Cómo perjudicó a México el ser gobernado por políticos llenos de prejuicios. Primero que el petróleo es de todos: falso; luego que el ejido no se toca: falso; que la mariguana no sea legal: error…

La lista de los prejuicios que frenaron por decenios al país empieza a cambiar. No está mal haya una gasolinería de Petróleos Mexicanos en Houston ni que el costo del combustible sea allá la mitad de lo que acá. Lo inteligente es empezar a romper esos tabúes y abrir la economía mexicana de una manera más audaz que nos permita haya más inversión y haya más generación de empleos.

Alejandro Moreno no se equivoca cuando va a Houston a platicar con los influyentes empresarios texanos y los hombres que tienen el control energético y la vanguardia médica para incentivarlos a invertir en Campeche, que vaya que hace falta.

Cualquiera que haya estado por esas tierras, habrá visto que desde las playas se ven algunas plataformas petroleras, que la pesca del camarón no se ha detenido ni ninguna otra pesquería, que el auge económico es evidente y que el lema del texano es hacerlo todo en grande.

En Campeche nos ha perjudicado que la mentalidad no salía de la muralla. Se mantenía en el peor de los conservadurismos no sólo político. Aquí ser político ha sido sinónimo de robo, de saqueo, pero a diferencia de otras zonas nada de lo robado se ha quedado aquí más que la residencia permanente del ladrón.

Han invertido en Cancún, en Yucatán, en Panamá, en Honduras, en Miami, en el DF, pero no aquí y por ello el discurso de la cero tolerancia a la corrupción del nuevo gobierno alberga la esperanza de que las cosas se resuelvan para bien porque haber traído a las maquiladoras fue un éxito, pero un fracaso haberlas querido vender para justificar la transa. Me explico.

El proyecto de las maquiladoras fue una excelente idea por lo que proponía, pero un fracaso por las prácticas que se realizaron. Se compraron inflando los costos de los terrenos, se asignaron en directo a contratistas que pusieron los precios que les pidieron para poder sacar para todos, se rentaron a precios competitivos internacionales y se dieron todos los apoyos para su operación –que dieron a los locales-, pero la renta sólo la cobraba una persona y el beneficio sólo era para ese grupito de familia. Se rieron como hienas del éxito del programa mientras les duró. Lo mismo de los 50 millones mensuales de saqueo de Obras Públicas vía facturación fantasma con veintitantas razones sociales que lo mismo rentaban que construían o vendían o asesoraban.

El problema real se presentó cuando quisieron vender las naves, pero no podían hacerlo a precio distinto al reportado como costo de obra. Ahí vino el drama: ninguna de las empresas asentadas en ellas podían aceptar la transa del sobreprecio porque el valor real de los bienes no coincidía con los avalúos reales y estos deben ser auditados por autoridades extranjeras que avalan la cotización en bolsa. Así, ni una de esas naves aparece hoy como activo del gobierno y se siguen rentando al prestanombres favorito que es quien creó la empresa que recauda las rentas.

Viendo cómo actúa el nuevo gobierno, no tardará mucho en que ese latrocinio se subsane, pero sobre todo que se haga lo indispensable para evitar se repita.

El compromiso que expresa el gobernador Moreno en su visita a Houston abre una enorme oportunidad que debemos de ver con simpatía porque, hay que reconocerlo, sentarnos a esperar que venga Pemex o el gobierno federal a darnos todo en la mano no va a pasar.

No es un error empezar la promoción de Campeche por Houston donde ya nos conocen. Durante el gobierno de Azar García hubo reuniones de gobernadores del Golfo que deberían retomarse y darle una nueva sinergia a esa relación que nos beneficiaría a todos.

En Houston nos ven con agrado y saben que pueden hacer buenos negocios con esta zona del país, sobre todo porque saben que tenemos la materia prima y la mano de obra a un precio competitivo que puede darles un plus, sobre todo en tiempos de reforma energética, no mexicana sino mundial.

Un acierto empezar en Houston la promoción de Campeche, por la capacidad empresarial y médica de esa región estadounidense. Un acierto mayor será sostener las visitas y mantener los contactos que puedan formalizar proyectos y darle un nuevo impulso a una entidad que su vocación petrolera no le dio lo que le aportó a un país gobernado por el prejuicio y la corrupción.

Seamos temerarios, venzamos los prejuicios.

PD

Mientras el gobernador busca generar empleos, en el INAH desesperados por cerrarlos.