LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN ¿EXISTE EN CAMPECHE?.- Hoy se entrega en una ceremonia especial el Premio Estatal de Periodismo y para el caso será utilizado el recinto que lleva el nombre de mi maestro, el periodista yucateco “nacionalizado” campechano, don Ricardo Hernández Cárdenas, “mamuchito” como cariñosamente le llamábamos a ese icono del periodismo quienes colaborábamos bajo su egida en conocido periódico local y que aprendimos ética, verticalidad, congruencia e investigación bajo una estricta mirada que no dejaba de ser paternal y aleccionadora. Hoy Don Ricardo puede estar orgulloso de que en Campeche se practica la libertad de expresión a carta cabal y que es respetada, protegida y tutelada por el gobierno que encabeza Alejandro Moreno y coordinada y promovida por su eficaz coordinador de comunicación, don Walter Olivera, quien no ha tenido tarea fácil en este entorno en que las redes sociales promueven las noticias falsas, la desinformación y la difamación alegre sin más freno que el criterio que los propios usuarios. Hoy también en Campeche celebraremos los más de 50 años de trayectoria periodística de una leyenda del medio que es don Miguel Reyes Razo, quien por cierto inició su brillante carrera con una entrevista a Fidel Castro el mismo año en que yo nací. De eso tiene ya 58 años.

EL 7 DE JUNIO. SUS OSCUROS ORÍGENES. – El 7 de junio de 1951, en la Ciudad de México, los directores de los principales diarios se reunieron en una comida con el presidente de la República, Miguel Alemán Valdez. El festejo nació a iniciativa del coronel José García Valseca, dueño de la cadena de “los Soles”, para protagonizar desde entonces, cada año, un torneo de “zalamería”. El único propósito del encuentro era dar las “gracias” al jefe del Ejecutivo. El festejo del 7 de junio se originó de un hecho bochornoso, la connivencia entre editores y gobierno. Eran tiempos en los que la prensa se encontraba sometida y se hacía de la vista gorda ante los abusos del poder. El presidente fue invitado a una comida de agradecimiento: “¡Gracias señor presidente por la forma tan rápida con que resolvió la escasez de papel!”, dijo en aquella ocasión el coronel García Valseca, luego de que la orquesta “Pedro García” -que acompañó con sus notas a los cantantes Pedro Vargas y Toña La Negra- hizo una pausa para dar paso a los discursos en los que se reiteró una y otra vez el agradecimiento al Presidente “por hacer posible el ejercicio de la libertad de prensa”. El menú que se sirvió en el Restaurante “Grillón”, de la Ciudad de México, abrió con hígado de ganso con jalea de champaña, huevos rellenos de caviar ruso, de platos fuertes langosta a la americana, arroz a la criolla, timba de jamón de York a la florentina y pato en salsa de Curazao; de postre crepas de cajeta de almendras, todo regado con vinos “Chablis 1946” y champaña Charles Heidseck, Cristal y Dom Perignon de 1867 (por cierto, las botellas costaban lo que un coche en aquella época). Martín Luis Guzmán, director del semanario “Tiempo”, fue el encargado de redactar la invitación que se distribuyó a 128 directores de medios de la capital y de los estados, en la que se leía: “La prensa mexicana, integrada por todos los diarios, semanarios, y revistas serias y de carácter informativo, se halla en deuda con el presidente de la República, licenciado Miguel Alemán. Durante los cuatro años y medio ya transcurridos dentro de su periodo ha sido él constante y escrupuloso mantenedor de la libertad de prensa, así como la de pensamiento y palabra”. Al año siguiente, el coronel García Valseca bautizó al 7 de junio como el “Día de la Libertad de Prensa” y, en un acto de genuflexión hacia el presidente, al hacer uso de la palabra dijo: “Proponemos hoy a la nación que este 7 de junio sea, año con año, de consagración de los periodistas al ideal de la libertad de prensa que usted, señor presidente, ha enaltecido con respeto, como parte fundamental de nuestra nacionalidad”. De ahí en adelante, cada año el 7 de junio fue el día de acción de gracias al presidente en turno, desde Alemán hasta Zedillo, por “permitir” el ejercicio de un derecho consagrado en la Constitución.

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EN CAMPECHE SE RESPETA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. – Lo que sí hay que señalar es que los periodistas de “a pie”, los que hacemos posible la maquinaria informativa del país, lo tomamos como algo así como un “día del periodista” y lo aprovechamos para convivir y saludar a nuestros pares en un clima de compañerismo más allá de ideales e intereses mediáticos. Hay que señalar también que si alguien ha sido respetuoso de todos y cada uno de los comunicadores campechanos ha sido el Gobernador, a quien incluso se ha difamado impunemente sin que nadie haya sufrido persecución por este motivo.

IMPARCIALIDAD Y CORRESPONSABILIDAD, PÉRDIDAS DEL PERIODISMO. – Creo que la libre manifestación de las ideas por cualquier medio, garantizada por los artículos 6° Y 7° de la Constitución; la libertad de expresión y el ejercicio de la misma ha sido, es y seguirá siendo un asunto polémico. Cuando se habla de un derecho, está implícita una obligación; no puede ser de otra manera. Al derecho garantizado en los Artículos 6 y 7 constitucionales debe corresponder -esto ya es una cuestión ética-, la obligación de un ejercicio responsable de ese derecho, ¿Cómo? No únicamente respetando los términos allí textualmente establecidos sino, en este caso, pensando que la información, el comentario y aún la crítica a través de los medios de comunicación masivos, deben reportar siempre un beneficio a la colectividad. Se ha dicho -y se ha dicho bien-, que la labor de los medios de comunicación no es nada más informar sino también formar. En pocas palabras: El periodista no tiene por qué ser reconocido por hacer su trabajo, aunque siempre es gratificante cuando tus colegas y “pares” reconocen el esfuerzo y el talento y si bien desde hace ya más de 10 años no participo en el Premio Estatal, si respeto mucho a quienes lo hacen y aprovecho para felicitar a quienes lo ganaron merecidamente en esta ocasión.