“El dinero es algo muy singular. Le da al hombre tanta alegría como el amor y tanta angustia como la muerte”. -John Kenneth Galbraith-

Existe una máxima en la economía que dice que nuestras necesidades son ilimitadas y nuestros recursos son limitados. Y es en esta disyuntiva del ser humano donde nace el problema económico. Pero ¿realmente el dinero es un problema? ¿o el problema es qué hacemos con él?

Durante las asesorías que he dado donde la gente me comenta sobre problemas de dinero y sobre todo de deuda, existe un factor que es común y recurrente, y este es que se gasta más de lo que se gana.

No me voy lejos, a mí me ha pasado…¡y más de una vez!

Ya sea porque tenemos la fantasía de que vamos a recibir un dinero extra, llámese bono, aguinaldo, o promesa de negocio; por el hecho de usar el crédito erróneamente como una extensión de nuestros ingresos, o por falta de previsión, caemos al final del camino en escenarios de angustia o ansiedad económica. Y la respuesta más común a la angustia, es la negación, misma que sirve para evitar o disimular el dolor y miedo que realmente tenemos.

El gran problema de negar las cosas, es que caemos en un patrón, que como una espiral nos irá sumiendo más y más en un problema que sabemos que tenemos, y que no queremos atender.

Lo primero que hay que hacer para romper este patrón, es admitir y decir en voz alta: “estoy así por mis propias decisiones”. Si antes que nada hay que tomar responsabilidad. Nada de decir “es que todos” o  “es normal“.

Así como pasa con leer, hacer dieta, practicar el ejercicio y hasta seleccionar pareja; usar el dinero es una conducta humana y como tal es modificable. Leíste bien, es modificable, así que para todos estos ejemplos, si algo estás haciendo mal, en tus manos ha estado la capacidad de hacer cambios.

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Ahora bien, para hacer cambios en la conducta hay que definir antes que nada una cosa, la prioridad. Es decir, ¿qué tan importante es para ti? Y en el caso del dinero lo que hay que definir es: ¿Qué quieres que el dinero represente para ti? ¿Libertad para poder elegir o la angustia de saber que debes y no tienes para pagar?

Una vez que estableciste esa prioridad, ¡no te detengas! Es momento de poner prioridad a todo. ¿Qué cosas son importantes y qué no?, para que sepas en qué vas a gastar tus recursos, los cuales, como dice la máxima “son limitados”. Así que por favor…no gastes más de lo que sabes que puedes ganar…esta vez sin hacer fantasías.

Tener finanzas sanas, y por ende tener libertad financiera, no requiere de conocimiento de administración, contaduría o una maestría en finanzas. Lo único que requiere es tener control de tus ímpetus y aceptar que hay que vivir dentro de un estilo de vida que tus recursos lo permitan.

Si no te gusta ese estilo de vida, pues entonces hay que buscar cómo generar más ingresos, lo cual el límite lo pones tú.

Si tienes dudas o comentarios, por favor házmelos llegar a mi correo, que con gusto las responderé. Y claro, si te sirvió esta información, por favor compártela.

¡Ah!… y recuerda, la lana viene y va, pero porque tú la dejas escapar.

¡Hasta la siguiente colaboración!

Adolfo Vargas
Divulgador de la Economía, y especialista en seguros y retiro.

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adolfo.vargas@av-asesoria.com