Raúl Sales Heredia

Conforme se acerca la fecha de la elección más importante del país, los partidos políticos empiezan a sacudirse el letargo en el que pasan sumidos la mayor parte del tiempo, sus militantes y simpatizantes se abocan a las acciones de mejora social, sí, a esas en las que ves a personas vestidas del mismo color podando, recogiendo basura, sembrando arbolitos, pintando parques, dando focos, cubetas, botes, láminas y cualquier otro producto o servicio que puedan imaginar. Lo hacen con una sonrisa en el rostro mientras abrazan a vecinos, chocan palmas con niños, se cuelgan su mejor sonrisa y hacen como que no ven la cámara que les tomará fotos para que se vea espontáneo. No, no me molesta, ni siquiera el que lo hagan para la foto, me da gusto que lo realicen aunque sea por eso; de hecho, ojalá lo hicieran todo el tiempo y no solo cuando hay elecciones pues a las personas a las que benefician les tiene sin cuidado que sea una forma de utilizarlos, que más da que me abracen para salir en la foto si con eso logro que mi calle esté limpia, que el parque de la colonia esté en condiciones de llevar a mi hijo a jugar. No, no los necesitan para que la calle este limpia o el parque en condiciones, eso lo podrían hacer los vecinos, pintar, bachear, arreglar luminarias, eso no pueden así que lo agradecen.

Mientras los partidos desempolvan su lado bonito de auxilio social, afilan su discurso contra sus oponentes, señalan corrupción, impunidad, abusos de los otros y cuando surgen los de su lado, se dan golpes de pecho y se arrepienten, dicen que no más, que ya entendieron la lección, que ellos, a diferencia de los otros, pueden y cambiarán (es indistinto el partido).

Un poco atrás de la ventana a la opinión pública, los estrategas analizan posibles alianzas, acciones a realizar y los tiempos para llevarse a cabo y luego, un muy reducido grupo, determinará de qué forma, otro grupo llevará a cabo la selección de los que aparecerán en las boletas y para que puedan ser considerados en ello, se les da carta blanca para que realicen “su lucha”, para que se acerquen a unos u otros, para que propongan su visión, para que realicen acuerdos, para que, en otras palabras y tomando en cuenta que lo dicho por Fidel Velázquez ya no aplica en estos tiempos sino lo contrario… Se muevan para salir en la foto.

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Otro dicho muy usado dentro de nuestra clase política dicho por Don Jesús Reyes Heroles es “La forma es fondo” y quizá este dicho como el anterior, pudo ser válido en un momento en que el presidencialismo era inicio y fin de todo movimiento, en que verte abrazado por un actor era o espaldarazo o beso del diablo, no obstante, en mi opinión, el país ha estado sumido en crisis que pueden parecer diferentes pero que están relacionadas una con la otra y en la que es ilógico pensar que una crisis económica no impacta en una social y si bien, tenemos factores externos ajenos que han dejado en la lona a todo el país, también hemos tenido épocas de abundancia en la pudimos tocar el cielo pero que por una razón u otra solo se quedó en un minúsculo sector de la población… Sí, esos mismos que piensan que la forma lo es todo y la forma es solo la parte final del dicho. Creer que la forma es fondo es similar a ir a una tienda de conveniencia muerto de sed y pagar por un envase de agua vacío.

La enorme mayoría en este país cree que nuestro sistema político ha dejado de ser confiable entonces, si ya lo sabemos, tenemos dos opciones: seguir como consejo la frase de Albert Einstein “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” o mantenernos con una forma… Sin fondo.