Raúl Sales Heredia

Con la apertura de la posibilidad de contender como candidatos independientes, los que ven lejana la oportunidad de ser designados como candidatos de sus partidos están decidiendo irse por ahí pero, si de por sí, los candidatos independientes entran en desventaja relativa a la contienda, el tener a varios de ellos en la misma boleta será, por decir lo menos, confuso además de que mucha de la atracción de los candidatos independientes proviene del hastío de los partidos pero, si hay 3 ó 4, ese voto no dado a los partidos políticos por las razones que quieran, se fragmentaría entre todos los independientes. Quizá, si los independientes desearan seguir con el espíritu de la tan anhelada salida de un sistema controlado por la partidocracia, se sentarían en una mesa y escogerían entre ellos al que más oportunidades de captación de voto presentara. Pero, como parece que es más una cuestión de ego, no creo que suceda y los votos que podrían ser suyos por castigo a los partidos o por querer algo nuevo, serán pulverizados entre tantos. Lástima, las condiciones actuales, bajo un liderazgo independiente, centrado y coherente podrían significar el impulso que tanto anhelamos desde hace tantos años.

Ahora bien, aquellos que desean ser candidatos a una votación popular están en campaña abierta pero disfrazada de otra cosa que no parezca tal para que no se les acuse de campaña adelantada, en otras palabras, la idea es que se vean y estén presentes para que puedan medirse y poner esa carta en la baraja de la designación unilateral, nada malo pero, habla de que aún somos muy noveles en esto de la democracia y de la participación ciudadana pues, depender del que llegue para saber que se hará no muestra otra cosa más que debilidad institucional. En un país con una participación alta en las decisiones de gobierno, las instituciones funcionan casi de manera autónoma pues sirven al pueblo en una constante donde los grupos o corrientes ideológicas no modifican el sentido sino que se dedican a la construcción sobre lo existente. Es decir, no importa quién lleve el timón, el barco navega con un rumbo definido y si al timonel se le ocurre dar un bandazo, las velas perderán el viento y quedarán a la deriva.

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Desde que el declive en la confianza de los partidos inició, algunos comentábamos que votábamos por la persona, no por el partido, nuestro voto, era razonado y casi siempre, diferenciado. A veces, simplemente no nos convencía ninguno de los nombres en la boleta y la anulábamos o como era mi caso y el de un buen amigo con el que iba a votar en nuestros años de juventud, yo ponía su nombre y el ponía el mío, sabíamos que el voto no sería válido pero era mejor que votar por aquellos que no nos convencieron y mucho menos se ganaron nuestra confianza.

Luego surgieron movimientos de “voto nulo” y el contrario de “voto útil” y no obstante, las campañas seguían en el mismo tenor, no se proponían acciones, no se delineaban planes y se centraban en atacar a los contrarios desde el actuar en sus puestos laborales hasta la vida personal y así, mientras menos propuesta, más ataque. Promesas que rayaban en lo fantasioso y el jugueteo con una esperanza de que en esta ocasión todo sería mejor.

En este proceso que viene no te quedes con lo que te dicen, no des el beneficio de la duda y sustitúyelo con un análisis de los méritos de cada uno de los contendientes, pídeles que sean claros en sus bienes y no jueguen con los números en el 3 de 3 y si lo hacen, ten por seguro que nadie da donaciones de millones de pesos a un particular solo por que les nació, que los terrenos comprados a precios risibles solo pueden ser porque o tenían información privilegiada o porque hay algo raro y ambas son incorrectas. En estas campañas que vienen, pregunta cómo cumplirán lo que prometen pero que lo hagan con el plan de acciones que seguirán y sobretodo, recuerda que en las campañas que vienen no son otra cosa que entrevistas de trabajo prolongadas y que tú, sí, tú y yo y todos los ciudadanos de este país, somos los jefes que contratamos y no nos están haciendo ningún favor.