MEDIA VERDAD. Este domingo arrancaron oficialmente los trabajos para la construcción de una nueva refinería en el país, que tiene como sede a Dos Bocas, Tabasco. Es la primera que se construye después de 40 años, y posiblemente será la última. Obrador anunció además la modernización de las otras seis que están operando en México.

En busca de la soberanía energética, el presidente Andrés Manuel López Obrador inició con el Plan de Refinación Nacional que beneficia directamente a siete entidades del país. En un desayuno previo con varios gobernadores, Andrés Manuel confirmó al gobernador Alejandro Moreno que visitará Ciudad del Carmen el próximo 15 de diciembre.

En su narrativa para socializar la idea del fracaso de la Reforma Energética, llegará a Carmen para hablar de la poca inversión en la exploración y producción. Sin embargo en su enunciado hay una premisa de la que no habla ni quiere hablar el presidente. Omitir que la falta de inversión es el resultado del bajo precio del barril de petróleo es una verdad absoluta que Obrador pasa por alto para mantenerse en su juego político. La falta de inversión es una media verdad.

Si el barril del petróleo en los últimos cuatro años promedia los 40 dólares, y el costo de exploración, extracción y producción es superior, se explica que no es rentable invertir para Pemex ni para las empresas privadas que tienen en sus manos 110 licitaciones. El viernes Moreno Cárdenas anunció que entrarán en exploración siete nuevos campos petroleros entre 2019 y 2022, y que el plan de Obrador es pasar la producción de 1.8 millones de barriles diarios a 2.3 millones al terminar su sexenio. Al tiempo.

EL DESAFÍO. Hay un contexto en particular que explica la importancia y la responsabilidad que tiene el gobernador de Campeche al frente de la Conago. Con 27 gobernadores sin coincidencia ideológica con el actual gobierno federal, la tensión y las preocupaciones no están muy visibles pero están ahí.

Decía el gobernador de Nuevo León que si el presupuesto 2019 no beneficiaba la entidad personalmente pediría a los ciudadanos que no paguen impuestos federales. Esta declaración es pública, pero otras similares están por debajo de la mesa. Comprensible cuando los gobernadores no tienen interlocutores directos con el gabinete federal y todos esperan y desean que Alejandro Moreno les abra las puertas. “No voy a negociar ni acordar con el hígado”, dijo Moreno en una entrevista con un medio nacional, mientras está en medio de los 27 gobernadores que buscan entender la nueva lógica del gobierno y los integrantes de un sexenio que inician su línea de aprendizaje.

Si bien en el gabinete de Obrador hay muchos secretarios con un curriculum que los respalde, la gran mayoría no tiene ninguna experiencia en la administración pública y muchas de las decisiones que se están adoptando traen en jaque a los gobierno estatales.

Por citar solo dos ejemplos, los secretarios de Sedeco, José Berzunza, y de Turismo, Jorge Manos, ambos presidentes nacionales de sus dependencias traen mucha presión. Los secretarios de desarrollo económico del país no están de acuerdo con disminuir 80% de los recursos destinados a empredendores y pequeños y medianos empresarios y 24 secretarios de Turismo se manifestaron en contra de que los recursos de la promoción turística de México se destinen a la construcción del Tren Maya.

El inicio de cualquier administración federal es caótica, esta no es la excepción, pero la mayoría de los gobernadores del país ya pasan la mitad de su sexenio, y evitar quedar paralizados en la nueva coyuntura.
Durante los próximos cuatro meses, Moreno debe ganar, 1-En atraer recursos para Campeche para la segunda mitad de su administración, 2-Siendo un interlocutor eficiente entre la Federación y los estados y 3-Demostrar que tiene la capacidad de liderazgo nacional. Parado sobre esta plataforma, la oportunidad es única pero la batalla es enorme. Alejandro debe medir cada palabra y analizar cada paso, porque acumulado a todo lo aquí expuesto, encima tiene todas las miradas.

LA DIVISIÓN. Tras algunos conflictos y diferencias internas, sorprendió la carta de renuncia que presentó el presidente del comité estatal de Morena, Manuel Zavala. Con enemigos fuera de su círculo y con algunos no tan a la vista pero muy cercanos, Zavala asumirá la coordinación para el desarrollo del Distrito Federal 01.

No hay consensos, ni acuerdos, Morena, que es la segunda fuerza política de Campeche, llega a este punto dividido y fragmentado en grupos y con pocos factores de unidad. Entre los morenistas de base, los simpatizantes de última hora y los neomorenistas, barnizados por perredistas, panistas y priistas, Morena empieza a sentir las consecuencias de un experimento político que está por definirse.

Les resulta difícil reconocer que su líder moral es cabeza del Poder Ejecutivo, y ha tenido que alejarse de la estructura partidista para la que encuentra poco tiempo.

La falta de organización y de acuerdos entre todos los grupos los está dejando en un limbo político que solo encuentra unanimidad en torno al proyecto de Obrador pero que ha dejado al partido sin agenda.
Las pasiones desplazan la racionalidad. El Comité Nacional nombrará a un dirigente que culminará el período de Zavala hasta el último trimestre del 2019.

Margarita Duarte es la carta más fuerte para impulsar al partido, con suficiente experiencia política para dar rumbo a un partido que pudiera tener mucho futuro. El reto es mantener lo que ganaron en las urnas, pero bastante complicado bajo la fragmentación actual.