Como ciudadanos de a pie, sí, aquellos que tenemos todos los derechos y obligaciones pero que, en la realidad, nuestra voz es un suspiro en medio del vendaval, en ocasiones solemos sentirnos impotentes ante todo lo que vemos, ante la forma errática en la que, quienes nos representan o nos quieren representar, suelen o desean dirigirnos. En estos momentos de precampañas, los que desean tener el honor y el privilegio de servirnos, están convenciendo a sus militantes y adherentes para que los escojan y no pueden escoger a nadie más pues no hay más que precandidatos únicos. Esto, aunque la ley electoral lo permite, el sentido común nos dice que es un absurdo carísimo de proporciones increíbles. Es, aunque no debería serlo, una campaña que no se limita a militantes y adherentes sino que es abierta a todos. Esto significa que desde el fin del año pasado arrancamos con esta situación de descalificaciones de unos y alabanzas a otros pero, tú y yo, suspiros en el vendaval ¿Podemos hacer algo? ¿Somos escuchados? ¿Somos el fin o el medio?
Estimados precandidatos Anaya, López, Meade, Rodríguez y Zavala: Ninguno de ustedes, incluso con su fuerza, ánimo, preparación y las buenas ideas o intenciones que tengan en el tintero, serán capaces de darle a este país lo que necesita. No me interpreten erróneamente, cada uno de ustedes, podría, entregándose de forma absoluta y abnegada a la administración de nuestro amado país, cambiarlo pero, sus seis años no serían suficientes para hacerlo de manera completa, sólida y real. Estamos en una situación en la que nuestras instituciones están debilitadas, nuestra confianza mermada, donde la corrupción y la impunidad son el común de nuestros días y se favorece el clima de inseguridad, donde la opacidad, analfabetismo, pobreza, malinchismo, racismo y apatía son lastres que hunden al país, que se relacionan y se potencian entre sí llevándonos a una espiral descendente y angustiosa en la que nos estamos ahogando.
Estimados precandidatos, si hay algo común entre lo que dicen es el que tienen ganas de servir a México así que les propongo lo siguiente. Dejen de lado sus fobias entre ustedes, antepongan el amor a su país y creen una gran alianza que permita formar un plan rector nacional a 48 años. Sé que lo que les pido está fuera de sus posibilidades, que es tanto su antagonismo que incluso la mejor de las ideas sería rechazada por la boca que la profiriera si no es la suya y ni siquiera se les podría culpar de ello pues así es nuestro sistema, así nos han formado y así somos. Nuestra generación está en un estado de pasmo, sin saber qué hacer, cómo hacerlo o si tendrá algún resultado así que pensemos en las siguientes, en nuestros hijos, nietos y bisnietos, tenemos que dejarles un camino claro y definido que ellos puedan mejorar y ampliar. Como dije antes, sé que ustedes no podrán incluso intentándolo y es que esto es más grande que ustedes en conjunto, mucho, muchísimo más que mi pobre suspiro en el vendaval pero, si dentro de esa decisión incluyen a los millones de suspiros, podemos, soplar más fuerte que un huracán.
Les propongo esto, reúnan a la UNAM, al IPN, al ITESM, la UAM, la UdeG, a los empresarios más grandes, a las ONG´s, al Sistema Nacional de Investigadores, a la CNDH, a la SEDENA, a la Policía Federal, a la CONAGO, a una comisión del Congreso de la Unión y por supuesto, abrir una plataforma para que los millones de mexicanos podamos aportar sobre lo que queremos en el país. No, ustedes no estarían a cargo, serían las universidades, las ONG´s y los empresarios los demás serían sustento, validez y fuerza para su implementación.
Verán estimados precandidatos, el país está dividido, la “operación cicatriz” no es factible si no hay confianza y esta se gana. Seis años son pocos para cambiar radicalmente nuestro país pero, son suficientes para que creamos una Gran Alianza Nacional, un camino rector a largo plazo en los que aquellos que sigan después de alguno de ustedes, pueda seguir construyendo el México que nos merecemos, que anhelamos y que soñamos.
Si ustedes solos no pueden pero, con todo México sí ¿qué estamos esperando?