EXTRAÑO DÍA. Se dieran cita en Querétaro para celebrar el 101 aniversario de la Constitución de la República. Llegaron varios gobernadores del país. Los ánimos respondían al protocolo sin mucha convivencia. Sucede con frecuencia durante las campañas. Ninguno de los gobernadores lo era cuando fue electo Enrique Peña Nieto. El ambiente electoral estaba presente en el evento oficial que encabezó el presidente en el Teatro de la República. Hasta este mes, la Carta Magna ha sido modificada 693 veces, mediante 232 decretos. De sus 136 artículos, sólo 22 no han tenido reformas, pero más allá de las cifras, en corto, los temas en la cuna de la Constitución eran otros dos: la elección y el estreno de Alfonso Navarrete en la secretaria de Gobernación. Era la primera vez, que no estaba ahí, a la vista, el mentor, de priistas, panistas y hasta perredistas, el ex secretario Miguel Ángel Osorio Chong. Algunos mandatarios estatales estaban tan incómodos, que el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, fue de los pocos que asistieron a los dos eventos que tenían marcado en la agenda del día. De Querétaro, volarían a la Ciudad de México para asistir a la comida que ofrecían al nuevo Arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar Retes, en la plaza Mariana. De muy poco sirvió que “Ituarte Banquetes” desde la noche anterior estuviera preparando el banquete para la comida. Ni los pinchos, ni el solomillo al vino tinto, ni el risotto de verduras ayudaron al convivio. Políticos del PRI, PAN, y Morena esquinados cada uno en su mesa, hablando con voz baja, y miradas de cuchillos afilados. Son los tiempos, y las distancias. Según testigos confirmaron a este espacio, el convivio no cuajó, y ni el fondant de chocolate con sorbete de fresa endulzaron el ambiente, que se encrispará aún más en las próximas semanas. Lo que está en juego no es poco, y no todas las puertas parecen estar abiertas. En algo se parecen los equipos de campaña de Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Andrés Manuel, no escuchan.

EL COORDINADOR. Poca presentación necesita Ramón Santini Pech para el PRI. A nadie provocó extrañeza que el presidente del partido, Ernesto Castillo, anunciara que sería el coordinador de la campaña de José Antonio Meade. El domingo 31 de diciembre el gobernador, Alejandro Moreno, lo invitó a su oficina en el Palacio de Gobierno para hacerle la invitación formal. Cercanos a Santini aseguran que lo tomó con mucho entusiasmo. Era de esperarse, desde que hace cuatro años (2014) Santini dejó la rectoría del Instituto Campechano su presencia pública había disminuido notoriamente. Fiel a su partido desde que se inscribió a finales de los años 50´s e incursionó en los sectores agrarios, juvenil y popular. Santini es priista antes que naciera Meade. Poco queda hoy de aquél partido rancio; pero Santini, como pocos, ha experimentado las mejores etapas del PRI y sus peores momentos. El ascenso del “santinismo” inició en el sexenio de Rafael Rodríguez Barrera (1973-1979). Santini, abogado, llegó a la Secretaría Técnica de la secretaria de Gobierno, hoy, es de los pocos “chelistas” que sobrevivieron el paso de sexenatos. Por terminar su sexenio, en 1979, pocos recuerdan que fue presidente municipal de Tejupilco, en el Estado de México. Fue Rodríguez Barrera, quien siendo Secretario de Reforma Agraria, con Miguel de la Madrid, propuso a Santini Pech como delegado del PRI en los municipios de Tlatlaya, Zacoalpan, Ocoyac y Tenancingo en el Estado de México durante 8 años. Distante durante el sexenio de Abelardo Carrillo, Santini regresó a Campeche por la puerta grande en el sexenio de Jorge Salomón (1991-1997). Secretario general del CDE del PRI, y más tarde asumió la presidencia del partido, donde se convirtió en presidente de la Gran Comisión del Congreso (1994-1997). Regresó a México por la vía plurinominal para ocupar una curul en San Lázaro en la LVII Legislatura (1997-2000) durante el sexenio de Antonio González Curi. Santini llegó a la dirección del Instituto Campechano, durante la última parte del sexenio de Jorge Carlos Hurtado y se mantuvo durante el sexenio de Fernando Ortega. Identificado en un principio con la precandidatura de Raúl Pozos, Santini se unió al equipo de Alejandro Moreno en el 2015 y fue enlace de operación política en el sur de la entidad durante la campaña. Algunos consideraron que sería nombrado Secretario de Gobierno pero la oportunidad no le llegó. Respetado al interior del partido, Santini es considerado por algunos “el último chelista”. Hoy enfrenta el reto de coordinar en Campeche la campaña de un candidato presidencial. Convencido de que con esta oportunidad, después de la pausa, pone un acento en su larga carrera política.

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REPERTORIO.
-“Es que me dijeron que me darían a un coordinador, a un fotógrafo y a un contador”, y le contestan “¿Sí?, ¿también el periódico, las galletas y el café?