Esta ciudad tiene todo para ser una potencia turística, historia, bellezas naturales, gastronomía, trato cordial, tranquilidad. Esta ciudad podría ser considerada como parada obligada en quien deseara conocer México y sería una maravilla. No obstante, hay que evitar convertirnos en una ciudad que sea solo un escenario, donde se vea bonito por fuera pero sea solo la fachada de una casa colonial en perfecto estado mientras las paredes y los techos yacen derruidos en su interior y la basura se acumula dejando alimañas indeseables tras esa perfecta y cuidada pared exterior.

Una ciudad que desee convertirse en una potencia turística debe tener un excelente servicio de transporte público, con paradas perfectamente definidas y claras, donde no sean solo para los turistas sino para todos aquellos que deben transportarse a sus centros de traba- jo que brindarán servicio a los mismos, las calles deben estar en perfecto estado pues una vez que se salga de la zona turística, los visitantes verán una realidad muy diferente a la que aparece en las postales y promocionales. No hay que olvidar que el primer compromiso debe ser con el ciudadano que habita la ciudad para que de esta forma, se refleje el orgullo y el amor por la ciudad donde se vive y eso, ningún plan turístico, ningún programa de atención puede suplirlo.

La planeación de una ciudad turística debe ser todavía más estricta que una que no lo sea pues debe considerarse a los visitantes dentro de la exigencia de los servicios públicos pues a nadie le gustará visitar una ciudad que esté sucia, que tenga carencia de agua, que tenga zonas oscuras, que sus transportes no sean de fácil identificación, que sus cuerpos de seguridad sean serviciales y que los sistemas de salud cuenten con servicios adecuados.

Una ciudad turística y sus servicios dejan una derrama importante de recursos, son generadores de empleo, distribuidores de riqueza y requiere, para poder hacer- se no solo contar con los atractivos sino con una preparación y especialización de aquellos que lo brindarán, debe ser capaz de brindar una serie de actividades que permitan que aquellos que nos visiten se lleven un buen recuerdo, una intención de regresar y que puedan, sobre todo, recomendar aquella bella ciudad colonial frente a un pacífico mar que visitaron.

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Pero, no es una zona nada más, la vocación turística de una ciudad debe impactar en beneficio de las áreas que no son consideradas como “zonas turísticas” y en nuestro muy particular caso en que tenemos el privilegio de ser Patrimonio Cultural de la Humanidad debemos recordar que no es un eslogan de publicidad para turistas sino que es una enorme y grata responsabilidad en la que el centro amurallado debe ser una ciudad viva y no lo que menciono arriba, un simple escenario colorido de casas vacías.

Creo que debería ser peatonal, sí, creo que debería estar mucho mejor planeado, también, pero, esa es mi opinión que no es compartida por muchos pero no im- porta pues todos en esta ciudad debemos aportar, ayudar y opinar sobre nuestro centro histórico y sobre aquellas áreas que lo rodean hasta cubrir toda nuestra ciudad.

Para poder planear hay que saber como están nuestros indicadores, cuales son las zonas más visitadas, cantidad de gente que nos visita, cuando lo hace y cuanta derrama deja y sobre ello, hay que buscar tener eventos que lleven el sello de lo que solo nosotros podemos dar y hacer eventos que hagan que los ojos del mundo se vuelvan a nosotros y que cuando nos visiten logremos sorprenderlos y se vayan esperando con ansias el siguiente año para regresar.

Campeche tiene todo para ser una potencia turística, para ser una ciudad sustentable, para ser una ciudad modelo en muchos sentidos y si tenemos todo, es solo cuestión de planear a corto, mediano y largo plazos para empezar, continuar y concluir aquellos proyectos que nos harán únicos.