Casi cada año tenemos una elección (considerando toda la geografía nacional) y en cada ocasión, existe alguna inconformidad acerca de lo que se gastan en ellas, a estas alturas creo que nuestra institución de control, es decir el INE (IEEC en el estado de Campeche) podría haber propuesto un anexo engrapado a la hojita donde aparecen los topes de campaña en donde se listaran los costos mínimos que se habrán de considerar tomando en cuenta el precio de mercado (que tampoco necesita gran ciencia para hacerse pues, basta navegar un rato por internet) y así, tendríamos que los souvenirs de campaña, tendrían un tope mínimo evitando que una gorra bordada que en precio de mercado costará $11.99 (precio por mayoreo) casualmente se reportara como que les costó $5.- y así no se pasarían de sus “topes”. Por supuesto que se puede conseguir un precio más bajo en publicidad, souvenirs, rentas, etc… Pero eso, solo se consigue si los propietarios le “hacen el paro” al candidato y entonces, se debería reportar como donación.

Claro, me dirán que eso no pasará nunca, pues siempre se utiliza más dinero de lo estipulado en el tope de gasto de campaña, que así siempre ha sido y que es muy difícil que cambie. ¡Vamos! ¿En serio? Todos podemos saberlo pero, tolerarlo es ser cómplices de que nos vean la cara de manera soberbia pues, de entrada, nuestros candidatos estarían desafiando a la autoridad electoral, estarían mintiéndoles descaradamente y de paso, a nosotros por lo que, hablar de honestidad, integridad, acabar con la corrupción y demás maravillosas frases, serían falsas de entrada y nos las recetarían con alevosía.

En otras palabras, estaríamos hablando de que desde un inicio estarían viciados los procesos pues eso de hablar de principios mientras los sacrificas es casi tan absurdo como declarar la guerra para buscar la paz.

Como ciudadanos debemos ser parte de nuestros procesos electorales en todo sentido y el INE (y por ende el IEEC) surgieron de esa iniciativa ciudadana que, por desidia, hemos dejado que se deslice hacia un burocratismo sistemático en el que ahora, la institución formada para darle confianza al ciudadano en su proceso electoral, uno de los más grandes logros de nuestra aún joven democracia, debe de recordarnos a través de spots que es ciudadana y no gubernamental o partidista.

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De qué sirve establecer topes de campaña si estos no se respetan, es más, hasta parecería un curso intensivo para nuestros futuros gobernantes de “como ocultar dinero de un presupuesto vigilado”. Y no, tampoco es culpa exclusivamente suya, nosotros como sociedad tenemos nuestra gran, enorme, abundante parte de culpa pues, si el voto no fuera susceptible de ser “comprado” no habría necesidad de tanto dispendio. Tenemos una enorme responsabilidad no sólo en el proceso electoral, es también nuestra responsabilidad que nuestros congresistas antepongan sus intereses personales y partidistas a los nuestros por la simple y sencilla razón que nuestro voto, fue un mero trámite para “llegar” y, desde mi muy loco punto de vista, el Legislativo es mucho más importante que el Ejecutivo pues, es a través de nuestros diputados y senadores donde se debería manifestar nuestra voz… Lamentablemente, desde la selección de candidatos, es muy triste ver que se ponen a personas afines a los grupos dentro de los partidos, antes que personas capaces de servir a México de forma total.

También nuestros futuros legisladores gastarán más dentro de sus campañas de lo que se supone, deberían y en este triste y repetitivo argumento en que nos mienten (o tuercen la verdad) desde el inicio, las leyes estarán a cargo de personas que en su mayoría la rompió para llegar, los presupuestos serán aprobados y vigilados por los que, en sus campañas, ocultaron lo que de verdad se gastaron y nuestra voz… Bueno, nuestra voz, aunque cada vez menos, aún nos cuesta trabajo… hacerla valer.