Termina el 2016 y atrás va quedando un año de nuevos nombramientos en cargos públicos, de reajustes y de muchas expectativas que se han ido creado. En el camino se va dibujando un gobierno que trae agenda propia y que ha buscado marcar diferencias para que el discurso tenga sustento en la realidad. No siempre ha resultado sencillo. El tablero de ajedrez viene en un molde enorme acompañado de todas las piezas.

Hace unos días alguien sugería, después de dos entregas anteriores, que “Golpe de Timón” actualizara la lista de los más influyentes del Campeche actual. En una entidad en la que la influencia política, económica, civil, y empresarial está directamente vinculada con el poder acumulado aún es pronto para saberlo. En unos meses será más visible saber la distribución de piezas y cómo han ido avanzando en la cuadrícula. Hay mensajes del Ejecutivo estatal que en un sentido y otro han logrado mantener atento al círculo rojo a lo que se está haciendo.

Alejado de la inercia, a la que odia, y en la que con frecuencia caen atrapados los gobiernos a todos los niveles, el gobernador Alejandro Moreno ha sostenido intacto el poder, en algunas sobremesas consideran que sus niveles de exigencia a sus colaboradores sobrepasan los límites para el tradicional trópico campechano; otros sin embargo sostienen que su exigencia para gobernar es el único método para evitar que su agenda de gobierno se diluya en el contexto y añaden que es también un método efectivo para garantizar el orden.

A casi dos años de ser elegido candidato del PRI (24 enero 2015) y a 15 meses de estrenarse como gobernador, Moreno Cárdenas insiste en que es muy importante para su proyecto de gobierno el factor “equipo”. Término que ha usado con mucha frecuencia en sus reuniones privadas con su gabinete y en sus intervenciones públicas.

Presente físicamente en casi todo lo que ocurre en la entidad, Alejandro está consciente que su gestión, personalidad, proyección y coqueteo con grupos de poder en el centro del país no pasan desapercibidas. Tiene muchas miradas encima y sabe que a su gestión, a la hora de juzgarla, se le aplicará más rigor que a cualquier otro gobernador de la región. Durante años el propio Alejandro convenció a muchos de que él era realmente diferente. Su equipo de colaboradores tienen que estar convencidos que mucho de lo que se logre en 2017 para Campeche pasará por las decisiones de sus secretarías, subsecretarios y equipos de traba- jo, y tendrán que asumir que Alejandro no es el candidato a la gubernatura, ya es el gobernador. Que la mejor forma de apuntalar el proyecto de gobierno que encabezan es dando los resultados que se espera de ellos.

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Ya terminó la línea de aprendizaje y para 2017 tienen que estar en equipo empujando y moviendo el proyecto. Sin exclusión, sin elitismo, sin diferencias, logrando ser protagonista sin protagonismos en términos peyorativos.

En el contexto general habrá una descuartizada pelea pre-electoral por la presidencia del 2018 que distraerá a la opinión pública y publicada y emergerán muchas propuestas y ofertas electorales que arrebatarán titulares. ¿Cómo lograr sobrevivir a un año preelectoral? 1-Ponerse de acuerdo, no imitar; 2-Como es inevitable tener una reputación, porque todos tienen una, más vale cuidarla para que se mantenga en conceptos positivos, porque es más difícil reconstruir una reputación que crearla desde su origen; 4-Un cargo, por menor que parezca, se personaliza en su titular y tiene un gran impacto sobre la institución; y 5-Mantener contacto con la vida real y con personas con problemas reales. Parece ser principios básicos, y lo son pero son esenciales para des- tacar cuando una sobreoferta electoral aturdirá a los ciudadanos.

El sexenio 2015-2021 aún es joven, avanza para llegar apenas a su segundo año de gestión, hay tiempo para construir infraestructura y carreras políticas. El equipo de Moreno Cárdenas es disciplinado e institucional, en todos los sentidos ya es ganancia. Bajo este esquema deberán subirse a una plataforma en la que al proyectar resultados se proyectan.

El equipo tiene que pensarse a sí mismo, tiene que contextualizar que en 2017 los resultados serán claves. Habrá aplausos y críticas casi en la misma proporción y tendrán que saber llevarse lo mejor de cada expresión, porque en las dos habrá algo que ilustre la experiencia. Ningún aplauso será ensordecedor ni ninguna crítica será tan vacía.

Incluir será una palabra clave, cuando se es incluyente disminuye la posibilidad de que el ocio político lleve a algunos a trazar proyectos laterales. Los acuerdos y el consenso siempre serán más constructivos que la marginación política.

En 2017 necesita de todos, más allá de lo que se diga o se haga, de intereses propios o ajenos, en Campeche no sobra nadie.