pablo Gutiérrez Lazarus ha enviado oficios para que los comerciantes liberen los accesos, pero ellos responden que solo Semarnat tiene la autoridad de quitarlos. Esta dependencia, a su vez, respondió con un remate a la Profepa, que regresó la pelotita con efecto y así… se la han pasado jugando sin cumplir con su trabajo y a destrucción del ecosistema avanza como si nada.

Claro que marginado de este cuadro medallero queda el presidente estatal del Partido del Trabajo (PT), Antonio Gómez Saucedo, quien ni siquiera pasó el examen… de confianza. Resulta por demás sospechoso que el militante que busca “reposicionar” a su partido para el 2018 no esté incluido en la lista de militantes divulgada a nivel nacional y que ni siquiera se atreva a decir la cifra aproximada de fieles de un instituto político que, eso sí, cobra puntualmente un millón 425 mil pesos al año. Ahora que los dirigentes nacionales de los principales partidos políticos han vuelto a poner de moda la declaración 3 de 3, ¿no sería buena idea que alguno de nuestros legisladores federales o diputados locales levantara la mano y diga ‘yo le entro’? ¿Por qué les da escalofrío en pleno verano cuando les mencionan la posibilidad de hacer su declaración? ¿De veras no van a seguir el ejemplo de sus presidentes nacionales, Enrique Ochoa Reza, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, del PRI, PAN y Morena, respectivamente? ¿En serio los van a dejar solitos?