¿Cuánto tiempo estima el lector que le alcanzará al presidente Andrés Manuel López Obrado su credibilidad y seriedad?

La pregunta no resulta de ver lo que ha hecho con más de 25 millones de mexicanos que hoy reciben dinero del gobierno en sus diferentes programas y beneficios. La pregunta surge cuando el presidente habla y dice cosas como que los pobres son como las mascotas, que también tienen sentimientos, y que no se les puede decir: “ve y busca tu comida. Esa es responsabilidad de nosotros, del Estado”. No intente ver el vídeo, ya lo borraron de la página oficial del gobierno.
Luego, cuando lo escuchamos hablar, se refiere a Benito Juárez como el ejemplo que lo inspira y, en seguida, hace referencias teológicas que devolverían a la tumba al nativo de Guelatao.

Consiente y hasta promueve en el Conacyt a una señora que está muy lejos de ser investigadora, de ser científica, pero no de ser polémica: “El pensamiento científico racionalista, hegemónico y colonizador debe ser reemplazado por un diálogo de saberes transversal y multidimensional”, pero la ciencia es un cuerpo de ideas caracterizado por conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y falible. Es decir, las ideas generadas por la investigación científica se pueden probar…, pero la directora pareciera más una fan del tarot, el incienso, mandalas.

Es como si alguien no les hubiera dicho a los líderes de la 4T que sus palabras los describen, nos permiten ver su calidad académica, su calidad como personas y lo que hasta hoy han exhibido es muy pobre.

En los comicios de 2006, Andrés Manuel se exhibió a sí mismo cuando el berrinche lo llevó a tomar Reforma, a investirse de presidente legítimo y hasta nombrar un gabinete. La derrota posterior tiene que entenderse a partir de esa imagen de un hombre que no respeta a nadie cuando no es su voluntad la que se cumple.
Para él, la derrota con Calderón y la posterior por 3 millones de votos con Peña no tuvieron mensaje y hasta contradijo su promesa y cómo no viendo los resultados del pasado gobierno, ese que hoy se extraña no por corrupto sino por menos peor.
Y es aquí donde los hombres de poder deben sentarse a reflexionar: ¿cuánto vale realmente su imagen y su palabra?, ¿creen que lo uno no va ligado a lo otro y que nada tienen que ver con su nombre o fama pública?

También podría interesarte  La batalla por la educación

Por desgracia, López Portillo nunca vio el ridículo de su gestión; la compañera María Esther reflejaba con claridad la pequeñez de Luis Echeverría al disfrazarse a diario con la ropa típica de un estado. Echeverría terminó como López Portillo, olvidados y solitarios, con la censura de la historia nacional.

A Miguel de la Madrid se le acusa de gris, de no ser un hombre arrojado, de pensar cada decisión más de la cuenta. A él también ya lo juzgó la historia y no por la entrada de México al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio) en 1986 lo que nos haría miembros de la Organización Mundial de Comercio cuando el organismo se transforma en 1995 precisamente cuando Carlos Salinas pretendía presidirlo.

A Carlos Salinas como el autor de todos los males del país y a Ernesto Zedillo se le reconoce por la alternancia política y haber reconocido el triunfo presidencial de Vicente Fox, cuya memoria colectiva lo describe como el hombre que no concretó la transformación del país.

A Calderón se le inmortalizó como el padre de una guerra absurda contra el narco y quizá el peor mote histórico hoy lo tenga Enrique Peña, cuya gestión es considerada la más corrupta.

El mayor error de los políticos es no ver cómo sus actos los describen aunque piensen que pueden justificarlos.

Gobernar es un ejercicio de confrontación y así lo será siempre porque siempre se dará la razón a uno y otro quedará agraviado. Ejercer el poder desgasta y no ver lo que el pasado nos enseña es repetirlo una y otra vez.

“Por segundo mes consecutivo, cae la aprobación del presidente Lopez Obrador. _Cayó 11 puntos en dos meses, de acuerdo con la encuesta de México Elige, aplicada en Facebook. Además, Un tercio de la población votaría hoy en favor de que AMLO deje el cargo”, dice un tuit de Ciro Gómez Leyva del lunes.

El dato es de las benditas redes sociales, esas que vaya que destilan veneno o lisonjas para uno u otro lado.

Sin embargo, de las encuestas, la más valiosa es la que tiene ud. en su mente y no responde al aire, ni en público. A más de cien días ¿votaría de nuevo por López Obrador?