Tu vida económica… tan dura, emocionante y retadora como correr un maratón. Hace tres años escribí este artículo, pero ahora que estamos en pleno ambiente olímpico y a escasos días del Maratón de la Ciudad de México, creo que te va a saber mejor.

42,195 metros es una distancia que tal vez para ti no represente mucho. Es más, tal vez te suene como la distancia a la playa o balneario más cercano. Pero para un maratonista, recorrer esta distancia durante una sola carrera y en el menor tiempo posible, representa el haber realizado un extenuante esfuerzo que, para poder hacerse requirió no solo de iniciativa, sino también de una profunda y larga preparación que al final llevó a un resultado.

Un maratón, es una muy difícil prueba que no solo reta el poder y capacidad del cuerpo humano, sino también la mente y la voluntad de aquellos que deciden enfrentar este reto.

Así de largo y difícil como puede ser un maratón, de manera muy similar tu vida económica es una aún más difícil prueba que debes enfrentar, y para el cual hayas entrenado o no deberás aprovechar todos tus recursos. Ya que de ello depende si tus últimos kilómetros serán el camino a la gloria o una verdadera pesadilla.

Si tu vida económica fuera un maratón, sería más o menos así:

Los primeros 10 kilómetros, o tu etapa como dependiente económico:

Desde el día que naces, y más o menos hasta los 20 años de edad, es la etapa donde tienes toda la energía para gozar, jugar y soñar. Tienes tiempo para todo, excepto para hacer conciencia de que aún te falta el resto de tu vida.

Muy similar es el inicio de una carrera, que normalmente inicias lleno de emoción y energía, y de alguna manera estás seguro de que el resto de tu vida será así.

Esos diez primeros kilómetros (o veinte años de vida) son meramente una etapa de disfrute que no debes tomar tan a la ligera, ya que aún cuando la distancia es pequeña es en ella dónde irás adquiriendo los conocimientos y habilidades con los que enfrentarás el resto del camino.

Del kilómetro 10 al 20, o el inicio de tu vida productiva: 

Justo aquí es cuando como corredor te sientes invencible, y como joven entre los 20 y 40 años de edad que empieza a ganar dinero, también. Ya pasaste la etapa que diferencia a los pequeños, de los adultos. Recorriste la distancia que separa las “carreritas” de las grandes competencias. En resumen, te sientes que puedes con cualquier reto.

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¡Cuidado!

Si no te das cuenta, es ahí donde formarás los hábitos que regirán la conducta que deberás seguir para enfrentar el resto de la vida y la competencia, como son el ritmo (la prudencia en el consumo), la hidratación (dosificación) y la estrategia (los planes a futuro) puede ser la diferencia entre una gran carrera o una camino arduo y muy complicado. No te dejes engañar diciendo ” Tengo todo por delante”… lo más difícil aún está por llegar.

Del kilómetro 20 al 30, la etapa de consolidar:

Si creías que todo el camino ibas a tener la misma fuerza, aquí es donde te das cuenta que no era así. Hablando de tu vida productiva, digamos entre los 40 y los 60 años, ya sea que corras o no, es en esta etapa cuando vez que los más jóvenes te empiezan a alcanzar, y ¿qué crees? ¡Tú estás perdiendo fuerza!

Es el tramo de tu carrera donde notas que ya tienes menos espacios para rebasar, que no tienes tanta fuerza y empuje, y dónde si no racionaste tu energía adecuadamente en las primeras etapas, tu cuerpo te pedirá sutilmente que te detengas. Si no es que te obliga con una lesión, que económicamente puede ser la falta de oportunidades o él temido desempleo.

Esta es la etapa donde realmente vez que la distancia y el tiempo no se deben ignorar, que hay que prepararse y no derrochar al inicio de tu vida tus recursos, porque más adelante, los vas a necesitar.

Espera… y lo más retador viene aún.

Los últimos kilómetros de competencia ó la etapa del retiro:

Esos muuuy largos 12.195km que faltan, llegarás a enfrentarlos con una de dos opciones. Con fuerza, energía y recursos suficientes para avanzar hasta la meta, disfrutando cada paso y sintiendo que una vida adecuada y mesurada te permitirá seguir sin sufrir, y recibir una medalla que representará el triunfo de una vida bien planeada.

…o caminar cansado y exhausto volteando al rededor para solicitar ayuda a los más jóvenes. Misma ayuda que tal vez, no recibas.

Ahora cuéntame tú, ¿cómo quieres vivir la maratón de tu vida?

Por favor, hazme llegar tus comentarios a mi correo adolfo.vargas@av-asesoría.com

¡Ah!…y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”.

Hasta la siguiente colaboración!