JOSE SAHUI TRIAY

La mayoría de los analistas políticos y una muy amplia percepción popular coincidieron desde el primer momento de la sorpresiva renuncia de Luis Videgaray Caso a la Secretaría de Hacienda -Septiembre 7 del año pasado-, en que éste, pese a su salida del gabinete presidencial no solo no se alejaría de las cercanías del poder, sino que la confianza y afecto del Presidente Peña Nieto hacía muy probable  su retorno a las “Grandes Ligas” de la política mexicana.

A tan solo 4 meses, quien era hasta ese entonces uno de los más poderosos secretarios de la administración peñista, regresa a los escenarios abiertos de la política nacional en un momento difícil, crítico dirían quienes insisten en ver el vaso medio vacío y no medio lleno.

El retorno del ex titular de la SHCP, hoy bajo la responsabilidad de José Antonio Maade, con quien guarda estrecha amistad, y su futuro desempeño en la nueva encomienda que ahora le confiere el Presidente Peña  Nieto como secretario de Relaciones Exteriores, no será nada fácil en este crucial momento en el que, principalmente, las relaciones con los E.U. y quien en breves días asumirá la presidencia de ese país, Donald Trump, no anuncian marchas triunfales con vítores y clarines de festejo.

En el mundo globalizado de hoy, México no debe aislarse de la dinámica interactuante que a diario, a cada momento, intercomunica e involucra a todos los países entre sí, estableciendo alianzas que tal vez hasta hace poco parecían inimaginables.

 La crisis mexicana no es un hecho aislado en el contexto de un mundo cuyos vertiginosos cambios hacen evidente las fallas de las estructuras sociales que no han sabido, o querido, adecuarse a la nueva realidad de un presente que cada vez hace más breves los espacios de tiempo, convirtiéndolos en historia.

La reincorporación de Videgaray, sobre todo en esa tan delicada responsabilidad de canciller, y la grave crisis que se vive por lo inusitado del aumento de las gasolinas y sus efectos, que apenas se inician, evidencian la confianza presidencial en las capacidades de quien ahora, tal vez en uno de los momentos más inciertos y preocupantes de las futuras relaciones con la todavía nación más poderosa del mundo, deberá de hacer más transitables y firmes los puentes de entendimiento y respeto recíproco entre México y los Estados Unidos. Nada fácil la tarea…..

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Regresa Luis Videgaray, para muchos más fuerte que antes pero también con los riesgos inherentes, ya que de no hacer realidad el propósito de su actual encomienda, lo contrario sería su definitivo Waterloo con respecto a sus aspiraciones futuras.

Escasos días faltan para la toma de posesión de Donald Trump como nuevo Presidente de los Estados Unidos. Más pronto que temprano, pues desde antes del relevo del Presidente Obama se han comenzado a sentir, y aumentar con ello las preocupaciones por los nada agradables efectos que desde el primer momento del sorpresivo triunfo de Trump, se han observado en México.

¿Cuál será la estrategia de la Cancillería mexicana en los difíciles días por venir, que probará en un incierto y borrascoso panorama de expectativas nuestra capacidad negociadora respecto a las políticas que la nueva administración estadounidense adoptará con respecto a México, América Latina y el mundo?

Se quiera o no los aciertos o errores en la política exterior de México, en especial con los Estados Unidos, tendrá sin duda repercusión en la carrera presidencial mexicana, que desde ahora con las elecciones de gobernadores en este 2017 pareciera haberse iniciado. Hasta hoy, por lo complejo del momento que se vive y los imprevisibles resultados que a corto y mediano plazos habrán de darse, la moneda de la gran decisión está todavía en el aire. Este año, con sus resultados, definirá a quienes serán los portaestandartes de sus respectivos partidos y también, pudiera ser, los candidatos ciudadanos.

La temporalidad de los momentos políticos y de sus actores debiera ser para todos motivo de reflexión, en particular los retos y los efectos que acarrean. Hoy por hoy, las reflexiones acerca de los porqués del retorno de Luis Videgaray a los primeros planos de la política nacional han puesto a reconsiderar jugadas a realizar en el tablero del ajedrez político.

En tan solo 4 meses de la breve ausencia de Videgaray como figura de primer nivel en la política mexicana, los cambios en el país, y fuera de él, han sido considerables.

Habría que tomar en cuenta lo anterior…