En política lo que parece es. Se llama percepción y quien la construya se hará acreedor a esa realidad virtual casi siempre generada por él mismo o por quienes lo rodean.

A Eliseo Fernández Montufar, el candidato del PAN a la alcaldía, le está pasando lo indecible: su jefa, la presidenta del partido, estaba dispuesta a negociarlo para que no fuera alcalde.

De hecho, tuvo que salir de inmediato a partir de un video a decirle a los panistas que no se confundieran, que Eliseo sería el candidato a la alcaldía cuando todo mundo decía que lo sería pero a la diputación federal.

En este espacio comentamos que el propio Eliseo había acordado con su grupo político, que no es del PAN, servir a los intereses de quien apoyó él como candidato a gobernador y servir de ariete dentro de ese partido.

La idea no es nueva. Yolanda Valladares sirvió de ariete al PRI cuando Mario Ávila fue candidato a gobernador y ella y su grupo operaron en contra porque sabía, lo tenía claro, que de ganar Mario ella sería echada a un lado luego de la traición a los Mouriño. Eso, más una carta escrita con el hígado, le costó un boletín interno del gobierno federal donde se les instruía a todos los secretarios y directores no considerarla para ni un cargo público. La defenestraron al final del gobierno de Calderón y por eso ahora apoyó ahora a Anaya, pero esa es otra historia.

Eliseo, lo tenía claro, debía apoyarse en otros factores de poder y su futuro se iluminó cuando ganó Alejandro Moreno Cárdenas no sólo porque ahí estaban sus amigos y compañeros de universidad sino también su interés. Le habían prometido todo el apoyo aún estando en el PAN, para eso era amigo.

También por ello no se inquietó cuando supo de los tratos de Valladares y su grupo con el gobierno, no se asustó cuando vio la manera cómo se comportó Rosiñol y cómo actuó su dirigencia. Empero, el control que presumían quedó evidenciado que no lo había y en Carmen prácticamente arrasaron, a su pesar y contra sus intereses.

Eliseo no es ajeno al silencio de los diputados en la Cámara, no es ajeno a la división que hubo entre los diputados panistas y al enfrentamiento con la dirigencia.

Sin embargo, el candidato a alcalde del PAN arremetió contra quienes dice “conoce muy bien” -y vaya que es cierto-, responsabilizándolo de los audios que circularon el domingo pasado en los que se les escucha repartirse las nóminas municipales gracias a la “charola” de alcalde que, asevera, logrará tener.

El audio, que circuló primero en Facebook y se hizo viral en la ciudad, desnuda lo que Eliseo planeaba con sus amigos y allegados de Mérida y Cancún. Habla de laptops, de sillas de ruedas y comentan las tropelías del ex gobernador Borge –un amigo de Borge le manda sillas de ruedas y demás- y el supuesto apoyo de Carlos Joaquín, el gobernador de Quintana Roo. Lo grave es que, según se infiere, las cosas que regala –laptops, refrigeradores- serían de las que un amigo de Roberto Borge logró rescatar de Quintana Roo.

En el audio se escucha hablar del día de la elección y se enumera en que se gastaría una suma de $11.6 millones para las comidas, tarjetas telefónicas, movilización y demás lindezas de la jornada electoral.

Se habla de las camisas de “Doña Olga”, que lo presiona para comprar ahora 140 mil playeras, pero lo más significativo: “todo el dinero que está de más te lo robas wey, de un putazo, el mismo día y a la…”

El audio, se anuncian más, descara a un candidato que se vendió como el que sí trabaja y habla con desprecio de cómo la gente no dice nada si tiene su calle pavimentada, su alumbrado público y demás servicios que, según él, con tenerlos al día les permitiría robar y hacer lo que planea como “un préstamo sobre las nóminas” que no devolvería.

Eliseo Fernández Montufar estaría pavimentando su camino para ser un alcalde más. No uno que desarrolle e invierta en el municipio, sino un presidente municipal que ya busca aliados para desfondar las arcas municipales. Eso sí, teniendo los servicios al día: gran consuelo.

Ojalá que quien se precipitó a nombrarlo candidato a alcalde, no se precipite igual a dejarlo colgado con tal de ser senadora. Después de todo, en política todo vale… menos tener escrúpulos ni principios.