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El presidente Donald Trump nombró a Robert Lighthizer (69) como representante Comercial de Estados Unidos. Es un paso más hacia la implementación de su ya anunciada política comercial proteccionista. No hay ninguna duda de que va en serio y esa será una parte medular de su gobierno.

Lighthizer, acérrimo promotor del proteccionismo como lo define Financial Times, fue el segundo en ese cargo durante el gobierno del presidente Ronald Reagan en los ochenta. En estos últimos años como socio de la firma de abogados Skadden Arps ha representado los intereses de la industria siderúrgica estadounidense.

Se espera que el Senado apruebe esta nominación y así Lighthizer va a trabajar de manera coordinada con el ya nombrado secretario de Comercio, el multimillonario Wilbur Ross y con el economista Peter Navarro, cabeza del recién creado Consejo de Política Comercial e Industrial de la Casa Blanca.

Ellos tres serán los que van a diseñar la nueva política comercial de Estados Unidos y renegociar los tratados comerciales que hoy tienen. Cada uno por separado se ha manifestado en contra del libre comercio y a favor del proteccionismo. México, Canadá y China, para comenzar, ya conocen quienes serán los negociadores estadounidenses.

Trump al anunciar el nombramiento dijo que “Lighthizer realizará un trabajo sobresaliente como representante de Estados Unidos en nuestra lucha por obtener acuerdos comerciales que den primacía al trabajador estadounidense” y añadió que “él ha luchado reiteradamente desde el sector privado para impedir que malos acuerdos perjudiquen a los estadounidenses”.

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La posición de Lighthizer es clara: “hay una gran diferencia entre el impacto de los acuerdos comerciales para las empresas de Estados Unidos y los trabajadores. Las empresas se han adaptado invirtiendo capital en el exterior, lo que supone que estamos exportando trabajos e importando productos, en lugar de hacerlo al revés”.

Para conocer mejor lo que piensa este texto escrito en The New York Times (2008): Los promotores estadounidenses del libre comercio lo abrazan de manera desenfrenada “incluso mientras ayudan a China a convertirse en una superpotencia. Ellos sólo ven líneas brillantes incluso cuando significa rendirse ante los caprichos de los burócratas antiestadounidenses de la OMC (…) No ven nada más que un dogma, no importa cuántos empleos se pierdan, cuánto suba el déficit comercial o cuan bajo caiga el dólar”.

El gobierno de Trump ya nombró a su equipo y planteado de manera general las líneas que seguir en la renegociación del TLCAN. Esto obliga a preguntarse: ¿Cuál es en la posición del gobierno de México? ¿Cuál es la estrategia de negociación? ¿Quiénes son los negociadores? ¿Hasta dónde se está dispuesto a llegar? ¿Cuáles son los escenarios alternativos? ¿Cómo va a comunicarse en el marco de la negociación?  Son preguntas que ya deberían tener respuesta.