BUENOS AUGURIOS PARA EL DESARROLLO SOCIAL Y HUMANO.- El pasado lunes estuvo en el programa de televisión que conduzco, el joven secretario de Desarrollo Social y Humano del Gobierno del Estado, Pedro Armentia López, quien ha tenido una meteórica carrera administrativa en la que ha sido delegado de la Comisión de Pueblos Indígenas y delegado de la Sagarpa, antes de ocupar su actual posición estatal, y en primera instancia hay que reconocer que es un joven preparado académicamente con estudios de postgrado en España y algo muy importante que hay que destacar, porque no es cosa común en estos días: ha innovado, y cuando digo ha innovado es que desafortunadamente la mayoría de los funcionarios públicos de este país –no todos, hay que decirlo- llegan a una posición solamente para “calentar” la silla y no molestar a nadie y sacar todo el provecho que se pueda de ella, y muy difícilmente se salen de los cánones y programas establecidos por los programas específicos de sus dependencias y no crean absolutamente nada positivo a su paso por esas áreas. Pedro no ha sido así. En la Comisión de Desarrollo de Pueblos Indígenas instaló redes de electrificación que por una u otra razón no se habían construido durante muchos años, lo que trajo progreso inmediato a esas comunidades, y algo muy importante que destacar: rebasó el número nacional de excarcelación de indígenas, llegando a 105 que estaban en cárceles estatales sin un debido proceso y para el caso se capacitó y contrató a intérpretes y traductores bilingües que ayudaron a este proceso. ¿Que es su trabajo? Es cierto, así es, pero nadie lo había hecho antes en tan poco tiempo y lo mismo en diversos programas productivos de Sagarpa puso especial cuidado y hoy son referente nacional. En donde hoy se encuentra tiene un importante reto, pues lo antecede el excelente trabajo de Cristian Castro y Jorge Chanona, los cuales reconoce abiertamente y aprovecha positivamente, pero en los pocos días que lleva en el cargo, ya recorrió una importante parte de la geografía estatal y trabaja en todo lo que se avecina con la entrada del nuevo gobierno federal. ¿estará a la altura de las expectativas? Pues habrá que darle seguimiento y aquí le estaré comentando, porque de ser así, no lo pierda usted de vista para lo que se avecina en tres años.

¿CARMEN EN LLAMAS? No ha faltado quien llame al desorden, al rencor y a la disolución social en estos días aciagos para Carmen y los carmelitas, en que tal parece que la violencia se ha desatado y que las autoridades se han visto rebasadas por la desconfianza de la propia ciudadanía, tal y como comentó el hasta aún jefe de la policía Carlos del Rivero Galán, quien señaló también que será la autoridad municipal quien decida cuál será su destino. ¿Es culpable el comandante rojo de los sucesos? ¡No!, pero si es responsable, porque de él dependen los elementos y los protocolos que hay establecidos para cuidar la seguridad de los carmelitas y tal parece que no están funcionando. Es este un tema delicado pero en el que el señor presidente municipal tiene que tomar decisiones rápidas y contundentes que den certeza y tranquilidad a todos los que habitan en el municipio y el primer movimiento es reorganizar las fuerzas policiacas, en que los “mandos medios” permiten y hasta promueven los hechos de corrupción de sus elementos, a la par de que se dice que hay gente coludida con delincuentes. Si el sistema piramidal de mando no funciona, porque los mandos medios hacen lo que les da la gana con tal de sacar unos pesos extras, entonces todo el sistema de seguridad pública se va al traste y no hay nada que hacer.

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HAY QUE PONER ORDEN.- Uno de los grandes problemas de la administración municipal pasada fue sin duda alguna la seguridad pública, y tal parecería que el mismo alcalde y sus gentes bloqueaban las acciones del mando único que había puesto orden en el municipio y con la llegada de Oscar Rosas a la comuna las expectativas han sido muy grandes y la sociedad tiene puestas sus esperanzas en un verdadero líder que actúe por los intereses del pueblo y no por los intereses de un grupo reducido de privilegiados que pretenden tener cooptada la seguridad pública en la isla. Un reordenamiento total de las fuerzas policiales debería de ser el inicio de esa solución y solamente déjeme contarle, -por ejemplo-, que muchos de los elementos policiacos no son oriundos de la isla sino de las poblaciones cercanas de Tabasco, lo que les quita identidad y sentido de pertenencia con la población carmelita, al grado de que hay un servicio de transporte extraordinario para recogerlos y llevarlos de nueva cuenta a sus comunidades de origen; además de que los famosos “mandos medios”, que son los que asignan “comisiones” patrullas y “servicios”, son también los que piden la cuota diaria que tiene que dejar de existir. Son pequeños detalles, pero que de una u otra manera inciden determinantemente en el comportamiento de los elementos policiacos y desgastan el compromiso con una sociedad que ya no confía plenamente en ellos. La solución está en manos del alcalde y no es con “aspirinas” ni “curitas” como se va a solucionar la situación interna de la policía, sino con golpes de timón y decisiones con pantalones. O se combate de manera frontal a la delincuencia y se pone orden en la policía, o se deja seguir la corriente y que los carmelitas sigan siendo rehenes. El alcalde tiene el siguiente movimiento de este juego de ajedrez perverso.