Vaya que ya empezó a levantar polémica el carnaval que viene. Las quejas y los comentarios porque no hay dinero, porque no hay buen gusto y así las quejas podrían extenderse por decenas.

En tiempos de crisis como las que vive Campeche, perdón, pero el ayuntamiento tiene cosas más importantes que el carnaval. La autoridad necesita, le urge, tener los recursos suficientes para administrar una ciudad que, además de vieja –por los años de su construcción- se extiende con mucha anarquía sobre cerros y sitios donde llevar servicios públicos es verdaderamente una odisea.

Sé que más de uno me va a insultar por desacralizar el carnaval, pero seamos honestos: es un evento del pueblo que debe de manejar, organizar y costear el pueblo y en el que la autoridad municipal y estatal sólo debería de aportar coordinación y permisos. Nada más.

Los conflictos perpetuos de los organizadores del carnaval: bailarines, coreógrafos, maquillistas, sastres y modistos no debieran ser motivo de distracción para un ayuntamiento y menos para un gobierno que tiene que ver cómo resuelve problemas verdaderamente urgentes y vitales.

La organización del carnaval debe volver a las colonias, a los clubes sociales, a las escuelas y a los barrios tradicionales. Que las reinas de cada zona vendan sus boletos para ganar la coronación y que sus eventos se financien con esos recursos; lo mismo los reyes feos, infantiles y demás.

La coronación esa sí debería ser apoyada por las autoridades y aportar un grupo musical, un conductor famoso quizá actriz o actor, pero de ahí a que desde ahora veamos ya como se incendian las páginas de las redes sociales por lo que hizo uno u otro, la verdad me parece un despropósito.

¿No hay quien les diga que Campeche está en su peor crisis económica por los temas petroleros?, ¿no ven que el nuevo gobierno está luchando a brazo partido para conseguir recursos donde de lo único que se habla es de recortes?

Cierto que la gente necesita distraerse, cierto que el carnaval genera derrama económica, cierto que es quizá la tradición más sólida y participativa de la sociedad, pero también es verdad que en los días que vivimos la prudencia y la moderación deberían ser norma.

Vaya paquete que tiene el ayuntamiento con tanta gente que vive de él y que no le aporta lo que merece y necesita la Comuna. Vaya que la escasez de recursos ha dejado en la calle a tanta gente en varias zonas de la entidad y que se ha tenido que emplear a fondo el gobierno local para evitar una escalada de robos o violencia plenamente entendible ante la expulsión masiva de Pemex.

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Ojalá se entienda que la ciudad necesita con urgencia fondos para agua potable, bacheo, desyerbe, atención a parques y jardines. Sé que los que viven del carnaval ya deben tener una relación de razones para oponerse a esta visión, pero la verdad es que Campeche si necesita más servicios públicos antes que el derroche del Carnaval.

Devolvámosle a la gente el carnaval, que cada uno se financie su traje, su comparsa, su carro alegórico, que organice la kermes, la tardeada, la fiesta para recaudar fondos y ya veremos que todos se divertirán más y mejor.

PD

Vaya semana. La alianza de PRI, PAN y PRD violenta no sólo a los consejeros electorales federales sino que se reservan para los actuales la facultad de calificar otra elección presidencial. Lejos estoy de ser simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, pero maniobras como esta hacen entendible su perorata de la mafia, sobre todo cuando así actúan los que se supone vigilan la democracia. Penoso.

Ayer jueves tuvo que dejar su cargo el presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco al exhibirse que Luis Carlos Vega Pámanes robó un auto, mató a una persona y resistirse para evitar ser capturado. Vaya impartidor de justicia.

Son de esas semanas en las que uno entiende por qué el país está anclado a un pasado gracias a su clase gobernante.

Y como si no hubiese más gente, la PGR será dirigida por un compadre del presidente Peña Nieto para que los próximos nueve años no haya quien le finque responsabilidad o le inicie un juicio en contra. Bien por los priistas que siguen protegiéndose, lo que no entiende uno es donde está la oposición panista y perredista… ¡Claro! Compartiendo las mieles del poder y el cómo joder al ciudadano.

Ojalá el fin de semana no nos de otra perla que nos acredite que la corrupción y las complicidades ya no tienen ni que ocultarse.