En 9 días termina la campaña, lamentablemente para los candidatos, el inicio del mundial les arrebatará casi todos los reflectores, la mayoría de las pláticas y buena parte del interés y es que el mundial, en un país en que el fútbol apasiona, es una competencia donde el “FairPlay” es aplaudido, donde el árbitro es mayormente imparcial y donde los jugadores pueden insultarse si gustan pero, lo que importa es como manejen el balón, ergo, es una competencia mucho más entretenida que la que hemos visto hasta el momento.

Pero dejemos el simil y hablemos de lo que pasa aquí, en una ciudad pegada a la costa, donde una lluvia nos inunda y nos hace cuestionar si ganarle terreno al mar ha sido la cosa más inteligente que pudimos hacer. En mi casa (que es la suya) no he tenido visitas de los candidatos a diputaciones locales, claro, quizá pasaron y no abrió nadie pues estábamos trabajando y estos siguieron de frente o quizá, al ser una calle donde hay más oficinas que casas habitación decidieron que por los tiempos tan cortos, era mejor dedicarlos a los que tuvieran mayor densidad poblacional. En realidad no me afecta pues me he dado el tiempo de averiguar quiénes son y que propuestas traen pero es más por una onda mía, si ese no fuera el caso, estaría más perdido que la buena fe depositada en la “flor de la abundancia”.

Claro que conozco a mis candidatos a presidente, a alcalde, a legisladores federales pero, de los diputados locales… ni por su localía.

El congreso es, desde mi punto de vista, el puente principal con la ciudadanía y, en todo sentido, quienes deben dar la cara para la defensa y mejora de la misma. En otras palabras, el congreso debería ser donde más cuidado pusiéramos en seleccionar a nuestros representantes.

Si también estás en mi situación de que no te han visitado, espero que lo hagan en estos días que quedan y tenles preparado una tarjetita informativa de las necesidades de tu área, que te firmen de recibido y ya, a lo que sigue, saca los charritos, la horchata de coco y siéntate a ver los partidos del mundial. Eso sí, no ir a votar por el mundial no es opción, esa es nuestra responsabilidad y ya que estamos en eso, ayudémonos entre todos a mantener el secreto y a defender la importancia del mismo. Nadie, en ningún momento puede condicionarlo, influenciar, exigirnos que lo fotografiemos, obligarnos a votar en contra o favor de un candidato y no debemos por respeto a nosotros mismos, a nuestros hijos y a nuestro país, ponerle precio.

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Si he de ser sincero, me preocupa que pasará en el país, no, no por quien gane, me preocupa por la división exacerbada, la desconfianza, el que ni siquiera hemos llegado al día de la votación y ya estamos pensando en que habrá trampa. Me preocupa no como se conforme el gobierno sino que ya es necesario que la sociedad se transforme en ciudadanía y dejemos de preocuparnos y empecemos a ocuparnos, que tomemos las decisiones de nuestro futuro y como cada toma de decisiones, requerimos estar informados, conscientes y preparados para asumir la responsabilidad de nuestro país.

Nuestra nueva legislatura deberá, por necesidad (y espero que por convicción) generar las herramientas para que la ciudadanía pueda exigir la destitución inmediata de los que faltando a su compromiso, cometan irregularidades, se enriquezcan inexplicablemente, usen en beneficio personal información privilegiada y abusen (absurdamente por que son servidores) de su poder.

Necesitamos tener la sartén por el mango pues no están por destino o herencia, están porque así lo decidimos y si nosotros decidimos ponerlos, también debemos tener la posibilidad de quitarlos.

En fin, tenemos 9 días para que nuestro analista político interno se transforme en director técnico pero, nuestra condición de ciudadano mexicano no se pierde ni se perderá así que… ejerzámosla.