A los mexicanos pareciera gustarles que haya linchamiento de los poderosos, que se les grite, que se les exhiba y, si es posible, se les encarcele aunque esto último casi todos saben que no sucederá.

Se habla de que cada vez es más complicado lograr autoridades que dejen los cargos en transiciones sin aspavientos, pero los que llegan no tienen más que unos meses para aceptar lo que se les entregó o fincar responsabilidad a quien le antecedió en el cargo.

En el Campeche moderno sólo el pugilato de Antonio González Curi contra su antecesor Jorge Salomón Azar puso en riesgo que los plazos oficiales se cumplieran, pero en lo general esos cambios de gobierno no han ameritado mayor atención.

Hoy, quizá lo que más se note es lo que sucede en el Distrito Federal en algunas delegaciones y en Nuevo León y Sonora donde quienes ascendieron a la gubernatura no pertenecen al mismo partido político de quien les antecedió en el cargo y ello incentiva las agresiones. En Querétaro hemos leído algún detalle, pero no al grado de estridencia que vemos donde ganó “El Bronco” y la persecución que anuncia habría contra Rodrigo Medina y su familia.

La sociedad en pleno votó por Jaime Rodríguez en Nuevo León y dejó muy claro que la ciudadanía, cuando se organiza, logra que hayan cambios radicales en quienes los gobiernan. Sin embargo, hoy, después de escucharlo, no puedo asegurar que la llegada de este ex priista será lo mejor para su entidad no sólo porque la idea de que es independiente no encaja en la manera como logró su victoria sino porque su militancia de muchos años lo descubre.

Lo mismo ha pasado con otros muchos ex priistas que hoy militan en muchos otros partidos y que, hay que decirlo, sólo han abrevado la metodología de los gobiernos de ese signo.

Lo cierto es que hoy muchos se decantan por ser independientes sin serlo y otros se apresuran por tratar de impedir que puedan haber candidatos independientes, porque no les representa certeza o complicidad. Campeche no ha sido el caso hasta ahora.

La sociedad, a ratos, pareciera conformarse con la estridencia. Falta el análisis fino de quién es quién en la política y si eso no se ha cuidado en el caso de los candidatos de los partidos tradicionales, pareciera cuesta arriba que se haga con quienes desean venderse como algo que, en muchos casos, no son.

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¿Los mexicanos necesitamos gobiernos diferentes? Sí, eso está claro porque hoy hemos visto cómo el gobierno de Michoacán –priista y perredista- se coludió con el narco; Coahuila gobernado por dos hermanos que dejan esa entidad hipotecada con una deuda de casi 40 mil millones de pesos que nadie sabe dónde se invirtió; Sonora con trato de virreinato de Guillermo Padrés; o la desilusión y casi anárquica gestión de Gabino Cué en Oaxaca, postulado por varios partidos.

Vicente Fox ofreció, ofreció y decepcionó y Enrique Peña no logra sobreponerse de su mala imagen, que lo tiene calificado como el peor presidente en todas las encuestas.

Empero, ¿el país realmente cambiará con gente como “El Bronco”? Vimos que son excelentes candidatos, pero Fox acreditó ser pésimo gobernante a pesar de lo apabullante de su éxito electoral.

¿Qué necesitamos para que el país funcione mejor?

Estridencia está claro que no, pero lo que sí se ve claro es que mientras menos gente vote y menos se involucre en temas de gobierno, pronto no lograremos ese ansiado cambio que no termina de llegar. Apostémosle a ser nosotros los que elegimos sabiendo quien es quien, por qué, cómo lo hará, eso sólo si tuviéramos una bola mágica y hasta hoy no conozco quién la tenga.

CASOS AISLADOS

La agresión a Laureano Ceballos la mañana del pasado miércoles no es un tema menor y aunque no se puede hablar de una escalada de violencia si podemos señalar que la seguridad en la entidad es, al menos, frágil porque en los últimos meses se han dado varios sucesos que así lo acreditan.

El tema, que no debe magnificarse pero tampoco minimizarse, se da en una entidad en la que las autoridades han demostrado celeridad en casos similares, y quienes hoy están al frente de la investigación son personas con amplia experiencia en la materia.

Campeche, hay que recordarlo, ha sido identificado desde hace algunos años como un punto en el que el trasiego de diesel robado ha provocado otro atentado similar y en el que estuvo involucrado otro empresario del mismo sector. Tema de cuidado.