Raúl Sales Heredia

Cada año es año preelectoral, eso ya nos queda claro, si no es municipal, es estatal o federal, el punto es que un año sea preelectoral y el otro electoral. Francamente no entiendo la utilidad de hacerlo así y me agradó que Veracruz tuviera elección de dos años para ajustar calendarios (dejemos de lado el hecho de que Duarte dejó saqueado al estado). Pero no solo las elecciones dentro de nuestro estado o las federales nos atañen, de hecho, deberíamos estar pendientes de las de nuestros estados vecinos pues nunca aplica mejor el “si mi a vecino le va bien, a mí también” que cuando son estados que comparten frontera. El año pasado Quintana Roo y si bien es una potencia turística en las últimas fechas ha tenido problemas de violencia, además de los ajustes de cambio de partido gobernante y las acusaciones que penden sobre el ex gobernador Borge y no obstante es un mercado potencial para los productos campechanos.

Yucatán y Tabasco son otros estados adyacentes que tendrán elecciones en el 2018, en Yucatán el gobernador Zapata es uno de los mejor evaluados a nivel nacional y Yucatán se ha posicionado como uno de los mejores lugares para vivir, además de tener una industria floreciente. Las elecciones en Yucatán siempre han sido importantes para Campeche y en esta ocasión lo será mucho más y aunque el PRI lo tiene relativamente sencillo por el buen actuar del gobernador en turno, el fuego amigo dentro de sus filas está generando expectativas y grupos que en caso de no ponerse de acuerdo y presentar un frente común puede costarles la elección tomando en cuenta que Yucatán es uno de los estados que ya ha experimentado alternancia en partidos políticos al frente de su administración.

Tabasco, al igual que Campeche ha tenido una disminución en su crecimiento económico por la crisis de petróleo que derivó en pérdidas de empleo y todas los problemas que esto lleva aparejado. En Tabasco gobierna la izquierda y el mejor posicionado en las encuestas de posibles candidatos presidenciales es Andrés Manuel López Obrador, quien es oriundo de ahí. Tabasco por consiguiente tendrá un peso mayúsculo en las elecciones pero como es gobernado por un partido de izquierda es probable que se presente una división de la intención de voto, es decir uno para la presidencia y otro muy distinto para la gubernatura, lo que favorecería a los posibles candidatos de otros partidos. Hablando de ello, tuve la oportunidad de leer las propuestas de Ignacio Lastra que suena como posible candidato del PRI y una en particular, habla de la generación de estrategias de asociación para el arraigo en las diferentes localidades, la seguridad alimentaria y la generación de empleo a través de tecnología enfocada a la producción. Es interesantes conocerlas teniendo en cuenta lo similares que somos en clima y tierra (y en problemática económica).

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Los independientes pueden ser una opción interesante también aunque la complicación que tendrían es todo un sistema que parece perpetuarse y que al contar con mayor recurso económico a través del sistema partidista es probable que sean sobrepasados. Sin embargo, algunos de los posibles candidatos independientes tienen propuestas interesantes y con un enfoque muy distinto. Arturo Abreu en Tabasco si decide aventarse, sería interesante seguirlo y, si no, sería bueno que los candidatos que lo hicieran escucharan muchas de las propuestas que ha generado.

Dirán que por qué estoy hablando de Tabasco, además de la obviedad de que somos vecinos y que si Tabasco se fortalece y se desarrolla sería no solo aliado de nuestro desarrollo en campo campechano sino en seguridad estatal y de la península, es que si bien soy campechano por ascendencia, por arraigo y por elección, nací en Villahermosa y aunque desde mis nueve meses de edad no he vivido ahí… también soy tabasqueño.

Tabasco y Yucatán presentan un panorama político muy diferente, un crecimiento económico opuesto pero ambas entidades son igual de importantes para Campeche, y aunque no tengamos injerencia alguna en sus procesos electorales debemos estar pendientes de las propuestas de sus candidatos pues debemos trabajar de manera conjunta en beneficio de nuestra región. Por otro lado, las elecciones federales  pondrán sobre la mesa infinidad de puntos que también se deben de sopesar, pues determinarán la dirección del país, pero las de nuestros estados del sureste pueden detonar el desarrollo de toda la región y es en el sur-sureste donde pueden implementarse muchos proyectos piloto de salud, educación, industria de la transformación, agroindustria y turismo convirtiéndonos en el motor nacional, pero si eso no fuera suficiente (o importante para algunos), es en el sureste donde los votos, probablemente se conviertan en el fiel de la balanza que incline hacia un lado o hacia el otro… la elección presidencial.