La construcción de una ciudadanía no es cosa fácil, todos vivimos en sociedad, en ese grupo de personas que día a día conviven pero, de ahí a que seamos ciudadanía hay un largo trecho y no, no estoy hablando de mayoría de edad y de derechos políticos, estoy hablando de reglas de convivencia y la actitud de mejora dentro de una comunidad.
Muchas veces he hablado de la basura, de la mordida, del diezmo, del “fregar porque atrás te vienen fregando”, he hablado de que no es necesario que nuestros servidores nos digan qué hacer para empezar a hacerlo, que es una cuestión personal y que se inicia en nuestro sacrosanto hogar pero, en esta ocasión hay algo diferente, el cambio de la fuerza en partidos políticos (a pesar de que soy orgullosamente apartidista) generará un nuevo acomodo de nuestra sociedad (que aún no es ciudadanía) empezando por lo que estamos viendo en las redes, cierto, aún es muy reciente, doloroso para algunos y de alegría para otros.

Como ejemplo pongo los gasolinazos. El Presidente electo dijo en campaña que se acabarían. El que será el nuevo secretario de Hacienda dijo que aumentarían conforme aumentara la inflación y todos los que sufrieron un desacomodo de su sistema partidista brincaron a decir “lo ven, ¡se los dije!”.

En este caso, es lógico que la gasolina aumente conforme a la inflación al igual que todos los productos de la canasta básica, faltaría que el salario mínimo aumentara en una proporción al menos igual pero, la idea es confrontar.

Unos más, se dedican a atacar al que ni siquiera ha tomado las riendas del país y a ejercer su derecho de libre expresión para atacar y burlarse. Es su derecho, por supuesto que pueden hacerlo pero, en mi opinión, no siento ni que sea útil ni que sea efectivo.

El pragmatismo es lo que funciona. No obstante, es necesario entender que ni Mahatma Ghandi acompañado de Nelson Mandela junto con Paul Samuelson podrían sacarnos de donde estamos si no es acompañado de todos y cada uno de nosotros.

En estos momentos, la sociedad está activa, no solo en el voto sino en la defensa del mismo, falta ahora que evolucionemos a ciudadanía y eso no se da de la noche a la mañana y un cambio de gobierno, a lo más que puede aspirar, es a sembrar las bases de esa evolución.

No me da miedo el futuro, no me lo daba hace meses y sigue sin dármelo ahora. Cómo podría darme miedo al ver a mis hijos y a mis alumnos. No, no es miedo, es un alto sentido de responsabilidad y compromiso lo que siento, hacia mí, hacía ellos.

Lo que debemos hacer ahora es, primero entender que la preferencia partidista no es motivo para alterar la paz social, que antes que militantes y simpatizantes, son paisanos, que a nadie le gusta que le destruyan su casa por la razón que sea y más allá de eso, deberíamos entender que no importaría quien quede al frente de una administración si la ciudadanía (que en eso debemos trabajar) es capaz no solo de vigilar y exigir sino de participar activamente en las decisiones administrativas y es que todo, absolutamente todo, está relacionado, desde tirar una basura a la calle que afecta a la recoja y con ello a la proliferación de bichos, alimañas y por ende, se refleja en los sistemas de salud que de no atenderse en tiempo y forma por desabasto de medicamento, impacta en el descontento social, esa basura que tapará alcantarillas, que eso, destrozará el pavimento, que impedirá el movimiento vehicular, etc…

Todo, absolutamente todo, está relacionado y siempre llegamos a un común denominador, el ciudadano.

Si queremos un mejor país… seamos mejores ciudadanos… mejores seres humanos.