La facilidad que tenemos para juzgar a otras personas es inversamente proporcional a lo que nos gusta ser juzgados. Es muy sencillo generalizar y decir que todos son esto o aquello, pararnos desde nuestro escalón moral y ver hacia abajo a los “seres inferiores” mientras los señalamos acusándolos.
A lo que voy con lo anterior es a lo sucedido con la mega rosca de reyes y nuestra facilidad para llamar “gandallas” a otras personas, a decir que somos un pueblo “sin cultura”, a poner fotografías de otros seres humanos y someterlos al escarnio virtual como si fuéramos juez, jurado y verdugo y les plasmáramos una gran “G” en la frente para que todos, al verlos, los señalen como gandallas, para que tengan que soportar la burla en sus trabajos o sien- tan que todos los ven. Algunos incluso mencionaron que “robar es robar” pe- ro, si la rosca era gratis ¿cuál es el robo? Que tomaron más de un pedazo ¿Les dijeron que era uno por persona? Que no esperaron el corte inaugural, que se abalanzaron hambrientos, que no alcanzó para todos, que esto, que lo otro.
No, no estuve ahí, no fui porque las multitudes me provocan ansiedad y prefiero evitarlas. Antes me hubiera enterado de lo que pasó por algún chisme de lo que también, por lo que veo, cojeamos pero, ahora con las redes, me enteré en el momento. No, no defiendo a los que tomaron más de un pedazo pero, no los juzgo pues no sé, quizá llevaban en la bolsa, pedazos para sus abuelos y tíos que los esperaban en casa y que por la gente y el frío no fueron… No lo sé y ustedes tampoco y por eso, juzgarlos no me es posible. ¿Qué son sus impuestos con los que se pagó la rosca? Sí y los tuyos y los míos, al igual que la calle donde se puso y que se cerró junto con la 16 de septiembre del Paseo de Reyes y que generó un caos vehicular. También nos podemos quejar de eso pero, ahí se nos avisó. Nos dijeron que estaría cerrada al tránsito vehicular, ni para donde hacerse. ¿Debieron cobrar la rosca? Cuestión de enfoques, yo sí la hubiera cobrado, $5.00 pesos por pedazo o, si no querían ponerle precio, una latita en cada mesa con la etiqueta de “donación voluntaria para el DIF”.
Los eventos masivos son complica- dos de controlar, siempre se ha sabido, o se deja basura o hay descontrol o algo sucede. Sin embargo, el punto aquí es que las redes sociales se han convertido en una vitrina en la que ex- ponemos nuestra vida y en ocasiones, como esta, la vida de los demás.
Como escribieron que todos eran unos gandallas sin cultura, me tendré que incluir en esa generalización (aunque ni siquiera estuviera en el evento) y tendré que hacer algo para que mi misma gente, no se refiera así de mí. Quizá podría empezar con pedirle a los organizadores de los eventos futuros, que dejen las reglas claras, la hora de inicio, la cantidad o el servicio al que tengo derecho por mi asistencia y yo me comprometeré a respetarlo, a dejar pasar a niños y ancianos primero, a darle facilidad a las personas con discapacidad y a no tirar basura en la calle. Quizá mi falta de cultura cívica sea menor si me acostumbro a que todos respetan las mismas reglas y no hay a quienes se les da preferencia por ser Don Fulanito o Doña Menganita. Y ya puestos en esto, quizá sea hora de que parte de mi cultura tenga también que ver con el uso ético de las redes sociales y no tenga que encontrar a perfiles creados con la finalidad de influir en la opinión pública para favorecer o atacar a ciertos personajes.
Quizá sea más sencillo el que seamos congruentes pues no sólo es hablar bien de Campeche para ciertas cosas y luego, destrozarnos entre nosotros ante el mundo. Si es cultura lo que nos falta, pues a darle para obtenerla, si somos gandallas pues a dejar las reglas claras, transparentes y vigilar para evitar la mala distribución (en todo, no sólo en la rosca). El punto aquí es que antes incluso de pensar en juzgar, debemos hacer un análisis a consciencia de cómo somos y de nuestro papel en la sociedad.