La llamada salió de Los Pinos para que los gobernadores priistas cedieran posiciones. No todos aceptaron. El gobernador de Campeche, Alejandro Moreno dio el primer paso y otros gobernadores lo secundaron.
Para el Senado, la coalición competiría en un esquema en el que el PRI encabezara 21 fórmulas, el PVEM siete y el Panal cuatro. El PVEM tendría los dos integrantes de la fórmula en Chiapas y uno en Campeche, Colima, Oaxaca, Yucatán y Zacatecas. En tanto, Nueva Alianza tendría un integrante de la fórmula en Morelos, Quintana Roo, Campeche e Hidalgo.

Campeche había cedido al PVEM y a Nueva Alianza la fórmula al Senado y las dos diputaciones federales. Christian Castro Bello encabezaba la fórmula por el PVEM y Rocío Abreu lo secundaba por Nueva Alianza.
Tres días iniciada la campaña, el 4 de abril pasado, el INE determinó que la coalición “Todos por México” no cumplía con el principio de paridad de género; ni en las fórmulas al Senado, ni en la representación del Congreso Federal. El conflicto escaló al interior del PRI. El incompetente de Enrique Ochoa Reza no había podido lograr que la mitad de las fórmulas al Senado estuvieran encabezadas por mujeres, ni había logrado que en 150 distritos federales fuesen candidatas.

Hubo tensión, manotazos sobre la mesa, y el debate sobre qué entidades no estaban cumpliendo con el principio de paridad. Una de las entidades donde no se había respetado la paridad era Estado de México. Con 41 distritos federales, 23 eran hombres y 18 mujeres. Con la intención de proteger a Toluca, Ochoa Reza miró a las mujeres priistas del sureste: Oaxaca, Chiapas y Campeche, deberían, con la campaña iniciada, bajar a un candidato y subir a una candidata.

Alejandro Moreno, Manuel Velasco y Alejandro Murat fueron convocados a una reunión con el Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida. Campeche estaba dispuesto a ayudar en el caso del Senado, no así en las diputaciones. Fue una negociación larga y tensa, y los tres amigos gobernadores estaban en bloque.
Para Campeche la solicitud era invertir la fórmula al Senado, para que empezara con mujer, y que el candidato del Distrito 1, Jorge Chanona fuera sustituido de la candidatura por una candidata. Las campañas habían iniciado y el INE presionaba a la coalición, y a su vez el partido a los gobernadores, porque el plazo se vencía.

Campeche cedió, Abreu subió al primer lugar de la fórmula, representando al PVEM y Castro terminó en representación de Nueva Alianza. Al interior de la campaña de Castro Bello se generó malestar que fue asumido con institucionalidad. Faltaba la paridad de género para diputados federales.

El “no” de Alejandro Moreno fue rotundo. Bajo ninguna circunstancia bajaría a su ex secretario de Sedesyh de la diputación federal. En la campaña del 2012, el ex candidato Miguel Sulub bajó de su candidatura para dar paso a Landy Berzunza, y el PRI nominó a dos mujeres a las diputaciones federales, por el Distrito 2, compitió Rocío Abreu, las dos ganaron. El episodio, seis años después, se repetía.

Moreno Cárdenas se mantuvo y defendió a su colaborador. Según cercanos al ex candidato, no hubo un solo momento en que le sugiriera, convocara, pidiera, analizara o recomendara, a Jorge Chanona que rechazara la candidatura.

Los gobernadores priistas del país estaban atentos al desenlace de las negociaciones, sabían que el CEN del PRI no cambiaría a los candidatos “fuertes y consentidos” de Toluca y que la decisión recaería en cualquier estado para cumplir con el artículo 14 de la Legipe en el numeral 3 y 5, en donde se establece paridad de género. Chiapas y Oaxaca finalmente dieron el paso al frente en la diputaciones y Campeche en el Senado.
Pasadas las elecciones, Rocío Abreu fue la única que termina ensillando una legislatura, y da la nota. Ganó como minoría postulada por el PVEM, que sí tiene una bancada en el Senado, con el mínimo requerido de cinco senadores. Pero se “aferró” a Nueva Alianza, que no fue el partido por el que compitió, que no tiene bancada en el Senado, ni existe como partido político y hace una alianza con Morena, y formará parte de esa bancada.

Una decisión pensada a largo plazo, de beneficio personal bajo un velo de simulación estratégica. Sin tener capital político visible, busca sobrevivir siempre a las tormentas perfectas. Ex candidata del PRD/PT/Convergencia (2006), del Nueva Alianza (2009,) del PRI (2012), del PRI/PVEM (2015) y PRI/PVEM/Nueva Alianza (2018). Buscará estar por Morena en una boleta en 2021. Iniciando otra vez un fuego, para vender agua.
REPERTORIO. 
-Que Don Abelardo Carrillo levanta la mano para dirigir la CTM, en diciembre cumplirá 80 años, pero es lo de menos.
-Sale de su oscura oficina, resucita y se acerca, casi ya está rosando su nueva responsabilidad con los dedos.
-La señora presidenta ya tiene lista la visita a Campeche. Que trae agenda y guillotina.