Para el Presidente López Obrador no hay nada rescatable del país que recibió para gobernarlo desde el uno de diciembre de 2018.
Para él, el país está en bancarrota, había una transa asquerosa en cada dependencia, y muchos de los que tienen o tenían cargos públicos abusaban “creyendo que se lo merecían todo”.
¿Hasta cuando el Presidente dejará de ser candidato? Si nos atenemos a la experiencia de los últimos 18 años, nunca.
Para Andrés Manuel es indispensable la claudicación de los ideales personales para tomar los suyos como propios para ser merecedor de su simpatía, pero eso ya lo sabíamos. Lo nuevo es que aún siendo su promotor y su apoyador miles de empleados de gobierno perderán su empleo o verán reducido sus ingresos porque “ya no habrá lujos, excesos” y hasta sería un delito que alguien ganase más que el presidente.
Truco: vamos a liberarnos de los burócratas de los gobiernos del PRIAN y nos dejarán espacios para los leales a la 4T que nos agradecerán por su empleo y votarán por siempre por Morena y López será héroe.
Once mil amparos contra la ley de remuneraciones van al día de hoy. Nadie está dispuesto a recibir menos de sueldo y más cuando la Constitución lo garantiza, a menos claro que modifiquen la Constitución y desde este gobierno las leyes puedan aplicarse de manera retroactiva.
Algo así como lo que sucedió con la militarización del país: el Ejército tiene limitantes constitucionales para convertirse en Policía Nacional, pero eso se resuelve modificando la Constitución, aunque la militarización vaya contra lo propuesto en campaña. Nada importa.
Desde 2017 Andrés Manuel prometió que en uno de los primeros actos de su gestión, él promovería la desaparición del impuesto a las gasolinas, pero… ya no se hará porque eso significa perder mucho dinero para el gobierno. Sólo habrá aumentos según la inflación, dicen.
Del Tren Maya ya se autorizaron 6 mil millones de pesos pero sigue sin haber proyecto, sigue sin haber claridad y menos sin haber estudios de factibilidad y de impacto ambiental. Nada importa, sólo se va a pasar por la única selva que es casi tan extensa y variada como la amazonia; es patrimonio mixto de la humanidad, en la que habitan especies protegidas y en vías de extinción. Si se talaron más de 200 has de manglar protegido por qué no deforestar esa área aunque los mayas de la zona digan que no están de acuerdo. Ellos no son pueblo, a ellos no se les consulta. Además, ya se preguntó a la “Madre Tierra” aunque nadie haya visto su autorización.
Es como si el gobierno fuera una feria de caprichos. Una feria de ocurrencias, pero no es así: se le quita dinero y autonomía a las universidades para hacer 100 patito en las que sólo se recibirá la doctrina de Morena porque a los que ingresen le preguntarán por quién votaron. Como si la gente no pudiera mentir, perdón “fue error de dedo”.
¿Qué hora es, señor diputado?
La que usted diga, señor Presidente.
Cosas de la 4T ¿o no?.
Todo los males del país engendrados en el neoliberalismo.
Esos empresarios corruptos que se van a hacer multimillonarios con el Aeropuerto de Texcoco y Peña Nieto que ya se quedó con los terrenos aledaños para hacer su nuevo Santa Fé, decían, pero los terrenos siguen siendo del gobierno y en Santa Fé el nuevo gobierno, el de la 4T no venderá sino desincorporará una zona de alta plusvalía para financiar a la policía nacional, pero si no se aceptan los cambios constitucionales, pues que el ejercito se regrese a los cuarteles.
Ah, y los empresarios corruptos, esos que se harían multimillonarios con el proyecto del nuevo aeropuerto, pues a integrarlos como parte del Consejo Empresarial al que el presidente consultará sus nuevas inversiones y propuestas. Mejor tenerlos cerca, no vaya a ser que sigan siendo corruptos aunque si están con nosotros ya no lo son.
Empero, la 4T no ha llegado a Andrés Manuel. No ha podido transformarlo de candidato a presidente pasados cinco meses de gobernante electo y 20 días como presidente en funciones. ¿Será que la 4T no aplica para él?
Así, de ocurrencia en ocurrencia mudar las oficinas de Pemex a Ciudad del Carmen; llevará Semarnat a Mérida y Turismo a Chetumal. ¿Qué gobernador se podría oponer si lo que más necesitamos en el Sureste es infraestructura y empleo?
Ah, y por cierto, ¿tienen claro que muchos de los problemas económicos fueron provocados por la cancelación del aeropuerto de Texcoco?, pero no: eso sólo se provocó “derivado de la prevalencia estimada de tasas de interés más altas en promedio durante el año y por la volatilidad del tipo de cambio”.
¿Es pecado admitir que se equivocó?