En razón a los difíciles momentos que vive Petróleos  Mexicanos, y por lo que ello implica en la economía de México, y los mexicanos, la ceremonia conmemorativa de la Expropiación Petrolera tenía este año significado especial. La decisión de realizarla en Ciudad del Carmen, cuando todo parecía indicar que tendría lugar en Progreso, Yucatán, no solo es significativa de un especial interés del Presidente por Campeche, sino también merecedora de una reflexión acerca de los motivos que la hicieron posible.

Habría que no olvidar y valorar, los continuados y alentadores apoyos que desde el inicio de su Administración ha dado el Presidente Peña Nieto al estado de Campeche. Decir y hacer han sido durante su gestión acciones siempre complementarias que se traducen en realidades de un proyecto de desarrollo en la entidad, que a diario se viene construyendo.

El apoyo que el gobierno federal ha dado a Campeche en los últimos cuatro años, por su cuantía e impacto en los programas y obras que se han venido realizando, es muestra significativa del particular afecto del Primer Mandatario a los campechanos, y un reconocimiento a su esfuerzo conjunto por salir adelante. Al respecto, no deberíamos olvidar, sobre todo en estos  coyunturales tiempos que se viven, con los negativos efectos de una crisis que impacta y pone en riesgo la economía, tomar decisiones de fondo, bien analizadas, a favor de apoyar ese firme propósito del Presidente Peña Nieto de consolidar el desarrollo de Campeche.

Qué mejor escenario para la conmemoración del 79º Aniversario de la Expropiación Petrolera que el de Ciudad del Carmen, por su significada importancia en esa actividad considerada  durante mucho tiempo como columna vertebral del devenir económico de México.

Fue en las instalaciones de la Terminal Marítima “Laguna Azul” donde el pasado sábado 18  tuviera lugar la ceremonia que presidiera el Primer Mandatario de la Nación, acompañado del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas; los Secretarios de Energía; de Comunicaciones y Transportes; del Director General de Pemex; de los gobernadores de Chiapas, Oaxaca y Yucatán; del Secretario General  del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, el escenario adecuado donde el Presidente significara, ante  un numeroso auditorio, que Pemex es la empresa más emblemática de México y parte importante de nuestra entidad nacional.

79 años de historia de un México que en 1938, con la fortaleza de ese sentimiento nacionalista que alentara e hiciera posible esa transcendente decisión con la que el Presidente Lázaro Cárdenas del Río asombró al mundo, y en un acto valiente de justicia, firmó el decreto de la Expropiación Petrolera.

El ejemplo de Cárdenas y de los mexicanos que hace setenta y nueve años se unieron en ese momento, que mereciera a México el respeto por esa decisión, histórica, es un hecho que los mexicanos no debemos olvidar.

Un México hoy, en 2017, diferente. Luces y sombras; aciertos y desaciertos. La importancia de Pemex en la vida del país ha sido, desde su origen, determinante en el proceso de desarrollo. Sin embargo la realidad del presente y los retos del futuro obligan, como ha venido sucediendo, a replanteamientos sistemáticos, profesionales, del diario quehacer de los resultados de ese importante empresa. Imposible por más tiempo negarse a una revisión a fondo de sus fortalezas y debilidades; del uso y aprovechamiento óptimo de los hidrocarburos; de su administración, y de los costos que todo esto implica.

También podría interesarte  La familia, su importancia

La Reforma Energética ha sido parte sustantiva de una respuesta a esos retos. En estos volátiles tiempos, respecto a los costos del petróleo, en todo el mundo se cimbran de raíz las economías; esto se observa con más preocupación en países petroleros como México. Por ello la aplicación cabal de esta Reforma pareciera sentar nuevas y prometedoras bases en ese  proyecto modernizador que PEMEX se ha comprometido llevar a cabo. El camino hacia el éxito se antoja todavía largo y complejo; el trabajo de la paraestatal, tanto de sus directivos, trabajadores y dirigencia sindical, es de obligada corresponsabilidad. Aquellos tiempos de esplendidas “vacas gordas” son parte de un pasado cuyas consecuencias son ahora producto de cuidadosas atenciones a efecto de salir adelante. Las experiencias, buenas o malas, no habrían de echarse  en sacos rotos, por el contrario, habría que aprovecharlas.

La presencia del Presidente Peña Nieto en el Carmen, esa mañana conmemorativa de un acontecimiento que en 1938 sentara con la  Expropiación Petrolera un precedente histórico en el mundo de su tiempo; el reconocimiento al Presidente Cárdenas y a los mexicanos que con su unidad dieron testimonio  de su amor a México, y su confianza en las instituciones, se hizo todavía más emotiva con el anuncio, en el marco de ese festejo, del próximo inicio de los Trabajos del Puente de la Unidad, al que el Presidente se comprometió a inaugurar  en octubre de 2018. Al igual, en esa ocasión, el  gobernador Moreno Cárdenas recibió del Secretario de Comunicaciones y Transportes, el Título de Concesión Federal de esa importante vía de comunicación que permitirá la unión de dos entidades hermanas, Tabasco y Campeche, y en consecuencia del sureste del país. Por si esto fuera poco, el anuncio a los carmelitas, por parte del  gobernador, de importantes obras de infraestructura para su municipio, refrendó su compromiso para ellos, de una especial atención.

Fue sin duda una mañana de reflexiones valiosas, de propósitos claros y definidos en cuanto a lo que se viene haciendo y lo que se propone realizar. Si bien fue un día de históricos recuerdos, fue también de compromisos.

Una pequeña muestra de esa nueva y dinámica visión de Pemex, en un presente cuya dinámica no permite vacíos de atención, por sus costos, fue bien recibida la noticia de la construcción de un gasoducto entre Progreso, Mérida y Cancún, dando así respuesta a las demandas del sector industrial de la Península de Yucatán.

Sin duda la ceremonia por el 79º aniversario de la Expropiación Petrolera, en Ciudad del Carmen, por su significado, alienta a la unidad como recurso indispensable en el logro de mejores horizontes.