Había concluido el domingo el evento de toma de protesta de la CTM cuando el gobernador Alejandro Moreno los convocó. Aunque tienen acceso directo al jefe del Ejecutivo estatal por separado, desde hace algún tiempo empezaron a reunirse nuevamente.

A la comida privada con el gobernador asistieron el Secretario de Gobierno, Carlos Miguel Aysa; el Jefe de la Oficina del Gobernador, Claudio Cetina; los titulares federal y estatal de Sedesol y Sedesyh, Cristian Castro y Jorge Chanona; el presidente del PRI, Ernesto Castillo; el titular de Comunicación Social, Walter Olivera; y el Secretario Privado de Moreno, Omar García. Se unió un amigo del gobernador que a todos les habrá dado gusto saludar.

Aparecieron por separado al restaurante donde ocuparon el privado, el mismo que usaron durante años cuando se reunían a diseñar cómo sería el proyecto de gobierno que impulsarían si llegaban al poder.

Llegaron. Se la habían jugado con Moreno Cárdenas y Alejandro supo pagar que le fueran leales, mientras que las cúpulas establecidas, por más de una década, los vieron, convirtieron, y trataron como marginados políticos. Dedicaron tanto tiempo a su supervivencia política que pasaron por alto que eran parte del proyecto y se concentraron en mantener a flote las aspiraciones de su candidato.

Hoy nadie les exige más que Alejandro. Nadie procura más que se mantengan unidos como el propio gobernador. Está curtido y sabe que nadie por sí solo en política es más importante que el resto.  Los convocó a unirse, no solo a estar juntos, también a trabajar juntos. Ellos representan la nomenclatura política actual, son las principales cartas del gobernador, y la fortaleza de todos está en no excluirse, es evitar que sean excluidos.

Aunque creyeron que saldrían de la comida con línea, sería obvio tratándose del grupo de colaboradores más cercanos y siendo un año preelectoral, se equivocaron; lo único que repartió el gobernador fue más trabajo, porque el contenido político de los temas que abordaron por más de dos horas, en la encerrona, no ha trascendido.

Alejandro Moreno los conoce como se conoce a sí mismo, los tiene medidos y encuestados y lo saben; como sabe él que el éxito de su gobierno también pasa por las manos de todos los que fueron convocados.

Por ser los más conectados a la catedral política de esta administración, son observados el doble, y si se equivocan los perdonarán a la mitad.

En las próximas semanas y meses, serán más frecuentes estos encuentros privados que se hilan a los que el Secretario de Gobierno sostiene con muchos de ellos en su despacho. Al menos una vez por semana se reúnen para abordar temas a los que no todos han sido invitados.

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No hay mensaje sin lectura, y cada discurso, movimiento y nombramiento implica una interpretación.

Aysa, Castro, Chanona, Olivera, Cetina, García, y Castillo, ya están entrenados para entender que en la política lo que haga cada uno es lo que determina el potencial de un equipo.

A 18 meses de iniciado el sexenio, para algunos no todo ha sido aplausos, le han alzado fuerte la voz, y en corto los han cuestionado con dureza. No tuvieron el tiempo, ni tienen la experiencia de su jefe, y la línea de aprendizaje ha tenido (tiene) que ser breve.

Lo que debe continuar es seguir sumando, abriendo la oportunidad a otros que están en la periferia, que son confiables, que no están muy a la vista y que mucho pueden aportar.

Si bien todos son la cúspide de la pirámide necesitan fortalecer las bases que la sostienen, abrirse y evitar que un joven, hombre, o mujer indispensable se quede sentado.

De todos, dos parecen prácticamente insustituibles en una coyuntura como la que viene: Aysa y Olivera, salvo desde otras posiciones en la administración o en la estructura política les permitieran mantener el control de sus áreas, tampoco sería la primera vez que un escenario así ocurriera. Ha sido estratégico, estratégico y frecuente que en Campeche se ejerza el poder a través de otros.

En lo que eso se decide mucha presión y expectativa habrá sobre los “C-4” del poder: Cetina-Castro-Chanona-Castillo.

El PRI como todos los partidos necesitarán un ejército de candidatos. Empieza el tiempo de empezar a identificar los que tienen posibilidades de ser atractivos para el electorado.

El 2018 no será una elección sencilla para nadie.

 REPERTORIO

 -Que la carta de renuncia de Ochoa al PRI no fue dirigida a la instancia adecuada y sigue siendo miembro del padrón.

-El senador alista Mega-Casa de gestión en Carmen.

-Decidió opinar porque creyó que en el evento no había periodistas.

-La Secretaria general quiere regresar a las boletas en 2018.

-Pidió el diputado panista que le dieran dos candidaturas de mayoría para su equipo.

-Es muy inteligente y busca limpiar el terreno para el castillo electoral que quiere construir.