LA MINA. Nació en Chiapas, pero su actividad política la desarrolló en Puebla. Allí se convirtió en la presidenta de Morena (2012-2015). Es María Luisa Albores, la que será en un mes titular de la Secretaría del Bienestar. Llegó a Calakmul este fin de semana, junto al gobernador Alejandro Moreno, para anunciar el programa ‘Sembrando Vidas’: unas 50 mil hectáreas con sistemas agroforestales en comunidades de Calakmul, Candelaria y Escárcega, lo que implicará una inversión de mil 200 millones de pesos. Eso anunciaron.

María Luisa, que habla náhuatl y totonaca, es conocida por defender los recursos naturales de los pueblos originarios. Es la nieta de María, una emigrante salvadoreña, y de Luisa, una conocida indígena tzeltal e hija de un campesino y una ama de casa, pero experiencia no le falta. Salió adelante y vinculó su profesión con la política, esa fórmula casi perfecta. Está entre las tres integrantes más jóvenes del próximo gabinete, con 42 años cumplidos. Estudió Ingeniería Agrónoma especialista en Zonas Tropicales, con orientación en Cafeticultura Sustentable y cuenta con un diplomado en España.
Ella será la funcionaria a la que Pedro Armetía, secretario de la Sedesyh en Campeche, tendría que verle más la cara. Recordada por ser la secretaria de la Reforma Agraria del célebre gabinete del “presidente legítimo de México” en 2006; María Luisa manejará 45 mil millones de pesos para Prospera, otros 40 mil millones para la pensión de adultos mayores, y unos cuatro mil millones para el programa de estancias infantiles y madres solteras, sumando además comedores comunitarios, fomento económico y abasto de leche.

A partir del 1 de diciembre tendrá que imponer su carácter -advierten que en privado es dura y directa- para que la mina de oro en la que estará sentada no se convierta en un polvorín.

EL REGAÑO. Este domingo, en una reunión que duró poco más de tres horas, el gobernador Alejandro Moreno habló fuerte y alzó la voz, según testigos. Tiene razón en hacerlo, en un encuentro con el gabinete oficial y ampliado les exigió resultados concretos y un cambio de actitud.

Si algunos en el gabinete consideran que el trabajo ha terminado están equivocados, pocos días después del Tercer Informe, cuando Moreno Cárdenas anunció cambios en su estructura de gobierno, la actividad de la mayoría de los secretarios y titulares de dependencia en sus redes sociales fue unánime: parecía que en solo días buscaban justificar lo que no habían hecho en los últimos meses. Hasta crearon cuentas nuevas para difundir “el sacrificio que implica de cada una de sus responsabilidades”, pero buscan que no gane la inercia.

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La oficina del gobernador y la Unidad de Comunicación Social idearon una estrategia para promover, difundir e informar sobre las actividades que se generan en cada dependencia, con una conferencia de prensa matutina de lunes a viernes; una plataforma necesaria para dar a conocer sus proyectos, pero para algunos funcionarios que deben comparecer, por su apatía, parece representar una carga y no una oportunidad. Los resultados del gabinete no deben descansar exclusivamente en tres o cuatro secretarías. La grilla interna debilita. No es su curriculum lo que importa a los ciudadanos, es el trabajo; no son sus esfuerzos, cuentan los resultados. Ni siquiera bastaría querer hacerlo, lo imperativo es poder, tiempo queda bastante.

CONSULTA. Sin importar el resultado, es notable lo que se observa. Todo indica que una vez más los electores se atrincheran en su condición de ciudadanos y dan la espalda “voluntariamente”. Militantes de Morena hicieron la consulta, y militantes de Morena levantan el Censo del Bienestar. La presencia como brigadista del presidente de Morena en Campeche, Manuel Zavala, explica las ausencias de manos voluntarias.

Aceptarlo o no depende de la escala política que cada uno quiera valorar. La consulta sobre el nuevo aeropuerto volvió a caer en un saco roto. ¿Lo mismo han hecho los demás partidos? Sí, todos. El problema aquí es la negación. Nadie puede asegurar hasta hoy, que los que cuidaron las mesas de votación durante cuatro días recibieron un sueldo por hacerlo, nadie; como nadie puedo negar que eran militantes de Morena, nadie.

Andrés Manuel López Obrador debe administrar su triunfo, en nada ayuda que su propio ejército abone a desacreditarlo, porque le irá mal a México. Peor que el daño que hará decepcionar al país de nuevo, peor que eso, es que el país se quede sin nadie a quién creerle. Ahí está el reto, no en la cantidad de consultados, no en la viabilidad o no de un proyecto, el reto no es menor cuando se trata de administrar la credibilidad.