Anoche se terminó la campaña. Cuando poco antes de las 11 de la noche terminaron las intervenciones de los candidatos, se cerró el ciclo de una campaña que muy poco ayudó para definir la elección. Oficialmente concluye en 14 días, pero a partir de hoy entra en un acuerdo no escrito sobre el final de los resultados.
Vicente Fox es hasta ahora el único presidente que ha podido dejar la banda presidencial en manos de su partido. Su participación fue clave hace 12 años y está documentado su intervención directa para los resultados del aquél 2 de julio del 2006. Consciente que su partido no tenía posibilidades, Felipe Calderón acordó con el PRI el triunfo de Enrique Peña Nieto, y a 30 días de la elección, personajes importantes de su círculo cercano como su encargada de Comunicación, Alejandra Sota, y el jefe de su oficina, Roberto Gil, cruzaron las manos desde Los Pinos para que llegara el hombre fuerte de Toluca.
Seis años después la diferencia es abismal: Peña Nieto, a 17 días de la elección no da señales de ceder. Se niega a aceptar la posibilidad de triunfo de Andrés Manuel López Obrador, y no se resigna, ni lo hará, a que Ricardo Anaya sea el receptor del voto útil. No podía ser de otra manera, el candidato panista utilizó la figura de Peña para capitalizar los votos opositores, con un discurso incendiario y desesperado, al prometer que sentará al Presidente ante un tribunal. Ciertamente desde 1994, el PRI y el PAN han co-gobernado al país, por momentos con complicidad evidente, pero nadie en Los Pinos está convencido de que Anaya sea la opción idónea para entregarle el país.
La responsabilidad de la elección, como nunca antes, caerá sobre los gobernadores emanados de todos los partidos políticos. A juzgar por lo declarado por los gobernadores del PRD y PAN, de Michoacán, Silvano Aureoles y de Baja California Sur, Carlos Mendoza, los de la coalición PAN-PRD-MC las heridas internas están sangrando, mientras que los del PRI-PVEM-Nueva Alianza se mantienen compactos.
Sin importar el resultado, los acuerdos post-electorales ya están sobre la mesa, y los gobernadores priistas se alistan por si el escenario es adverso. En la última reunión de la Conago, en Tabasco, el 22 de mayo pasado, en un encuentro privado en un salón del Centro de Convenciones, acordaron varios temas importantes para la vida interna de su partido, de sus gobiernos y de la Presidencia. Los tres fueron acordados y aprobados y los dos últimos fueron presentados a homólogos del PAN y el PRD, quienes decidieron apoyarlos: 1-Concentrar esfuerzos para sacar la elección presidencial y locales en cada entidad federativa mostrando apoyo al presidente de su partido, René Juárez y a su candidato José Antonio Meade; 2-Cambiar el método de votación de la toma de decisiones; y 3-Elegir a un presidente que esté a la altura de poder guiar el organismo durante la transición del gobierno.
Vamos por partes: Punto 1-Hasta este martes los gobernadores priistas mantienen el respaldo a su candidato presidencial; Punto 2-Las votaciones en la Conago ya no se tomarán por unanimidad como hasta ahora, esto considerando que en el futuro habrá gobernadores de Morena que mantengan una posición diferente, y lo que es más importante, acordaron analizar y elaborar una propuesta de reforma constitucional para dotar de personalidad jurídica a la Conferencia Nacional de Gobernadores.
Punto 3-Aprobaron que será el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas el presidente de la Conago durante la transición del gobierno. En otras palabras, cuando el próximo presidente de México sea convocado a la Conago en diciembre próximo, tendrá sentado a un lado a Alejandro Moreno. Será en Chiapas donde será electo el gobernador campechano presidente de la Conago en la LV Sesión Ordinaria, ese fue el acuerdo.
Correspondía el turno a los gobernadores de Yucatán o de Jalisco, pero los mandatarios decidieron que Moreno Cárdenas era quien tenía el perfil para atender y guiar los trabajos de la Conago durante la transición.
Las expectativas se centrarán, después de las elecciones, en qué relación tendrá el presidente electo con los partidos políticos y los gobernadores que hoy están sentados en la mesa redonda. Entre el 30 de septiembre y el 7 de diciembre tomarán protesta los ocho gobiernos y la jefatura de la Ciudad de México que sean electos el 1 de julio próximo.
Todos los gobernadores actuales, que pertenecen al PRI, PVEM, PAN, y PRD hicieron un bloque y decidieron que Alejandro los presida, con la aprobación del Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete y del presidente, Enrique Peña Nieto, quienes asistieron al encuentro.
Los gobernadores están atentos a lo que ocurra.
Dependiendo de los resultados de la elección, la revisión que tienen que hacer los partidos parece estar al margen al “Acuerdo de Tabasco”.
Los gobernadores ya hicieron equipo. Lograron aglutinarse alrededor de la figura de Moreno Cárdenas, y están listos para que lo venga, aunque las cúpulas partidistas continúen peleando la elección.
Vladimir de la Torre Morín.