Raúl Sales Heredia

Pobre México, estamos terriblemente divididos, nos encontramos con situaciones increíbles en un país que está dentro de los mercados más importantes a nivel mundial, tenemos a más de la mitad de la población viviendo en condiciones de pobreza, la corrupción está a la vista de todos y no hay mecanismos para que los que lo cometen tengan una consecuencia y así, tenemos obras entregadas a precios inflados otorgadas a “cuates” a cambio de un moche y solo cuando ocurre una tragedia es que ponemos el grito en el cielo, vemos a diputados que no tienen ni idea de lo que es el proceso legislativo haciendo como que trabajan pero más preocupados por el siguiente puesto a obtener en su carrera política, vemos a exgobernadores acusados de robarse hasta los platos de la casa de gobierno y de dejar a sus estados endeudados por tres generaciones y aunque se sabía desde que estaban en la silla, no se hizo nada en el momento sino hasta después y solo, si sirve para dar una apariencia de que la justicia llegará.

Pobre México que tiene recursos naturales incalculables pero que no están al alcance de la gente, en la que los partidos políticos ponen a quien se les viene en gana basándose en quién sabe que méritos y ellos, una vez en el poder, le devuelven a su partido el favor de que los pusieran ¿y los que juraron servir? Bien gracias, hasta la siguiente vez que se les necesite para emitir un voto y como no saben si en la siguiente se les podrá convencer pues a mantenerlos en una ignorancia útil y con programas públicos asistencialistas en las que, aunque nos bombardeen con “este programa es público y sin fines electorales…” A la mera hora, los que lo entregan, dejan caer como si nada una amenaza velada acerca de que “los otros no quieren mantener tus apoyos” y preocupados no por el lejano futuro sino por la comida de hoy… No hay posibilidad de elegir.

Pobre México en la que tenemos que legislar la defensa de nuestro hogar en lugar de averiguar la razón del desempleo que los llevó a robar casas habitación y que por la famosa “puerta giratoria” aunque los atrapen, salen y cuando ven que no hay consecuencia, que reincidencia es solo una palabra, dejan de hacerlo por necesidad y lo empiezan a realizar por “vocación” y ahí los perdimos para siempre.

Pobre México que tuvo que abrir a la inversión extranjera sus recursos naturales porque a su empresa estatal se le uso como caja chica y se le sangró al punto de volverla obsoleta y que nunca pudimos administrar la riqueza pues nunca llegó.

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Pobre México en la que pocos deciden el sino de muchos y la mayoría no puede hablar y si lo hace, no es tomado en cuenta y si alguna voz profesional retoma el malestar y lo pública se expone a ejercer una profesión peligrosa en este país en la que al periodista o se le compra o se le amenaza y si sigue… Se le mata.

Pobre México que cada tres o seis años escucha las mismas promesas recicladas y aunque ya nos son creíbles, estamos ocupados quejándonos del vecino, del compañero de trabajo, del hijo del primo del compadre, etc…

Pobre México en el que emitir una opinión debe de manejarse con pinzas pues no sabemos aceptar críticas, no sabemos encontrar acuerdos, no sabemos pensar en los demás y en el bien de la mayoría, en la que todos creen que algo se busca, que a alguien se apoya, que hay intereses ocultos y que en lugar de que alguien crezca por mérito propio, buscan ponerle zancadillas a los demás.

Pobre México en el que no hemos podido sacudirnos el polvo de la conquista y no nos creemos capaces de crear cosas grandes como si no las mereciéramos, como si “el que no transa no avanza” fuera verdad absoluta y en la que con un deje de amargura decimos que nada va a cambiar, que todo seguirá igual, en la que nos derrotamos incluso antes de empezar.

Pero hay algo que en nuestro pobre México hemos tenido por muchos años, hemos soportado y sobrevivido infinidad de crisis y aquí seguimos, nos hemos vuelto resilientes, nos hemos adaptado y hemos prosperado así que ahora, en una crisis más, tenemos la oportunidad de quitarnos el “pobre” y dejar que “México” sea nuestra piedra de toque, el principio y fin de nuestras acciones, podemos arrancarnos el malinchismo y tender la mano a otro mexicano y debemos de creernos capaces y no porque nos lo digan unas personas de traje, debemos de sabernos capaces de mejorar constantemente porque lo hemos hecho a pesar de todo lo que nos han tirado encima y  aquí seguimos, somos capaces, somos únicos, somos los que debemos de decidir que futuro deseamos y no, no es para mañana… es empezar hoy.