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Vaya controversia que ha generado Ramón Ochoa Peña en Morena, desde donde quiere ser alcalde de Ciudad del Carmen.

Expulsado ya del PRI, el ex secretario de Pesca y ex diputado pareciera refugiarse en un partido con posibilidades de triunfo aunque la militancia de Morena, esa que tiene años picando piedra, no lo ve con los ojos que él habría esperado.

Los Ochoa llegaron de Michoacán hace ya algunos lustros. Su papá y su hermano mayor se dedicaron durante muchos años, en San Juan Río Colorado, una ciudad fronteriza, al contrabando con la protección y venia de José Franco Villa quien no sólo fue Ministerio Público Federal sino también procurador de Justicia de Michoacán.

Los Ochoa llegaron a Ciudad del Carmen para explotar el camarón blanco, especie restringida, pero con la protección de José Luis Cubría Palma desde la entonces Secretaría de Marina y poco se podía hacer contra ellos.

Los temas vinculados a los Ochoa Peña y Ochoa Franco llegaban a un ministerio público ligado a ellos y cuando se requería el apoyo de la Marina para proceder contra ellos, ésta simplemente nunca llegaba.

Los Ochoa tenían cubierto también ese ámbito con Cubría quien en su breve periodo en el gobierno federal dejó el cargo mientras a Mauricio Scheleske, el secretario de Marina de Carlos Salinas, fue despedido al poco tiempo de estar en el cargo vinculado con diversos ilícitos algunos más sobre temas de narcotráfico. Cubría Palma, su segundo, se fue con él al no poder justificar propiedades en Texas, ya desde esos años uno de los paraísos para mexicanos corruptos.

En las épocas de Abelardo Carrillo, en una guerra contra los guateros y explotadores del camarón blanco, tráfico en el que había un par de funcionarios del gobierno local vinculados, hubo que solicitar apoyo militar para poder realizar los decomisos debido a que la Marina, de nuevo, se negaba a proceder contra los Ochoa.

Se habla de amenazas directas a funcionarios federales, de haber fanfarroneado de matar incluso a los funcionarios que no se plegaban a sus exigencias de impunidad.

Al escasear el camarón blanco en Carmen, deciden explotarlo en Centroamérica y como en las películas de narcos, usando lanchas rápidas contrabandeaban el producto.

Se dice que esas primeras incursiones estaban a cargo de Ramón, el ex secretario de Pesca de Jorge Carlos Hurtado y diputado local con Fernando Ortega.

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En El Salvador se detecta el contrabando y la armada llega al extremo de ametrallar desde el aire las lanchas rápidas de los piratas del camarón blanco.

Las tropelías en Centroamérica no se detuvieron, siguieron también en Nicaragua donde Ramón Ochoa cae preso y logra evadir la justicia, más cuando llega el nuevo gobierno sandinista que “desaparece” sus expedientes.

Esa es la breve historia de una familia asentada en Carmen. Similar a los que negocian con el diesel robado mientras las autoridades no se preguntan por qué los barcos zarpan si no hay pipas que los avituallen del combustible, ese que compran en alta mar a precios ínfimos y que terminan siendo motivo de los ataques a balazos en la capital campechana al no cumplir los compromisos.

Y ya encarrerados con temas carmelitas, Enrique Iván González López logró su liberación bajo fianza pero no desentenderse de los procesos en su contra. El fiscal, vinculado a varios de los empresarios camaroneros relacionados con el robo de diesel, promovió el expediente de Satanás como un tema de impecabilidad jurídica no sólo seguro sino vestidor para el actual gobierno.

El actual fiscal nunca comentó que él tenía una afrenta personal que dirimir con el ahora indiciado. En los tiempos en que Enrique fue diputado local y el conflicto familiar que sostuvo con sus sobrinos se encontraba en su apogeo por temas de herencia, Juan Manuel Herrera le ofreció sus servicios e intento acercarse -más de lo debido- primero al ex alcalde y luego a la madre de los jóvenes.

Su despacho, en el que estaba como su asistente Laura Luna, hoy secretaria de la Contraloría, fue rechazado y terminó en malos términos con el que luego sería secretario y presidente municipal.

En el nuevo gobierno vendió muy bien el encarcelamiento y luego, al no tener elemtos sólidos donde sostenerse, operó para hacer a un lado al contralor Sánchez alegando que los detalles que no encajaban era por falta de coordinación y apoyo.

Sánchez dejó la secretaría a la amanuense de Herrera, pero los reveses siguen sin que haya elementos incontrovertibles que sostengan y evidencien las muchas trapacerías cometidas por el ex edil y sus colaboradores más cercanos.

Así, mientras Carmen se retuerce ante las trapacerías de panistas y priistas, otro sujeto de pasado turbio pretende ser alcalde de una isla que ya no aguanta más saqueos.