Con frases como la “Mafia del Poder” y “políticos Fifi” enfrentó Andrés Manuel López Obrador a la clase política mexicana durante 18 años. Los fue nombrando uno a uno, y los ofreció al pueblo y a sus seguidores en una bandeja de cobre como sacrificio.
Todo lo que hagan, digan y reformen, es por intereses personales y de grupo, y fueron (y son) responsables de que el México de hoy se caiga a pedazos. Frases más o menos, que hicieron ver a la clase política tradicional como la enemiga de México.

Al revisar el gabinete del próximo presidente mexicano, resulta imposible preguntarse: ¿Pasarían estos nombramientos el filtro de Obrador? Seguramente no.

Licenciada en Lengua Inglesa por el Tecnológico de Monterrey, Tatiana Clouthier Carrillo es hija del excandidato presidencial del PAN Manuel J. Clouthier, sus hermanos Manuel y Rebeca fueron candidato independiente a una diputación federal y candidata a la alcaldía de San Pedro Garza por el PAN.

Con 68 años, el ingeniero Alfonso Romo Garza, sería Jefe de la Oficina de presidencia, unido a Andrés Manuel López Obrador desde la campaña del 2012; es nieto de Carolina Madero, sobrina de presidente Francisco I. Madero, y asesor cercano a Pedro Aspe, exsecretario de Hacienda del presidente Carlos Salinas.

La próxima Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, egresada de la UNAM (1970), incrustada como ministra de la SCJN por el presidente Ernesto Zedillo; ha recibido siete doctorados Honoris Causa de universidades nacionales, y su hija Paula García es magistrada de circuito.

Carlos Manuel Urzúa, propuesta de Obrador para titular de la SHCP, Licenciado en matemáticas del Tec de Monterrey, fue Secretario de Finanzas de la Ciudad de México con Andrés Manuel (2003-2006).
Héctor Enrique Vasconcelos, hijo del segundo matrimonio de José Vasconcelos, sin estudios en México, cursó su licenciatura en Harvard, una maestría en Cambridge y un doctorado en Oxford.

Con 30 años, Luisa María Alcalde Luján, nombrada Secretaria del Trabajo, abogada, egresada de la UNAM en 2011. Es Coordinadora Nacional de Jóvenes y Estudiantes de Morena, y es la hija de Bertha Luján Uranga, la presidenta del Consejo Nacional de Morena.

La propuesta de Obrador para la Secretaría de Comunicaciones es Javier Jiménez Espriú, subsecretario de Comunicaciones durante el sexenio de Miguel de la Madrid, y subdirector comercial de Pemex, durante la dirección de Francisco Rojas. La sobrina de Jiménez Espriú está casada con Gerónimo Gutiérrez, Embajador de México en Estados Unidos.

La futura Secretaria de Economía, Grabriela Márquez Colin, con un doctorado en la Universidad de Harvard, es la esposa del principal asesor económico de Obrador durante la campaña, Gerardo Esquivel.

En la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Román Guillermo Meyer, es arquitecto del Tecnológico de Monterrey, sin experiencia en la administración pública, e hijo del académico Lorenzo Meyer, asesor de cabecera de Andrés Manuel.

Esteban Moctezuma, la carta fuerte para la Secretaría de Educación, presidente de Fundación Azteca durante 16 años, después de ser secretario de Gobernación de Ernesto Zedillo, y excoordinador de la campaña de Francisco Labastida, su hermano Pablo es actualmente jefe delegacional de Azcapotzalco por Morena.

Para la titularidad de la Función Pública del próximo sexenio fue nombrada Irma Sandoval Ballesteros, socióloga, académica de la UNAM, esposa de John M. Ackerman, cercano colaborador de Obrador, e hija del exdiputado y exsenador perredista Cuahtémoc Sandoval.

El exsecretario de Turismo de la Ciudad de México, Miguel Torruco Marqués, de 66 años, ocupará la secretaría federal de Turismo a partir de 1 de diciembre, es consuegro de Carlos Slim, su hija María Elena Torruco está casada con Carlos Slim Jr.

Vendrán más ejemplos que empiezan por convencer de que es difícil “cambiar a México”, o se evaporará la premisa de que la clase política que ha gobernado, esa de parentescos y complicidades y que estudió en universidades extranjeras, son consumidas por una mentalidad neoliberal que ha hecho daño al país.

La inteligencia no se hereda, la experiencia y la culpa tampoco; predecir su actuación en los próximos seis años sería irresponsable; estará en sus manos demostrar que la clase política y el poder no siempre están ligadas a la mafia.