Si realmente queremos cambiar debemos de enfocarnos en las causas y no en las consecuencias. A qué voy, solemos resolver la consecuencia pero no nos vamos al fondo de la olla por lo que seguiremos haciendo lo mismo y, en realidad, todo seguirá igual. Anteayer en redes sociales vi las fotografías de militantes de dos partidos políticos recogiendo basura en el manglar, antes de esas había visto otras fotografías de otros partidos, de escuelas, de ONG´s, etc… todos recogiendo basura del manglar o limpiando la costa. Me parece loable y de aplauso el que se tomen el tiempo de limpiar, pero una vez que lo dejen reluciente, sin una sola botella, bolsa, lata, papel, vidrio, etc… me pregunto cuánto tiempo permanecerá así.

En otro video en redes se observa a un grupo de jóvenes liándose a golpes frente a conocido bar sin nadie que intervenga. En los comentarios se preguntan donde está la policía y otros más hablan de que la policía no debe estar para cuidar borrachos (y otras linduras imposibles de reproducir en este espacio) y que la culpa es de los padres por no educar.  Eso me llamó la atención pues es el mismo argumento usado en el lamentable asesinato de un estudiante al referirse a los asesinos, la culpa es de los padres por no educar.

Si traslado esa frase a la basura del manglar, también es culpa de los padres por no enseñar a no tirar basura; al consumo de drogas y alcohol, también es culpa de los padres, no importa que se venda en horarios no permitidos o en cualquier esquina, si los padres educan, los hijos pasarán de largo. La violencia es culpa de los padres por no educar; las violaciones son culpa de los padres por no educar; el desempleo es culpa de los padres por no capacitar; el hambre es culpa de los padres por no enseñar a cultivar; la corrupción es culpa de los padres…

Que el diputado Quezada pueda pagarse 13 propiedades en Miami con valor de 8.2 millones de dólares en un día con dinero que no se sabe de dónde salió, es culpa de sus padres, que pudiera ser diputado en un sistema del que abusó, es culpa de nuestros padres por no enseñarnos a discernir a los hijos de otros padres que no educaron.

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Sí, todo es culpa de los padres…

Y si la culpa de los padres, ¿Entonces ese es el fondo de la olla? ¿El origen de todos los problemas? ¿Entonces no tiene nada que ver la descomposición social, los programas que vemos por tv, la crisis mundial, la xenofobia, la falta de empatía de los gobernantes, hambre, pobreza, etc…? En todo caso, si ese fuera el fondo de la olla (que es en buena parte),  pues enfoquemos nuestro ímpetu en ayudar a los padres a formar buenos hijos, a conseguir un empleo que sea bien remunerado y de menor cantidad de horas para que puedan pasar el tiempo restante con ellos sin preocupación o necesidad, busquemos darles mejor nutrición a los hijos a precios accesibles para que  los padres no se preocupen por conseguir alimentos, démosles a médicos capacitados y de trato amable, a los mejores maestros en las mejores infraestructuras educativas. Si ese es el problema, solucionémoslo y ya no necesitaremos policías, militares, jueces, prisiones, ni siquiera necesitaríamos diputados o senadores pues todos seríamos hijos educados de padres educados y modificar las leyes sería innecesario.

No, no creo que culpar a nuestros padres de todo lo malo sea correcto o que nuestros hijos nos culpen de todo lo malo, tampoco lo será.

Si bien nuestros padres y nosotros hijos que seremos padres, tenemos una de las mayores responsabilidades en la formación de seres humanos de bien, solo somos una parte pues, existen factores externos que influyen y que debemos de atemperar pero no caer en una acusación simplista de “todo es culpa de sus padres”, debemos de aceptar nuestra responsabilidad y actuar en consecuencia. Somos corresponsables y parte de un todo, no entes aislados que si no es problema suyo no se meten y les es indiferente.

En redes leo un tuit de Katia D’Artigues donde pone una frase de Raquel Jelinek “Un mundo diferente no puede construirse con personas indiferentes”.

Estoy de acuerdo y a mis padres no les echaré la culpa de mis errores, les daré las gracias por mis aciertos y por enseñarme a ser parte de una sociedad que requiere lo mejor de mí.