Debemos de ser claros, estamos en crisis, mientras Carmen se desmorona por el cierre de empresas vinculadas a Pemex y el desempleo se manifiesta de manera grave, se crea un círculo vicioso donde las empresas de servicio que subsistían a base del ingreso que dejaron de percibir por los ahora desempleados llevará a que tengan también que considerar su cierre y habrá todavía mayor desempleo. Carmen no es un municipio nada más, es el motor económico del estado y si se para el motor, el vehículo deja de avanzar.

En ese círculo donde nadie gana y todos pierden no podemos movernos a un lado o cerrar los ojos y hacer como que no existe, todo momento de crisis puede ser una oportunidad pero, hay que transformarla en una.

En momentos de crisis, el estado debe de crear condiciones para absorber a los miles de desempleados y no obstante, el gobierno no puede, ni debe hacerlo directamente, debe, como dije arriba, crear condiciones.

Se pueden abrir líneas crediticias, enfocarnos a turismo, miel o palma de aceite, disminuir los tiempos de apertura de negocios, capacitación, innovación y emprendedurismo, pero debemos de hacer frente común, debemos de lograr generar cadenas productivas locales, debemos de cambiar nuestro enfoque y lograr eliminar ese lamentable dicho de que “campechano come campechano” y buscar que nuestros flujos de efectivo se queden dentro del mismo estado. En caso de no hacerlo así, lo único que estaremos logrando es agotar lo poco o mucho que tenemos.

Sin dinero no hay obras, si no hay obras, no hay infraestructura, si no hay infraestructura no existen las condiciones para el desarrollo. Lo que debemos de conseguir es dirigir nuestras baterías hacia adentro, consumir el producto campechano y evitar, en lo posible (y hasta en lo imposible) sacar dinero de nuestro estado.

Tristemente somos dados a menospreciar lo nuestro y encandilarnos por lo de otros lados, vamos al Dr., de paseo, de compras a otros estados y no estoy hablando de comprar en grandes supermercados o en franquicias internacionales porque no hay forma de hacerle ahí (aún).

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Una forma sencilla de lograr que el dinero se quede en nuestro estado es incentivar el mercado local. Por ejemplo, el famoso padrón de proveedores (que suele llenarse de decenas de comercializadoras) debe abrirse a cualquier empresa que tribute en Campeche, es simple, los requisitos es estar dentro de la formalidad, pagar impuestos y tener contratada mano de obra local; las licitaciones deberán ser abiertas para que todos puedan saber que se pide y no caer en situaciones que se presten a malas interpretaciones; el tiempo máximo de crédito será de 28 días y en caso de que se pague dentro de los primeros 7 días se aplicará descuento por pronto pago, esto es esencial para que exista un flujo de efectivo interno, para que no se queden sin capital las empresas esperando años por el pago de facturas, que, por el mismo tiempo que se llevan en pagar, suelen inflar (en exceso) los precios.

Podría ser que en caso de que las empresas locales capaciten a su personal (avalado y vigilado), certifiquen su calidad (NOM’s), demuestren que más de la mitad de sus egresos se quedan en la entidad y estén al corriente con sus impuestos federales, estatales y municipales, se les haga una exención en sus aportaciones municipales y estatales en el siguiente periodo.

Ayudarnos entre todos, algo que se me ocurre y que puede ser de muy sencilla aplicación en el puente de la Unidad, tienes placas de Campeche y tu calcomanía de refrendo pegada, tu pase es libre, tienes placas foráneas (así vivas en el estado), pagas.

Muchos prefieren comprar fuera porque aquí somos muy careros… Seguiremos siéndolo mientras no cambiemos nuestro enfoque y quizá, en lugar de gastarnos 10 pesos fuera nos gastemos aquí, por lo mismo, 12 y entendamos que no nos ahorramos 2 pesos sino que perdimos 10.

Todos hablamos del amor que sentimos por Campeche, es lindo, es tierno, es bueno pero… es hora de dejar de hablar y empezar a actuar.