El gobernador Alejandro Moreno dejó claro algo que siempre ha sido un de las personales obsesiones del reportero: no más egresados universitarios que su universo laboral se circunscriba a la burocracia, al gobierno local, municipal o en las delegaciones federales.

Más claro no lo pudo decir en el convivio con los medios de comunicación: “No podemos estar esperanzados en que los jóvenes que terminen una carrera, que terminen una profesión, estén destinados a buscar empleo en la burocracia del gobierno, porque eso limita a nuestros jóvenes a prepararse, a ser emprendedores y a tener más y mejores oportunidades”.

Y nada es más cierto. Siempre he sido crítico de los muchachos que salen de alguna prestigiada universidad extranjera en la que estudiaron sus postgrados para llegar a aspirar a ser burócratas. Otros hijos de los millonarios del pueblo decidieron que les tocaba su herencia familiar y sólo estudiaron para seguir el negocio del papá, incapaces de ser emprendedores, de arriesgarse en otros áreas.

Algunos más, con muchas opciones, terminan de políticos en el PRI, en el PAN o de plano donde les den chance porque no pueden ser otra cosa a pesar de la maestría, del doctorado, de los estudios y de la inversión en ellos.

¡Qué desperdicio! Y lo dijo un gobernador que no es hijo de padres políticos, menos millonarios y aún más un gobernador que sólo usó su impulso para llegar a donde hoy se encuentra.

Sé que a muchos les molesta, a otros les incomoda, pero Moreno vaya que usó sus capacidades para llegar a la que siempre fue su objetivo: la gubernatura.

No sé si yo hubiera hecho lo mismo que él para llegar a ese cargo y no lo sé porque nunca ha sido mi objetivo, pero su discurso de hoy en la reunión deja claro dos cosas: la corrupción que hubo se castigará y la que pueda darse también, aseguró, al aseverar que “en el tema de corrupción y lo digo con firmeza y con claridad, políticamente mi compromiso es con los campechanos que me hicieron Gobernador; políticamente, trabajo en equipo; pero políticamente no tengo compromiso con nadie; ni nombres, ni apellidos; ni colores, ni partidos.

“En mi Gobierno, cero tolerancia a la corrupción y a la impunidad; y voy a ser implacable en aplicar la ley sin distingos, porque la ley se tiene que aplicar. No podemos permitir que nadie desvíe un recurso, un peso, para que lo que no esté destinado; y lo he hablado principalmente con todos los funcionarios de mi administración. Y quienes lo han hecho, o presuntamente lo han hecho, hoy enfrentan los procesos judiciales que ameritan y que deben. Y que seguimos trabajando, porque hoy tenemos un Gobierno que respeta la ley, que se sujeta al debido proceso y que cuida y promueve los derechos humanos y los derechos fundamentales de las personas.

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“Pero lo digo con claridad, la Fiscalía, la Auditoría Superior de la Federación y la Auditoría en el Estado, y la Contraloría, están trabajando todo el tiempo para integrar, cuidar y dejar en claro el destino de los recursos, antes de mi administración o durante mi administración.

“Y aplicaremos, con firmeza y con claridad, la ley. ¿Y quién es el garante de nuestro sistema judicial? ¿Del nuevo sistema de justicia penal? Somos todos; las autoridades responsables y la sociedad, de estar atenta a lo que acontece. Por ello seguiremos actuando con firmeza y con claridad, y en el 2017, cumpliéndose los tiempos y las formas, seguiremos trabajando para que quien haya destinado un recurso para lo que no es, o haya cometido un delito, afronte las sanciones que la misma ley prevé”.

En su discurso dejó claro que el Puente de la Unidad se hará con recursos bancarios que el propio peaje cubrirá porque, explicó, si lo hacía Pemex ellos se quedaban con la concesión, si lo hacía SCT la federación se quedaba la concesión, en cambio hacerlo con ese crédito permitirá que sea concesión estatal y que los recursos sean para la entidad durante 30 años.

En la charla dijo que tiene muy claro que nada aborrecen más los ciudadanos que a los funcionarios corruptos y que aunque recibió muchas obras mal hechas, inconclusas éstas se harán como se debe.

El discurso dejó muchas cosas claras. Su propia visión pero el reproche a la obra pública mal hecha, inconclusa le mereció un especial cuidado lo mismo que tiene claro que su único compromiso es con quienes lo eligieron ni con nombres, apellidos ni partidos.

La alocución debería poner a temblar a varios, sobre todo a quienes siendo los responsables de la obra pública durante muchos años no sólo la pervirtieron sino que la dejaron mal, inconclusa y hasta fingieron hacerla. Al tiempo…