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Siempre he dicho que en política los escenarios cambian a diario. Es una condición que impide a sus actores hacer planes a largo plazo, pero también es verdad que los fuerza a tener congruencia, a decir que aspiran y a aplicarse en ello, construir escenarios alternos.

La renuncia de Margarita Zavala al PAN no puede dejar de verse como un duro golpe al Frente Amplio Opositor. Su dimisión es cuestión de horas si es que no se confirmó ayer jueves después que la primicia la dio Ciro Gómez Leyva en su matutino en Radio Fórmula.

Su salida es la crónica de un anuncio ya hecho. Ricardo Anaya es el principal autor de esa dimisión al haber estirado hasta el final su decisión de contender por la presidencia de la República en su papel de dirigente y para ello haber estructurado un Frente Amplio Opositor que todos auspiciaban sería para que la Barrales, Anaya y hasta Dante lograron sus objetivos personales: ser candidatos a la Ciudad de México, a la presidencia y a Veracruz, respectivamente.

La decisión de Margarita debió ser muy seriamente analizada. ¿Con quiénes se va?, ¿quiénes la siguen?, ¿se pensó en que José Antonio Meade puede ser el candidato del PRI?, ¿qué su candidatura puede restarle simpatías a Margarita?

La realidad es que Margarita creció sola. Ella era la más adelantada de entre los aspirantes a candidatos del PRI y del PAN y la única que podría darle la pelea con éxito a Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, el pleito interno terminó por desgastarla pero no sabemos si esta decisión le servirá para resurgir, para volver a tomar impulso.

Nadie puede reclamarle que haya usado los tiempos del partido para promoverse, nadie puede reclamarle que haya usado dinero público para hacerlo, nadie puede reclamarle que haya comprado espacios en los medios, nadie puede reclamarle que no haya sido clara desde el principio.

Pero ir sola implica no usar la estructura de un partido y eso puede sumarle. Los partidos no son precisamente los favoritos de los ciudadanos, pero tampoco los políticos y vaya que hay elementos para el descontento.

Quizá haya quien piense que la esposa de un ex presidente no es precisamente la mejor opción, sobre todo cuando en ese mandato no sólo no cuestionó el combate al narcotráfico sino que apoyó a su cónyuge, pero ¿qué esposa no lo hace?

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La mal llamada Guerra de Calderón no sólo fue una decisión valiente sino que una manifestación del poder del Estado. Que le faltó estrategia, que le faltó coordinación, que le faltó… lo que quieran, pero ¿cómo no si estaban vinculados los gobiernos del PRD en Michoacán y luego el del PRI?, ¿como si también los apoyaban los perredistas de Guerrero y el alcalde Iguala donde murieron los 43 de Ayotzinapa?

Entiendo que el combate al narco debió ser más inteligente, pero también es verdad que las colusiones de los gobiernos previos al 2006 y la negligente ausencia de acción por parte de Fox hizo crecer el fenómeno y más cuando en este gobierno se ordenó prácticamente desaparecer el tema de los medios y esto terminó por hacerlo más grande y resurgir.

En el PAN local debe haber fiesta. Los dos principales enemigos de la dirigencia estatal han decidido cambiarse de partido porque Felipe pronto lo anunciará y con él ninguno de los dos presidentes de ese partido seguirá en el mismo.

Margarita no sólo representaba los intereses de un sector grande del PAN sino también en lo local de la familia Mouriño, cuyo hijo mejor Juan Camilo fue parte del gobierno de Felipe Calderón, murió trabajando por el país y fue siempre su plan B y proyecto presidencial.

De entrada, podría preverse que Margarita tiene un pie fuera de su partido si quiere competir como candidata independiente. No creo que Anaya pueda darle garantías a nadie cuando en su historia hay tantas traiciones, entre ellas a quien fue su mentor e impulsor.

Andrés Manuel debe hacer fiesta. Su principal adversaria, la que realmente representaba un peligro para él se quedaría sin partido, sin frente y probablemente le abone a su triunfo electoral.

Y en el PRI, el Frente se desdibuja y con ello la opción de ser tercer sitio pareciera no diluirse porque Miguel Angel Mancera, el otro aspirante candidato presidencial, prácticamente está fuera de la contienda al anunciar que él se quedará a resolver los problemas de la ciudad por los temblores.

El futuro del PRI pareciera incierto. El principal antídoto para López Obrador se desvanece, pero en política los escenarios cambian a diario.