LA VISITA.- El pasado Viernes Santo recibí en mi domicilio la visita de un joven, hijo de un gran amigo al que aprecio mucho y que me había pedido atenderlo, lo cual hice con mucho gusto pues siempre es gratificante saber de la vida y éxitos de las generaciones a las que hemos visto crecer, y no me sorprendió cuando de golpe y porrazo me dijo: “Vengo a hablarte de Eliseo”, pues sé de sus inquietudes políticas extremas, como el reciente caso de un político tabasqueño que al ver truncadas sus aspiraciones por la gubernatura de su estado aceptó una excelente posición de subsecretario a nivel nacional. El caso es que platicamos ampliamente sobre las aspiraciones del casi candidato panista a la presidencia municipal de Campeche y como lo que se dice en privado debe de poder ser reproducido en público, le dije que le veía tantas posibilidades como a cualquier otro candidato en estos momentos. También me pidió “tratarlo bien” en los medios a que tengo acceso, lo que le contesté que las cosas las externaba como son, sin ponerle, pero tampoco sin quitarle como debe de ser.

EL SEÑALAMIENTO DE LOS PERREDISTAS.- Sobre Eliseo no he comentado mucho, ni en esta columna ni en el programa de radio en el que participo, o al menos, no más que sobre cualquier otro candidato e incluso le hemos hecho la invitación en reiteradas ocasiones para que nos acompañe al programa radiofónico y hasta el momento no se ha concretado su asistencia. La primera vez publiqué en estas mismas líneas la información privilegiada de que había mandado a un “propio” a ofrecer dinero a la gente del PRD para que “lo dejaran pasar” y fuera el candidato de la coalición que se pretendía construir entre esos partidos políticos, porque así me lo había comentado un alto dirigente perredista, tal y como consta en la captura de pantalla de la conversación y a raíz de esto recibí un mensaje en un tono casi “amenazador” -diría yo- por parte del diputado en cuestión, a quien de nueva cuenta ofrecí este espacio para dar su versión del caso y solo se limitó a decir que “periodistas así, no deberían existir”. Lo cual consigné oportunamente en este mismo espacio e incluso comenté que no creía necesario acudir a las instancias locales y nacionales de protección a periodistas, porque lo consideraba un lamentable exabrupto por parte de este joven, al que desafortunadamente tal parece domina su carácter y no la verdad y el interés común.

NO MATEN AL MENSAJERO.- Más recientemente recibí por medio de un mensaje de “wasap”, unas fotos de bardas pintadas con imágenes que bien pudieran considerarse que hacían apología de la violencia y así lo consigné en la red social Facebook en donde además de no acusar a nadie, sí preguntaba abiertamente “quién es el responsable”, y pues resulta que la publicación en cuestión se volvió “viral” y fue compartida más de 1500 veces además de haber recibido unos 300 comentarios en absolutamente todos los sentidos, unos apoyando a Eliseo, otros a Claudio Cetina, pero todos condenando definitivamente la guerra sucia como debe de ser, e incluso un joven se dijo responsable de las “pintas” aunque me acusó a mí directamente de señalar algo que estaba a la vista de todos (no mates al mensajero) y pretendió desvirtuar mi comentario insinuando que atacaba yo al precandidato aludido. ¿Atacando? En primer lugar, en ningún momento señalé a nadie y solo compartí algo que empezó a hacer muchísima gente en redes, porque imagino que no fue al único que le mandaron las fotos. Para no cansarle, a raíz de esto hicieron un “cuadro-meme” en que aparecía mi foto y la de otros comunicadores campechanos dando a entender que pertenecía a un grupo de enemigos del multicitado personaje, lo que inmediatamente les debatí en redes. Los insultos, agresiones y amenazas de “troles” y simpatizantes no se hicieron esperar, pero como yo estoy acostumbrado a que políticos corruptos paguen a mercenarios para desvirtuar hechos que he señalado en los más de 30 años de carrera periodística, pues ni al caso, pero si les deje muy en claro que me parecían acciones “gansteriles” pues la estrategia de denigrar al periodista, para desviar la atención y no debatir el tema que está sobre la mesa, es vieja y ya no engaña a nadie.

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NADA PERSONAL.- En resumen: ni en lo personal ni nadie me ha pedido criticar o golpear al señor diputado y la mejor muestra de ello es la entrevista que le hice hace ya más de un año para la casa televisora en que colaboraba y en la que se destacaron sus virtudes y hablo de todo lo que él quiso y me parece un buen candidato, solo que me dicen que se ha rodeado de gente que le abona a la diatriba, cuando lo que necesita es a quienes le acerquen a la gente y si por agresiones o difamaciones en redes, creen que voy a dejar de escribir o decir lo que como comunicador es mi obligación transmitir a mi escaso público, pues están muy equivocados aunque también justo es señalar que si hay hechos negativos por parte de cualquier otro candidato, también aquí estaremos señalándolas con índice de fuego, Como también lo bueno. Por ahora continuamos con nuestra labor y muchas gracias por su generosa atención.