EL JUEGO. “La reforma constitucional en materia energética puede ser considerada como la más valiosa en términos de fomento productivo y económico, pues abre las puertas a la inversión productiva que permitirá la generación de miles de empleos”, esto dijo el entonces coordinador parlamentario del PAN, Ricardo Anaya, el 15 de diciembre del 2013.
“Golpe de Timón” había advertido que Anaya no visitaría Campeche. No lo hizo y difícilmente lo haga. Cuestionado sobre los audios de Eliseo Fernández primero dijo “no tengo mayor información”, más tarde repitió lo que le dijeron “posiblemente puedan ser editados”. Su coordinador regional Juan Pablo Adame, tenso, preocupado. Un joven “yunque”, hijo del exgobernador de Morelos Marco Adame. No hubo reuniones privadas, salvo una, cuando llegó Anaya, con su coordinadora estatal, Nelly Marquez y el alcalde-candidato de Carmen, Pablo Gutierrez.

Pometió a ayudar a Carmen, devolverle capacidad económica a la isla, ante casi tres mil simpatizantes panistas que asistieron al Polideportivo. Una lluvia torrencial canceló una rodada en bicicleta. Un encuentro privado con empresarios a las 8 de la noche en un salón del hotel Holliday Inn, allí llegó y allí durmió.

No hubo desvelos, ni oportunidad para separarse de sus notas, Anaya pasó parte del tiempo preparándose para el tercer debate. Personal del hotel asegura que se encerró, a las 10 de la noche, en su habitación, y que a temprana hora salió hacia Tabasco, donde presentó propuestas más ambiciosas que las que hizo en Carmen para la recuperación económica.

El que llegó a Carmen, este fin de semana, era otro, visitó la ciudad petrolera más poblada de México, llegó desconociendo su paternidad de la reforma. Apelando a la corta memoria de los votantes, y haciendo uso de cualidades de orador. No se puede decir de otra manera: Anaya es un gran orador pero no un gran político; tiene una gran agilidad mental pero eso no lo hace un estadista. Es decir, Ricardo es un candidato muy superior a Josefina y a Fox, pero inferior a Felipe. Explica pero no convence, mira de frente pero no conecta.

Anaya no ha podido capitalizar el “momentun de la campaña”. No lo hará porque solo le gusta escucharse a sí mismo. Un estratega político, cercano a su equipo, comentó hace unos días en México que “el porcentaje que tiene en las encuesta, da igual, si en segundo o en tercero, los tiene en automático, no porque los esté sudadando; sabe mucho de literatura, pero no del México real”. Y sí, el país no se conoce solo desde una biblioteca ni los votantes están jugando “Jeopardy”.

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ENCUENTRO. Coincidieron de forma casual, estaban en mesas separadas pero hablaban de lo mismo, de la elección de Campeche. En un restaurante donde hace unos días, en una mesa comía, Rodrigo Galván de las Heras, director general de la casa encuestadora De las Heras Demotecnia, heredero del emporio de marketing político que dejó su madre, Maria de las Heras. Relacionados en campañas políticas con el PRI, trabajan en el equipo que asesora al candidato a la alcaldía Claudio Cetina.

En otra mesa, el candidato del PAN, Eliseo Fernández y el estratega español, Jordi Segarra, un periodista de Andorra, que se especializó en campañas políticas, que es identificado en el ambiente de la mercadotecnia política con el PAN por ser confrontativo y promotor de “campañas negras”. Trabajó en la campaña por la gubernatura de Carlos Joaquín en Quintana Roo, aunque también ha trabajado con el PRI, en Hidalgo, en 2015, en la campaña a la gubernatura de Omar Fayad, donde el senador Raúl Pozos es delegado del CEN.

En otra mesa, otro estratega político español, Jose Manuel Talero, excolaborador de Jordi Segarra, con quién dejó de trabajar hace unos meses para crear su propia empresa y que no tiene a a cargo ninguna campaña local en Campeche. Meras coincidencias.

LA PREGUNTA. ¿Donde estaban los senadores Raúl Pozos y Víctor Salinas, y el diputado, Miguel Sulub, que no asistieron a ninguno de los tres eventos de Meade en Campeche? Hay razones, seguro deben existir muchas, para que tres legisladores federales del PRI se ausenten de la única gira presidencial de su candidato en Campeche.

¿Se hubiesen ausentado si Meade fuera el candidato puntero de las encuestas? No. ¿Para quién es el mensaje? Ciertamente el escenario político es muy diferente al 2012: Pozos era candidato, Salinas tenía la Secretaría Particular del Gobernador; y Sulub, era el coordinador general de estructuras del PRI en Campeche. Seis años después de aquella campaña, son tres legisladores federales, lo que no es poco. ¿Empieza el distanciamiento conveniente? Que respondan ellos.